"El cursito on line…”

“Qué va a saber nada, eso lo que hizo fue un cursito on line…” este tipo de expresión es generalmente utilizada, de manera despectiva, para poner en tela de juicio la calidad de los programas virtuales, sin embargo, pocos se atreven a preguntar por la idoneidad de algunos programas presenciales. Se da por sentado que si es presencial es mejor y la experiencia indica que no siempre es así. En cualquiera de los casos, el éxito en el aprendizaje dependerá del diseño del curso y no necesariamente de la modalidad.

Durante el Simposio las Sociedades ante el Reto Digital, desarrollado en Cátedra Europa, tuvimos la oportunidad de escuchar a expertos internacionales sobre la calidad de la educación virtual. Llama la atención que la modalidad en línea debe luchar contra la desconfianza. Albert Sangrá, director de la Cátedra Unesco e investigador de la Universidad Oberta de Cataluña, OUC, explicaba que parte de esta problemática tiene que ver con la definición del concepto. En algunos países de Latinoamérica, aún no está debidamente explicado, lo que conlleva a la ausencia de indicadores claros de medición de calidad y de políticas actuales de cómo ofrecer la modalidad.

La educación virtual bien realizada ofrece muchas oportunidades, no sólo en términos de cobertura, sino en la capacidad de reinventar la educación mediada por tecnología. Es un escenario expedito para innovar porque aún falta mucho por definir en nuevas prácticas y metodologías para la creación de ambientes virtuales dinámicos y críticos.  

No podemos desconocer que la educación virtual será un tema a enfrentar por las universidades tradicionalmente presenciales. Esto no significa ni la desaparición de instituciones, ni mucho menos la pérdida de marca o de posicionamiento. Significa pensar en otro segmento y abrirse a nuevas posibilidades de innovación. Para lograrlo hay que tomar riesgos, experimentar y tener la capacidad de equivocarnos y sobre todo cambiar viejos paradigmas arraigados a la presencialidad.

La presencialidad no garantiza el éxito en la construcción de ambientes de aprendizaje y hay que traspasar los miedos y volcarse a ser lideres en el tema. Las tendencias apuntan a sistemas flexibles, modulares y centrados en el aprendizaje colaborativo. Ver más

En uninorte el IESE cuenta con experiencias fortalecidas de virtualización de postgrados, en pre-grado contamos con aulas Blended y desde el CEDU producimos algunos MOOC y  trabajamos en el pilotaje de nuevas experiencias de aprendizaje on line. Todo teniendo como centro del aprendizaje al estudiante y despojándonos de barreras mentales sobre el tema. 

"El cursito on line"  puede ser un gran curso, hay que intentarlo.

Para más información escribe a : ednam@uninorte.edu.co

 

 

MOOC si, MOOC no

Los cursos masivos, abiertos, en línea, MOOC, (por sus siglas en inglés) se proclamaron como una de las más grandes innovaciones en materia de educación virtual desde que iniciaron carrera en 2012. Sin duda, el gran reto de este tipo de propuestas es sostener las altas expectativas con las que llegan porque en temas de aprendizaje, los movimientos no son tan rápidos. 


Recientemente la Revista Science plantea algunas preguntas sobre si los MOOC efectivamente están logrando el objetivo de democratizar el conocimiento, especialmente porque los niveles de deserción son bastante altos y porque además, quienes toman este tipo de cursos son personas que ya cuentan con estudios profesionales.  Otro punto clave a revisar en este tipo de cursos es la tendencia  a replicar modelos de enseñanza – aprendizaje centrados en la transmisión de información, ya que se privilegia el ver videos y responder pruebas automatizadas. 


Si bien los MOOC puede que no hayan logrado su cometido inicial si son buenas herramientas que favorecen la innovación pedagógica con uso de tecnología. Los contenidos que se generan promueven el diseño de clases invertidas, la preocupación del aprendizaje basado en vídeos, y una búsqueda constante por explorar el diseño de aulas virtuales que promuevan el aprendizaje significativo.  Aún falta mucho por hacer. 


Que este tipo de cursos no puedan llegar de manera efectiva a la población que no tiene acceso a educación superior también obedece a variables de pobreza e inequidad. Conviene seguir explorando cómo a través de alianzas gubernamentales una educación virtual de calidad pueda aportar a reducir la brecha social. 


En Uninorte, a través del CEDU, contamos con tres cursos masivos en la plataforma Miriada X ( en español) y están en producción cinco cursos más. La experiencia ha sido un aprendizaje constante, y al menos, cerca de 10 mil estudiantes de distintos lugares del mundo, han tenido contacto con nuestros cursos, con nuestra experiencia de aprendizaje. 

Lo que nos lleva a pensar que si logramos enlazarlos a otras estrategias de posicionamiento podremos expandir más fronteras por fuera de lo regional. Para esto se necesita dejar atrás el miedo por lo virtual, pensar en términos de reinvención y diseñar un campus innovador, no sólo por el hecho de usar tecnología, sino por las motivaciones e intenciones que se demuestran en la transformación de cómo se enseña y se aprende. 


En Cátedra Europa 2019  tendremos un simposio muy interesante sobre la perspectiva de la educación virtual. En unión con el IESE reuniremos a un grupo de expertos internacionales en valiosas conversaciones sobre el tema. En próximas entregas les contaré cómo hacer parte de este evento.

 
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Sufriendo de "articulitis"

La lógica de los ranking nos tiene arrinconados con graves sintomas  provenientes de un virus al que llamo articulitis. Ver más. En en estos días mis sintomas se han hecho más fuertes porque para graduarme del doctorado debo publicar en una revista indexada.

La fiebre comienza por la búsqueda, debes encontrar una revista "perfecta" y que ojalá responda rápido. Eso no pasa con mucha frecuencia, por lo que las opciones se van reduciendo. La publicación debe tener el enfoque que priviligie tu tema, que dicho sea de paso sólo le interesa a una parte infima de la población,  y además ser rápida. Entonces, si quiero cambiar el mundo publicando en una revista Q1, se debe aprender a esperar al menos 3 años y tener datos absolutamente revolucionarios. ¿Qué tan ágiles somos para generar investigaciones que de verdad cambien una realidad? ¿no se necesitarían otras condiciones sociales, de sistema, para lograr esto?¿Qué es lo que se está publicando en estas revistas indexadas y si es tan valioso porqué no lo vemos reflejado en nuestra realidad inmediata? Como bien dice el artículo de "La tercera" ya no importa de qué va tu tema, sino en dónde lo vas a publicar. 

El segundo síntoma es la maquetación para la revista. Cada una tiene su propia idea de cómo debe ir tu texto, entonces hay manuales de normas para cada una en un despliegue de cositería que abruma.  El dolor se hace más grande cuando te dicen que no y debes formatearlo distinto para otra. Creo que es como cuando se te olvidan adentro las llaves de tu casa, sientes que hay que empezar de nuevo cada vez, cada intento.

El tercer sintoma es la norma APA, hecha para y por obsesivos compulsivos de alto nivel.  Aquí una coma puede ser objeto de devolución de un texto, sin contar que ya la norma tiene varias versiones, con importantisimas  variantes como que ya no son dos puntos después de paréntesis o que de un año a otro mejor poner un punto después del año en las referencias. Una cajita de dulces monerías. 

Superado todo eso, puede que publique. Con suerte y mucho trabajo habré logrado que me lean mis pares, aquellos que buscan también citas para sus artículos. Colegas que también sufren de los mismos sintomas y que esperan ser citados para aumentar sus puntos. Entonces, ahí todo se vuelve circular y hasta incestuoso. 

A pesar de esto, siento más empatía por la publicación como el blog o textos libres en internet. No sólo tienen mayor cobertura,  también llegan más fácil a esos docentes que no tienen acceso a revistas indexadas. Siento que ahí hay un verdadero "factor de impacto" que se vuelve más poderoso con las clases.Cuando eres docente impactas en tantas personas de manera tan rápida...pero para eso no hay rankings internacionales. 

En el CEDU logramos una combinación interesante y es que docentes que hacen transformaciones de aula puedan contar con la asesoría para publicar el resultado de sus implementaciones en revistas de alto impacto. Es un paso gigante en la visibilización de cambios profundos en donde ocurre la magia: las aulas de clase. 

La articulitis sigue creciendo, sin entender un poco la lógica de cómo va, ni por qué llegamos a eso. Los sintomas van en aumento, se trata de sumar, de puntear, no sé si de transformar. 

 

Herramientas Si.No todas, ni al mismo tiempo

Inmersos en la tecnología a veces descuidamos el enfoque pedagógico de las experiencias de aprendizaje. Si bien es cierto que el uso de las TIC en el aula de clase se hace cada vez más necesario, conviene revisar con mucho cuidado para qué las queremos usar. Mirar con lupa cuál es mi resultado de aprendizaje. 

Muchas veces la moda por usar ciertas tendencias asociadas a la innovación pedagógica nos lleva a incorporar ciertas herramientas sin tener presente que es un proceso de enseñanza - aprendizaje y que la tecnología es un elemento en el proceos de mediación dentro del aula de clase y no el fin en si mismo. 

Desde el CEDU acompañamos a los docentes, entre otras cosas, a planificar cursos utilizando materiales digitales. El recorrido comienza por descubrir cómo plantear buenos resultados de aprendizaje para luego entrar a escoger la herramienta más adecuada. En este punto conviene revisar los apuntes de la Taxonomía de Bloom para la era Digital y sobre todo el enfoque desde el que se va utilizar la herramienta. 

La tecnología bien usada logra muy buenos resultados, pero esto, más allá de la novedad o maravillas que ofrezca una herramienta, depende de la integración de varios factores: enfoque pedagógico, una planificación de clase adecuada, adecuaciones logísticas, formación del docente en uso de TIC y una dosis de creatividad y paciencia. 

Para más información sobre este tema, revisa: 

 

Profesores primíparos

Los docentes somos primíparos cada cuatro meses. Los estudiantes, tal vez, una sola vez en el mundo académico.  Pasan el primer semestre y dejan de ser novatos. Por muchos años que llevemos al frente de una asignatura, la situación siempre será distinta y nos enfrentamos a un nuevo comienzo con cada grupo de alumnos.Pasan por nuestro salón tantas personas como ideas y acumulas experiencias y esperas que se lleven algo de ti, algo que les pueda servir para toda la vida. 

En el CEDU -esta semana -organizamos las jornadas de inducción para docentes de primer ingreso (más primíparos aún) dentro del programa de Formación Inicial Docente, FIDO.  El espacio brinda las herramientas para que los docentes, que dan sus primeros pasos en la universidad, se sientan más cómodos en la construcción de ambientes de aprendizaje. “Los profes” llegan con las mismas expectativas que los estudiantes, más preguntas que respuestas y las ganas de aprender estrategias nuevas para la enseñanza.  

Esta  generación de estudiantes, llena de grandes incertidumbres, hyperconectada, con un poco más de apatía frente a las realidad del país, nos exige una mirada distinta de cómo enseñar.  El reto es poder seguir transformando, generando cambios y escenarios creativos para su desarrollo como personas. Sin duda, siempre seremos nuevos en esto. 

¿Qué hacemos en el CEDU?:

 

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Tips: ¿Qué hacer el primer día de clases?