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Detección temprana del abuso sexual infantil y sus cuidados

La detección temprana del abuso sexual infantil durante y después de la pandemia
Publicado en: mié, 24 jun 2020 05:00:00 -0500
Lida Rodríguez y Ana María Trejos durante el conservatorio

De acuerdo con datos de Unicef, lo cambios que trajo consigo la covid-19 en las familias, amistades y la rutina diaria pueden tener consecuencias negativas en el bienestar, el desarrollo y la protección de la niñez y adolescencia. El abuso sexual infantil es uno de los temas más polémicos, pues la mayoría de las víctimas son menores entre los 10 y 14 años, agredidos y acosados por un familiar.

La división de Humanidades y Ciencias Sociales y el doctorado en Psicología tocó el tema a través del conversatorio Detección temprana y prevención del abuso sexual infantil, que tuvo como invitada a la doctora Lida Rodríguez, experta en el tema de detección y prevención del abuso sexual infantil, servidora de la Fiscalía General de la Nación y especialista en Psicología de Uninorte.

Entre el 12 de marzo y el 4 de abril el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar reportó 250 procesos administrativos de restablecimiento de derechos vulnerados a niños al interior de los hogares. Para Ana María Trejos, docente y moderadora del evento, se trata de “una de las consecuencias de la temporada”.

Según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, con respecto al año anterior hubo un incremento de 2267 casos. Entre enero y abril de este año se presentaron 6346 presuntos delitos sexuales, de los cuales 1867 han sido perpetrados contra niños y adolescentes.

“Este abuso siempre sucede en el entorno psicosocial del niño, es decir, en ese lugar donde el niño debe ser protegido y cuidado. La conducta del ofensor lo vulnera, lo daña, lo pone en peligro con afectaciones para toda la vida, como daño emocional, psicológico, desconfianza, entre otros”, afirmó Rodríguez.

La manera para detectar de forma temprana el abuso sexual es a través de la comunicación vinculante, es decir, con un ¿cómo te sientes?, o ¿pasó algo hoy?, y en este tiempo de confinamiento deber ser más permanente dicha comunicación. Adicionalmente, la docente rescató que la clave es conocer, escuchar y atender a los niños, para que los padres estén vinculados con su bienestar general y muy atentos a los cambios que ocurren.

Un ejemplo de ello es cuando el niño que era participativo y alegre en el aula de clases se encuentra constantemente acostado en su escritorio, con la excusa de un “dolor de estómago” durante toda la semana, o interpreta la sexualidad de manera inequívoca como tocarse sus partes privadas de manera compulsiva o tocar a otros niños de la misma manera.

Para la experta, es un indicador de que el niño puede estar expuesto, y por eso los responsables deben saber leer esos cambios para actuar. Rodríguez por eso enfatizó en la importancia de denunciar cualquier acto que vulnere los derechos del niño, porque es ahí donde el Estado colombiano asume el rol de protector. “La confidencia se rompe y se romperá siempre cuando el bien del niño lo indique. Lo que vale es el derecho y la sobrevivencia de por vida de ese niño”, concluyó la experta.

Por Valentina Sánchez Herrera