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Kurdistán: la misión humanitaria de un médico Uninorte

 

José Gregorio Polo Cueto es egresado del programa de Medicina de la Universidad del Norte en 2002 y actual director médico de la organización ‘Hope and Help’ en Orlando, Florida, que se dedica principalmente a tratar a la población sin seguro médico infectada con HIV y otras enfermedades de transmisión sexual.

 

Fue a comienzos del mes de abril cuando Polo Cueto, aterrizó en Erbil, capital de Kurdistán a iniciar labores humanitarias con la ONG ‘The Love for the Least’. Este territorio alberga cientos de miles de refugiados que han huido de la barbarie, asentándose en campamentos de centenares de carpas con poca capacidad de albergue, pero en la que se acentúan familias de hasta nueve integrantes. “Tenía en frente otra clase de pobreza, una con gran riqueza espiritual y valores familiares extraordinarios”, afirma José Polo.

 

Durante las misiones médicas en el suroeste asiático y en trabajo conjunto con sus compañeros, arreglaron un precario consultorio médico y con la ayuda de estudiantes kurdos voluntarios, comenzaron a tratar enfermedades respiratorias, brotes de la piel, diabetes, presión alta y corazones desalentados por haber perdido a sus seres queridos.

 

Son muchos los estigmas que se tienen de este territorio, sin embargo, a pesar de las problemáticas sociales que se viven, secuelas de una guerra sin sentido más que el odio, José Gregorio rescata la amabilidad y educación de las personas, quienes orgullosas de su cultura lo hicieron sentir en un país de reyes, reinas, príncipes y princesas gracias a su sofisticada forma de vestirse y el “don del anfitrión”, aún en medio del desdoro extranjero y la migración de sus tierras.

 

“Los propios pacientes (los refugiados), nos veían con ojos de agradecimiento y no de exigencia. Sabían que nosotros estábamos ahí por ellos. En Kurdistán me sentí como en casa. Muchas cosas me fueron familiares y me hicieron recordar la época de los buenos vecinos, cuando jugaba con mis amigos a pies descalzos, las carticas de amor perfectamente dobladas y perfumadas donde los matrimonios duraban más y el reguetón no existía, me hizo recordar, que algún día tuve miedo a la violencia y corrupción que sufre nuestra Colombia. Caí en cuenta que nos hemos vuelto inmune a lo que tristemente vivimos”, manifestó Polo.

 

Esta experiencia lo llevó a realizar un documental que intentara retratar esta historia y en trabajo conjunto con camarógrafos kurdos residentes en Inglaterra, lograron hacer un producto audiovisual con el objetivo de crear conciencia de la necesidad de voluntarios y recursos para asistir a los refugiados no solo en Kurdistán, si no en Latinoamérica, África, Europa y otros sitios de Eurasia.

 

‘Goyo’, como lo llamaban sus compañeros de clase en la Universidad, evoca sus anécdotas de estudio, los amigos que hizo y los profesores a los que les agradece y recuerda con cariño, entre los que se encuentran Alfredo Sabbagh, quien en sus palabras es un “mago buscando recursos para los objetivos internacionales y un verdadero amante de la docencia” o a Jenny Pineda, quien le enseñó a viajar y amar las culturas del mundo; a ellos se refiere como símbolos de lo que es ser ‘uninorteño’.

 

“A Uninorte le agradezco haberle dado sentido y dirección a mi vida, no solo como persona si no como profesional, los amigos que me dio, las oportunidades que me abrieron, las extraordinarias enseñanzas que me dejó y sobre todo la capacidad de ayudar a curar y a salvar vidas alrededor del mundo”, afirma este médico que tiene entre sus planes continuar sus viajes en Kenia y Tanzania, y en un futuro no muy lejano llegar a su amada Colombia.

 

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