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Gatos en la religión

 

Los gatos forman parte de la historia de la humanidad desde hace milenios. Su papel ha ido variando, hoy en su mayoría en la cultura occidental son considerados como mascotas, sin embargo no todas las culturas son iguales y no todos los tiempos fueron iguales.

Tenemos, por ejemplo, aquella época en el antiguo Egipto, cuando eran considerados dioses y adorados como tales, teniendo suma importancia si se tenía un gato en la familia. Su comercialización, hurto o cualquier maltrato podía ser penado con la muerte, así de importantes eran, que incluso su valor llegaba a sobrepasar la vida humana.

 Esta civilización fue una de las pioneras, si es que no fue la primera, en domesticar a los gatos, Ahora bien, hay que aclarar algo ¿De donde viene la veneración a estos animales? No, no es solo su elegancia y presencia: los gatos son felinos que se relacionaban con los leones; estos felinos, en el antiguo Egipto, se encontraban relacionados con el dios Ra, dios del sol. Se suponía que sus ojos reflejaban los rayos del sol y ahuyentaban la oscuridad. Esta relación con el Dios Ra lleva al gato a ser un animal sagrado para esta cultura, incluso siendo considerado como un protector de los dioses, y teniendo múltiples figuras y pinturas representandolos también a modo de protección.

Ahora, la representación de un gato como deidad fue con la diosa Bastet, diosa de la protección, el amor y la armonía, protectora de los hogares y templos, símbolo de la fecundidad y de la belleza. Era representada con la figura de un gato doméstico, o bien una mujer con cabeza de gato que lleva la cruz egipcia. Era la diosa que simbolizaba la luz, el calor y la energía solar, pero también, representaba el misterio, la noche y la luna. Además, se creía que ayudaba a la fecundidad de hombres y animales, a las mujeres embarazadas, que curaba enfermedades, que velaba las almas de los muertos y alejaba los malos espíritus. Se supone que era una diosa pacífica, con un carácter principalmente benigno, sin embargo cuando se enfada podía llegar a ser muy violenta y tener una cabeza de leona. Podía llegar a ser muy despiadada, al igual que los gatos, podría llegar a ser tierna o feroz de forma impredecible.

En un principio, de hecho ni las familias podían tener gatos, se consideraban animales propios de la realeza, es decir, solo los faraones eran capaces de tener y domesticar estas criaturas sagradas. Había otros animales que también se  consideraban sagrados, como vacas, serpientes y peces, pero el gato primaba sobre todos los demás.

En la ciudad de Bubastis se celebraba en honor a la diosa Bastet la llamada "Fiesta de la embriaguez", donde se consumía vino hasta la embriaguez, se bailaba y se hacía sonar la música para alabarla. Esta fiesta se realizaba para que la diosa Bastet se mostrara contenta y halagada, y de este modo no tomara el aspecto de una leona enfurecida.

Como estos, en otras culturas y mitologías el gato también ha sido objeto de adoración y su introducción al mundo doméstico ha sido tal que hoy es muy común encontrar muchos hogares con un  pequeño felino como compañero y miembro de la familia.

 
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