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El ácaro que vive en

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Expertos de la Universidad del Norte, la Clínica Oftalmológica del Caribe y Procaps desarrollan un proyecto con el que se espera mejorar la calidad de vida de los pacientes con blefaritis, enfermedad producida por dos especies de ácaros del género Demodex.

Por Jesús Anturi - Luis Navas
Periodistas
anturij@uninorte.edu.co - cohenl@uninorte.edu.co

Pese a que pueden vivir muy cerca del ojo humano, no los vemos. Son diminutos, microscópicos, de aproximadamente 0,4 mm de longitud. Tienen cuatro pares de patas cortas, son incoloros y su cuerpo es alargado como el de una lombriz, aunque no tienen parentesco con los gusanos. Se desplazan a ritmo lento, pero constante, en el interior de los folículos pilosos de las pestañas humanas, donde se mueven como si fuera una carretera y dejan sus huevos distribuidos por todo el párpado. Se trata de las especies de ácaro pertenecientes al género Demodex (del griego: demos: grasa, y dex: carcoma). Fue descubierto en 1841 y su presencia excesiva en el ojo puede estar relacionada con a aparición de enfermedades cutáneas y oculares.

Antes de entrar en pensamientos tormentosos sobre la idea de convivir con un parásito en la cara, o de empezar a buscar un método o producto dermatológico para eliminarlos, hay que dejar en claro que estos huéspedes son inofensivos si su población se mantiene controlada. Mejor dicho, hacen parte de la fauna natural de nuestra piel. Estudios alrededor del mundo demuestran que la mayoría de la población humana tiene restos de ADN de al menos dos especies de Demodex en su cuerpo, y que por lo general se adquieren durante la lactancia, lo que lo convierte en uno de los ectoparásitos más comunes en el ser humano.

ESTUDIOS ALREDEDOR DEL MUNDO DEMUESTRAN QUE LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN HUMANA TIENE RESTOS DE ADN DE AL MENOS DOS ESPECIES DE DEMODEX EN SU CUERPO.

Los efectos de su presencia cerca del ojo del ser humano todavía son tema de estudio y debate. De hecho, solo hasta 34 años después de su descubrimiento los científicos lograron detectar su presencia en la región ocular humana. Se identificaron dos especies: Demodex longus y Demodex brevis. Desde entonces se ha generado controversia entre dermatólogos, oftalmólogos y otros especialistas. Algunos los consideran inofensivos, mientras otros reconocen que juegan un papel importante en la aparición y complicación de enfermedades como blefaritis, rosácea o foliculitis.

Las complicaciones comienzan con el aumento exponencial de la población de estos ácaros, lo cual está asociado con un conjunto de afecciones cutáneas conocidas como demodicosis, que van desde la irritación e inflamación de los párpados, hasta la aparición de escamas en el borde los ojos, llegando incluso a comprometer, en un estado avanzado, la pérdida de pestañas.

ESTUDIOS RECIENTES, BAJO TÉCNICAS DE BIOLOGÍA MOLECULAR, ENCUENTRAN UNA POSIBLE CONEXIÓN DE LA INFECCIÓN POR DEMODEX CON EL CÁNCER DE PIEL.

Las cifras respecto a algunas de estas enfermedades no dejan de ser preocupantes. Se estima que en el mundo el 60 % de los adultos por encima de los 50 años padece blefaritis eccematosa crónica; enfermedad que, a pesar de ser conocida por los especialistas desde hace décadas, solo fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace 12 años. En Colombia, el panorama no es diferente: esta es una de las patologías más frecuentes de consulta, según información suministrada por la Clínica Oftalmológica del Caribe. La calidad de vida de quien la padece se ve comprometida por síntomas como la inflamación de los párpados, que son invadidos por múltiples microorganismos, lo cual produce descamación, irritación, comezón, enrojecimiento y ardor en los ojos, debido, principalmente, a los detritus de estos microorganismos. Eliminarlos totalmente es una tarea imposible. Su contagio puede darse a través del uso de almohadas, toallas, sábanas o del contacto con otras personas.

Ácaros Demodex extraídos de las pestañas de pacientes con blefaritis. Fotos tomadas en el laboratorio de Uninorte.

El tratamiento de los molestos síntomas incluye tradicionalmente medicamentos tópicos y orales paliativos que ayudan a controlar la infección y mejoran la calidad de vida. Estos tratamientos tienen como consecuencias efectos irritantes, un eventual grado de toxicidad y una efectividad limitada debido a la resistencia desarrollada por el ácaro.

 

Desarrollo tecnológico 100% Caribe

Ante esta situación, un equipo de científicos y médicos del Caribe, compuesto por expertos de la Clínica Oftalmológica del Caribe, la Universidad del Norte y el Centro de Investigaciones Farmacéuticas Procaps (CIFPRO) desarrollan una investigación orientada a resolver esta problemática.

Aunque tienen claro que este ácaro no es la única causa de la blefaritis, los investigadores tienen certeza de que su presencia está asociada con esta enfermedad más de lo que los oftalmólogos suponen. Estudios recientes, bajo técnicas de biología molecular, le atribuyen una posible conexión con la aparición de cáncer de piel.

El grupo de expertos de la Clínica Oftalmológica del Caribe, de la mano de Luis Escaf, director científico, y Martha Lizarazo, directora de la Unidad de Superficie Ocular y Blefaritis, encendió la alarma. Se propusieron estructurar una línea de investigación que apuntara a mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados por la blefaritis.

Luego de investigar que los diferentes productos disponibles alrededor del mundo para estas enfermedades no generaban mejoras significativas, de recolectar pestañas infectadas de los pacientes de la clínica y de observar las diferentes etapas del ciclo vital del ácaro, su índice parasitario y supervivencia, recurrieron a la experiencia del grupo de Inmunología y Biología Molecular de la Universidad del Norte, reconocido a nivel nacional e internacional por desarrollar, en conjunto con la empresa farmacéutica Procaps, el primer producto de consumo masivo de América Latina en el área de la alergología: Acar Klean.

La experiencia en la implementación en este desarrollo tecnológico sirvió de base para definir una ruta de trabajo por parte del grupo científico de Uninorte, el cual, bajo la coordinación del doctor Eduardo Egea, se ha dedicado a desarrollar investigación básica y aplicada orientada a obtener soluciones para enfermedades alérgicas durante más de 18 años. 

Antecedentes del grupo de investigación

El proyecto cuenta con la experiencia del grupo de investigación Inmunología y Biología Molecular que por cerca de 27 años de trabajo en el área ha tenido logros considerables en nuestro contexto: 12 patentes (tres nacionales y nueve internacionales), cinco solicitudes de patentes internacionales en curso y un producto tecnológico que actualmente se encuentra en el sector comercial (Acar Klean); además, participó en la evaluación técnica y científica de la aplicación de la vacuna del virus de la hepatitis B, así como en el diseño e implementación del programa de prevención y control de la infección de este virus por medio de la vacuna.

Su enfoque investigativo se ha especializado en la identificación de las bases moleculares y genéticas de la respuesta inmune en enfermedades crónicas no transmisibles, cuyos resultados puedan ser aprovechados en acciones de salud pública y en transferencias tecnológicas hacia el sector productivo. En lo referente al estudio de los ácaros, el grupo tiene patentado tres desarrollos tecnológicos orientados a la prevención y control de enfermedades alérgicas, que incluye un dispositivo para detectar la contaminación de ácaros del polvo; un estuche para la detección de ácaros en ambientes intramuros; y oligopéptidos (pequeños fragmentos de proteínas de los alérgenos de ácaro) obtenidos y sintetizados en el laboratorio. Estos dos últimos generaron patentes compartidas con el Instituto de Errores Metabólicos de la Universidad Pontificia Javeriana. Los oligopéptidos han representado un logro de gran transcendencia para la región Andina, pues hasta el 2002 no se habían patentado oligopéptidos sintéticos en esta parte del continente; la tecnología también fue patentada en Estados Unidos y Europa.

“Los oligopéptidos sintéticos son capaces de desencadenar una repuesta inmunológica con la producción de anticuerpos en un organismo. Es decir, podrían ser utilizados para el desarrollo de novedosos tratamientos futuros para prevenir enfermedades alérgicas generadas por los ácaros”, señala Egea, y agrega que toda esta trayectoria investigativa fue el soporte científico básico, que unido a la experiencia de Procaps y la Clínica Oftalmológica del Caribe, posibilitó alcanzar en tiempo record un desarrollo tecnológico con poder acaricida para el Demodex. “Este es un ejemplo claro de que la ciencia, la investigación científica y el desarrollo tecnológico no se hace solo. Es un diálogo de saberes y un trabajo de equipos”, concluye Egea.

En 2012 las tres instituciones presentaron el proyecto en la convocatoria de deducciones tributarias de Colciencias, con el objetivo de desarrollar y evaluar una fórmula que permitiera el control de la infestación del ectoparásito Demodex.

El primer paso fue revisar la literatura científica y continuó con la selección e identificación de aceites esenciales, proceso que desarrolló el grupo de Inmunología y Biología Molecular en su laboratorio en Uninorte. Ahí se extrajeron los ácaros de las pestañas infectadas facilitadas por la clínica. Estas se aislaron y, a través de medios de preservación especiales, se cultivaron.

LA EXPERIENCIA EN LA IMPLEMENTACIÓN EN ESTE DESARROLLO TECNOLÓGICO SIRVIÓ DE BASE PARA DEFINIR UNA RUTA DE TRABAJO POR PARTE DEL GRUPO CIENTÍFICO DE UNINORTE, EL CUAL, BAJO LA COORDINACIÓN DEL DOCTOR EDUARDO EGEA, SE HA DEDICADO A DESARROLLAR INVESTIGACIÓN BÁSICA Y APLICADA ORIENTADA A OBTENER SOLUCIONES PARA ENFERMEDADES ALÉRGICAS DURANTE MÁS DE 18 AÑOS.

Encontrar una fórmula que deshidrate y destruya el ácaro y sus huevos no fue tarea fácil para Dariluz Mendoza y Gloria Garavito, científicas que trabajaron a lo largo de tres años en el laboratorio de Inmunología y Biología Molecular. Labor que contó con el apoyo del asistente de investigación Humberto Maldonado, quien realizó más de 1500 ensayos, usados para la obtención de los componentes más efectivos extraídos de diferentes plantas, los cuales se utilizan en forma de aceites esenciales.

“Aplicamos los aceites sobre el Demodex para evaluar el efecto acaricida, a través de un diseño experimental ex vivo e in vitro que permitió analizar el potencial de cada uno de nuestros desarrollos en diferentes concentraciones y con diversas técnicas”, explicó Egea.

Posteriorimente se determinaron los principios activos con mayor acción acaricida, se afinaron las concentraciones —combinaciones que actualmente son protegidas en más de 140 países por el tratado de cooperación en materia de patentes— y se comprobó que la combinación final deshidrataba y eliminaba el ácaro y sus huevos en todas las fases de su ciclo vital.

Alfredo Bertel, asesor corporativo de Investigación, Desarrollo e Innovación de Procaps, se unió al equipo de trabajo con el objetivo de proyectar la viabilidad de que este desarrollo tecnológico, en la perspectiva de su aplicación en medicina clínica, pudiese ser aprovechado en un producto potencialmente comercializable.

Finalmente, el equipo de investigación conformado por las tres instituciones logró llevar a cabo los diferentes análisis de los extractos de los aceites esenciales y luego de muchos intentos se obtuvo un desarrollo tecnológico original con un poder acaricida para el Demodex (acaro adulto y sus larvas) y con un poder destructivo para los huevos del parásito. Se espera para 2019 lanzar al mercado un producto comercial que contenga estas propiedades y que beneficie la calidad de vida de las personas que padecen enfermedades asociadas a la presencia excesiva del ácaro en las pestañas.

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