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El tesoro

vegetal
del
Campus

Las zonas verdes de Uninorte albergan decenas de árboles propios del Caribe que cuentan con reconocidos usos medicinales, e incluso han inspirado canciones y escritos. A continuación, una lista con las 10 especies más representativas del campus.

Por Laura Hernández - María Margarita Mendoza
Periodista
medinamm@uninorte.edu.co

Hace más de 52 años, antes de que la Universidad trasladara sus instalaciones al Kilómetro 5 de la Vía Puerto Colombia, este espacio era un pequeño bosque, formado por árboles frondosos y vegetación. Los robles amarillos, que hoy son símbolo de la institución, tapizaban el suelo con sus flores amarillas y convivían con trupillos, ceibas, higuerones y otra decena de especies que aún hoy se encuentran en pie. Ellos siempre han sido testigos silenciosos del crecimiento del campus.

Actualmente Uninorte alberga más de 60 especies de árboles, 65% de las cuales son nativas de la región. El otro 35 % se daba originalmente en otros países, pero han sido apropiadas localmente; tal es el caso del árbol de mango, los almendros o las palmas, que provienen respectivamente de la India, la región montañosa de Asia Central y las Islas del Caribe.

Pero sin importar su procedencia todas brindan valiosos recursos y servicios, como explica María Cristina Martínez, botánica y directora del departamento de Química y Biología de la Universidad. “Los árboles del campus son una mixtura de toda esa flora nativa que había antes y lo que se ha ido sembrando. La idea ha sido tener zonas verdes con árboles que den sombra, regulen la temperatura, embellezcan el campus y lo hagan más agradable”. Además de estas funciones, el vicerrector de Uninorte, Joachim Hahn, considera que los árboles han permitido convertir el campus en una gran aula de clases, ya que a través de ellos los estudiantes desarrollan sensibilidad para conservar la naturaleza, y aprenden sobre la vegetación propia de ecosistemas locales, como es el bosque seco tropical, al cual pertenecen la mayoría de especies que aquí crecen.

“El ser humano siempre ha estado vinculado a la naturaleza, y hoy muchos jóvenes tienen la posibilidad de interactuar con la vegetación en el campus, creando vínculos afectivos con ella”, indica Hahn, quien también es biólogo.

Muchos de estos árboles nativos son reconocidos porque sus hojas, corteza o frutos tienen usos medicinales y alimenticios, mientras que otros han inspirado a escritores y artistas del Caribe, quienes incluyeron sus nombres en canciones vallenatas, poemas y otras piezas de literatura. Así que para exaltar sus características, la revista Intellecta presenta 10 árboles que además de ser especies propias de la región, están presentes en distintas zonas verdes del campus, constituyendo un preciado recurso vegetal Los textos a continuación se construyeron con información de los libros “Plantas útiles de Colombia”, de Enrique Pérez Arbeláez, y “Atlas de las plantas medicinales silvestres y cultivadas en la zona tropical”, de Eberhard Wedler.

Sus hojas, tomadas en infusión, tienen propiedades laxantes; mientras que sus flores son conocidas como abortivas.Por el color de sus flores, este árbol tiene un uso ornamental, pero su madera es duradera y resistente al agua, por lo que es útil como leña y para levantar cercas. Sus vainas sirven para alimentar ganado, y sus semillas han sido aprovechadas como material de collares y accesorios, así como para instrumentos musicales como las maracas. La acacia también inspiró a la escritora Meira Delmar, quien la incluyó en los versos del poema “Romance de Barranquilla”.

El cocimiento de su corteza se utiliza para preparar baños que fortalecen el cabello, o para contrarrestar enfermedades de la piel. La infusión de sus hojas ayuda a quienes padecen de gripas persistentes, bronquitis, congestión nasal, neumonía e incluso dolor de muelas. Los frutos de esta especie producen una lana que se ha utilizado para rellenar almohadas, colchones y salvavidas, o como aislante para refrigeradores. El aceite de sus semillas es útil para la fabricación de jabón. Sus raíces conservan agua durante las temporadas de sequía.
Se conoce que la infusión de sus hojas alivia insomnio, la reuma y el asma, también sirven para estimular el apetito; mientras que la cocción de sus flores se ha empleado para tratar afecciones pulmonares. La resina de su tronco cuenta con propiedades antinflamatorias. Su madera ligera se emplea en la construcción de canoas y elementos de carpintería. Sus hojas son comunmente utilizadas para alimentar ganado y sus semillas molidas sirven para saborizar el chocolate, ya que tienen cierto gusto a cacahuate. Sus grandes hojas de más de 40 centímetros de largo proveen de sombra para mitigar las altas temperaturas.
La leche del higuerón es usada para crear un derivado patentado como “higueronia”, que es popular para eliminar gusanos intestinales y otros párasitos. Su latex sirve para aliviar Leishmaniasis, picaduras de hormigas y mordeduras de culebras. Algunos indigenas hacen vestidos con su corteza. Su madera se utiliza para combustibles, carpintería y la elaboración de instrumentos musicales. Esta especie también aparece mencionada en la canción vallenata “El higuerón”, del Binomío de Oro.
En el Magdalena es usado para curar enfermedades del riñón. Los extractos de sus hojas tienen propiedades antinflamatorias. La cocción de su corteza y de la raíz puede ser usada para tratar enfermedades estomacales y resfriados. En algunas zonas del Caribe utilizan su madera para crear recipientes (artesas) donde se deposita el agua para beber. La resina es usada para preparar barnices, mientras que las hojas y frutos se aprovechan como forraje para alimentar animales de granja. Su tronco es maderable para elaborar triplex, y en construcciones; la pulpa es usada para hacer papel.

Considerado uno de los árboles más representativos del Caribe y Colombia, habita en nuestro campus desde el 15 de junio de 2018, para representar el proceso de transición que vivió la Rectoría. Gabriel García Márquez utilizó esta especie para nombrar al pueblo ficticio de “Cien años de soledad”. La semilla central es alimento y la corteza del árbol joven es utilizada como amarre. En algunos lugares la madera descompuesta del árbol se usa como abono y las ramas y cortezas de árboles muertos es alimento para los cerdos.
La cocción de las hojas es utilizada para bajar la fiebre, tratar varicela, fracturas, reuma, sarampión, gripe, dolor de garganta, enfermedades de la piel, forúnculos, gangrenas, y malaria; también es expectorante. Tiene propiedades abortivas y antialérgicas, sirve para el resfriado, la diarrea, gastritis, enfermedades del pulmón, dolor de estómago y de cabeza. El árbol es usado en el campo como leña, para hacer cercas y demarcar caminos. Las flores las comen fritas en algunos países y la planta es utilizada como insecticida para roedores, de allí su nombre común.
El principal uso de su corteza es el medicinal, al considerarse eficaz para tratar reumatismo, artritis, inflamaciones e infecciones. “Símbolo de nuestro pasado terrenal y prenda de nuestros futuros ideales”, es lo que representa esta especie para Uninorte, por lo que su nombre ha sido utilizado para becas, medallas y colección de libros. El cantante vallenato Jorge Celedón menciona la especie en su canción “Ay Hombe”, e igualmente otros artistas del Caribe han el árbol en las letras de sus canciones, refiriendose a el como cañaguate. Su madera dura era usada para construir casas, muebles y cercas. En el campus de Uninorte las iguanas y colibries se alimentan de sus hojas y flores.
La cocción de la corteza se usa en baños para aliviar golpes, enfermedades de la piel, hongos, curar heridas. Se utiliza como bebida antihemorrágica y antibiótica, también para tratar diarrea, dolores menstruales, resfriados, fiebre, dolor de cabeza, incluso es anti-cancerígena. Se aplica a los perros para aliviar la rabia. La cocción de hojas, flores y raíces alivia la picadura de culebras y es útil contra la anemia. La especie es usada como ornamento en jardines y campus; la madera se emplea para la producción de muebles finos, artesanías, cajas, entre otros. Su nombre es usado para nombrar la nueva colección de poemas de la Editorial de la Universidad.
La cocción de la cáscara es usada en baños para heridas, problemas de la piel y quemaduras de sol. Se conoce como antiácido, antibiótico, astringente y antiséptico. La cocción de la corteza es un purgante, y la infusión de la madera baja la fiebre. El látex del tronco sirve para afecciones de los ojos, infecciones, quemaduras, diarrea, inflamación del estómago, laringitis y es útil contra hemorroides. En la baja Guajira la especie es una fuente fundamental de alimentación para las personas y el ganado, y se usan las cortezas para cubrir los techos. En México, sirve para la preparación de la bebida “mesquitatole” y de algunos pasteles hechos de harina de la especie llamados “mesquitamales”.

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