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BALDOSA

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Durante la época republicana las casas de Barranquilla adornaban sus pisos con mosaicos pintados de formas tan artísticas como elaboradas, para darle imponencia a los espacios. Costumbre que la vida moderna ha ido opacando, pero que algunos quieren revivir.

Por José Luis Rodríguez R.
Periodista
rodriguezjl@uninorte.edu.co

Usando los dedos como si fueran pinceles, Alberto Gutiérrez colorea el molde que ha puesto sobre una placa de cemento. Durante 35 años ha hecho gala de un arte tradicional que alfombra, con baldosas bellamente decoradas, los pisos de inmuebles de arquitectura republicana y de transición al modernismo. El artesano de 58 años es el último “oficial de mosaico” de una familia que desde hace décadas atesora este saber hacer: fabricar las baldosas de cemento o “mosaico hidráulico” que se usaban durante la época de la República (1848 – 1940) en las residencias de Barranquilla. Alegremente decorados con colores y patrones inconfundibles, los mosaicos eran un diferenciador sociocultural. Ahora solo se ven en las casas patrimoniales de la ciudad; recuerdos nostálgicos de otra época. Su uso se ahogó desde finales del siglo XX, cuando la industria de la construcción comenzó a demandar materiales fabricados en serie.

Aunque la mayoría de las empresas y negocios que las hacían desaparecieron, los mosaicos instalados en los pisos de las casonas siguen contando una narrativa de patrones y elementos de diseño que es ajena al paso del tiempo. Una narrativa que durante tres años ha demandado la atención del equipo encabezado por la arquitecta Rossana Llanos, profesora del departamento de Arquitectura de la Universidad del Norte, quien busca mantener vivo este aspecto fundacional de la memoria arquitectónica barranquillera.

Su proyecto, denominado “El color de las baldosas de cemento en el Caribe colombiano”, está enfocado en el reconocimiento y la puesta en valor de los aspectos culturales, históricos, gráficos y cromáticos que representan los diseños de las baldosas tradicionales de cemento. Pretende no solo distinguir este mosaico como pieza de valor patrimonial de la región Caribe colombiana, sino también exaltar el oficio tradicional de los maestros baldoseros como patrimonio cultural.

48,3% DE LAS EDIFICACIONES CON TIPOLOGÍAS REPUBLICANAS UTILIZAN EL PATRÓN GRÁFICO FITOMORFO.

“Al ser un grupo interdisciplinar, lo primero que realizamos fue una estructura metodológica. Hicimos un estudio del arte e investigamos cuáles son los lugares que presentan este tipo de piso en la región. Como caso de estudio inicial tomamos a Barranquilla, considerada epicentro nacional de la llegada de corrientes migratorias que trajeron nuevos estilos, materiales y técnicas constructivas”, explica la profesora en su oficina, cuyas paredes compilan decenas de imágenes de las baldosas estudiadas.

Parte de su equipo, conformado por los coinvestigadores Martha Rodríguez y Mauricio García, profesores del departamento de Diseño Gráfico; Libardo Reyes, de Diseño Industrial, y Sergio Chirivella, de Arquitectura, además de los estudiantes y colaboradores Camilo Guevara, Melanie Hernández, Omar Barboza y Néstor Barrios, egresado de Diseño Industrial y gerente de Neca, viajó a Lisboa a exponer el proyecto en el Congreso Internacional del Color, Lisboa 2018 (AIC), donde fue seleccionado como investigación con alto valor cultural, social y cromático. Además, del 6 al 16 de noviembre, a través de la exposición Trazos, Huellas sobre el Patrimonio, fue presentado en el Patio Álvaro Gómez Hurtado del Capitolio Nacional de Colombia.

Elaboración del Mosaico

A principios del siglo XX la industria colombiana aún no se había consolidado, lo que conllevó a la importación de muchos productos y materiales, entre ellos la baldosa hidráulica, como elemento ornamental. Tenía un tamaño tradicional de 20 cm por 20 cm, y pasaría a marcar la estética de un gran número de edificaciones de la ciudad, ya que Barranquilla, como principal puerta de entrada, fue de las urbes donde se adoptó primero.

“Yo he pasado por cuatro empresas dedicado al arte de hacer mosaicos, pero este oficio se perdió mucho por la implementación de la cerámica. Ahora, de cinco años para acá, siento que está volviendo”, asegura el artesano Gutiérrez en su taller, tras interrumpir la compactación de la mezcla. Cientos de mosaicos se apilan en un estante a pocos metros de él, mientras sus compañeros se dedican a rellenar los moldes, pulir baldosas y trabajar con otra prensa hidráulica, que resuena en el trasfondo: la fabricación de las baldosas de cemento tiene su propia sinfonía industrial.

Durante el estudio de Llanos y su grupo fueron seleccionados 30 edificios en dos sectores de Barranquilla: Centro Histórico y barrio El Prado, incluyendo la Iglesia de San José o el Edificio García, en los que se desarrollaron inventarios, levantamientos gráficos y fotográficos, pruebas de color. El equipo clasificó los inmuebles entre los periodos de la república y el movimiento moderno, y además realizó una subclasificación entre Art Noveou y Art Deco.

Apoyados en la literatura existente sobre la ornamentación y los pisos hidráulicos, determinaron los patrones gráficos correspondientes y analizaron las paletas cromáticas de cada uno de los pisos.

“Con los profesores y estudiantes de Diseño Gráfico se hizo la vectorización (convertir imágenes formadas por píxeles en imágenes hechas por vectores) de cada patrón y cada modelo. Este es un ejercicio que lleva mucho rigor, desde el punto de vista gráfico, porque se trata de una descomposición de las formas, para hacerles un análisis geométrico”, dice Llanos.


El artesano Alberto Gutiérrez prepara la mezcla que dará color a un nuevo juego de baldosas. 

Resultados

Tras analizar los pisos de mosaico en los diferentes edificios, los investigadores definieron en ellos tres principales patrones gráficos: algunos mosaicos tienen formas con apariencia de plantas; otros son geométricos, y otros, lineales. Su paleta de colores varía entre siete tonos.

Los colores se hacen más complejos según la importancia de la edificación o el estrato socio económico de su propietario, y en el periodo de transición al Modernismo los gráficos cambian, pasando de patrones con formas de plantas, a dibujos geométricos. “Es por eso que dentro de una misma edificación era normal encontrar varios patrones de baldosas hidráulicas, en especial las de estratos socioeconómicos más altos”, explica la investigadora.

Intellecta: Identidad de Baldosa

“El piso como elemento en la arquitectura tomó un protagonismo diferenciador dentro de la sociedad. Cada vivienda que hemos estudiado toma el piso como un elemento que jerarquiza los espacios. Los muy sociales, como las salas y el comedor, eran habitualmente más recargados y vistosos, a diferencia de las cocinas y los baños que manejaban un solo tono o líneas muy sutiles”.

Una de las principales conclusiones del estudio es que el “motor” que impulsó la variedad cromática y gráfica de la baldosa hidráulica en Barranquilla durante la época Republicana extendida hasta el movimiento moderno, fue “alimentado” por el deseo de progreso y de modernidad de la sociedad de la época que, para representar su alto nivel sociocultural, poder adquisitivo y cierta exclusividad, recurrió a ella como un elemento representativo de la personalidad.

Queda claro, además, que, debido a la rápida transición entre la importación y la producción nacional, la contextualización cultural de la fábrica extranjera abrió un universo estético de la baldosa con colores más vivos y alegres, propios del Caribe colombiano.

LA MAYORÍA DE LOS DISEÑOS DE LAS BALDOSAS HIDRÁULICAS PRESENTAN INFLUENCIAS DE CORRIENTES ARTÍSTICAS COMO EL ART NOUVEAU Y EL ART DECO, AL TIEMPO QUE SON INFLUENCIADOS POR EL ARTE ROMÁNICOBIZANTINO, RENACENTISTA, GRIEGO E ISLÁMICO.

“El mosaico le ha aportado mucho a la riqueza arquitectónica de la ciudad. Pienso que el mayor aporte es que es un producto muy duradero, porque hoy vemos casas en El Prado que tienen más de cien años y sus pisos siguen intactos”, expresa Néstor Barrios Fernández, egresado de Diseño Industrial de Uninorte y gerente de Neca, empresa dedicada a la fabricación de los mosaicos, ubicada en la vía Galapa-Barranquilla.

Neca surgió hace dos años y hoy emplea a 14 personas, incluyendo siete artesanos dedicados a la fabricación del mosaico, entre ellos Alberto Gutiérrez, quien sigue dando color a cada pieza con sus manos palidecidas por el tiempo. Un “oficial de mosaico” que, junto a Llanos y su equipo de trabajo, no renuncia a la lucha por preservar la identidad de la Barranquilla que un día fue modelo de dinamismo y modernidad.

Elaboración del mosaico
PASO A PASO DE LA ELABORACIÓN

1. Molde y pigmentos: cada baldosa está hecha con una mezcla de cemento (blanco o gris), carbonato de calcio, arena fina de silicato y pigmentos. La mezcla pigmentada se coloca en un molde o ‘trepa’.

2. Prensa: el molde se pone en una prensa hidráulica, donde se compacta la mezcla con una presión mínima de 120 kg/cm2.

3. Secado: las baldosas se apilan en una caja seleccionada, lo que garantiza que no se toquen y se dejan reposar durante 24 horas.

4. Piscina: finalmente se sumergen en agua para efectuar el fraguado del cemento.

Vigilada Mineducación

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