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Profesores de Uninorte intervienen en el programa de adaptación de excombatientes de las FARC en poblaciones veredales del Caribe. Buscan fortalecer la sociedad civil rural lesionada por la violencia, al tiempo que brindan competencias ciudadanas en aras de una construcción de paz efectiva.

Por José Luis Rodríguez R.
Periodista
rodriguezjl@uninorte.edu.co

Desde Tierra Grata, zona rural del municipio de La Paz, se puede observar la Serranía de Perijá, un cordón montañoso donde operó por muchos años el Bloque Caribe de las FARC. En sus caminos de arena los excombatientes levantaron una gallera, un billar, varias tiendas con los productos básicos de la canasta familiar, una recepción al aire libre, una planta de tratamiento de residuos, una cancha de fútbol, una panadería e incluso un espacio dedicado al cuidado odontológico y un jardín infantil. El olor a tierra mojada es el aroma habitual del lugar tras cada sereno o lluvia, y en algunos de sus murales se observan dibujos alusivos a la historia de la exguerrilla. Carolina Vargas Cabrera llegó hace un par de años, con el fusil bajo el brazo, a esta zona veredal, a 40 minutos de Valledupar, para comenzar su reincorporación a la vida civil, tras el acuerdo firmado entre el Gobierno y la exguerrilla de las FARC, ahora partido político. Dice que cambió la lucha armada por la lucha política, las balas por la siembra de tubérculos y una vida en la guerra por otra que busca una paz con equidad social.

Hoy en Tierra Grata, uno de los 26 territorios en los que se concentraron los exguerrilleros antes de dejar las armas, y que funciona como Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR), la tolimense de 40 años confiesa querer terminar su carrera de administración pública para dedicarse a la vida política. Sonríe mientras las pecas se elevan en sus mejillas. Sus ojos cafés brillan al mostrar seis semilleros con cultivos de zanahoria, cebollín, tomate, ají, lechuga y yuca de su asentamiento. Pero segundos después, bajo un ceño fruncido, su visión vuelve a opacarse.

Advierte que a medida que van pasando los días, algunas de las más de 220 personas que hoy residen en Tierra Grata tienen dudas acerca de la efectividad del acuerdo “por los vaivenes del nuevo Gobierno”. Que muchos de los jóvenes que ya terminaron el bachillerato necesitan una ayuda para empezar una carrera, o que los 51 niños del lugar necesitan un mejor espacio para recrearse. Sobre todo, enfatiza, le motiva el hecho de que la empresa privada, algunas universidades y otros sectores de la población se preocupen por la reconciliación y la reincorporación efectiva.

DESDE MÁS CIUDADANÍA RURAL SE REALIZAN TALLERES DE FORMACIÓN PARA ENTREGAR COMPETENCIAS CIUDADANAS A EXCOMBATIENTES DE LAS FARC.

Ese es el caso de Mas Ciudadanía Rural, programa desarrollado a través de talleres dirigidos por profesores adscritos al Centro de Pensamiento UN Caribe de la Universidad del Norte, y en alianza con el Instituto de Desarrollo Político e Institucional (Idepi). De esta manera, el centro ha interactuado desde 2016 con la sociedad civil, los excombatientes de las FARC y la institucionalidad de los municipios en los que se ubican las Zonas Veredales de Transición y Normalización y los Puntos Transitorios de Normalización (Pondores y Gallo, ubicados en los municipios de Fonseca y Tierralta, de La Guajira y Córdoba, respectivamente) dispuestos por el Gobierno Nacional en la región Caribe. Brindando a los participantes, herramientas que permitan fortalecer los procesos de construcción de ciudadanía rural y produzcan mejores prácticas de resolución de conflictos, mediante el diálogo informado. De esta forma pueden aumentar su capacidad de incidencia en la formulación de políticas públicas que permitan transitar hacia una paz estable y duradera en la región.

Parte de su equipo, conformado por los coinvestigadores Martha Rodríguez y Mauricio García, profesores del departamento de Diseño Gráfico; Libardo Reyes, de Diseño Industrial, y Sergio Chirivella, de Arquitectura, además de los estudiantes y colaboradores Camilo Guevara, Melanie Hernández, Omar Barboza y Néstor Barrios, egresado de Diseño Industrial y gerente de Neca, viajó a Lisboa a exponer el proyecto en el Congreso Internacional del Color, Lisboa 2018 (AIC), donde fue seleccionado como investigación con alto valor cultural, social y cromático. Además, del 6 al 16 de noviembre, a través de la exposición Trazos, Huellas sobre el Patrimonio, fue presentado en el Patio Álvaro Gómez Hurtado del Capitolio Nacional de Colombia.

“Yo participé en abril de 2017 de un taller de Más Ciudadanía Rural”, afirma Carolina, seguida de una leve risa. “Me acuerdo que le refutábamos muchas cosas al profesor Ángel Tuirán, sobre todo del Estado. Le decíamos no, pero hoy que estamos metido en este cuento, ‘ñerdale’, nos dimos cuenta de que el profesor tenía razón. Por ejemplo, cuando nos hablaba de que no podemos estar desligados del Estado. El Estado en sí es perfecto, lo imperfecto son las personas que lo administran”.

En el pasado varios municipios y corregimientos en zonas rurales quedaron completamente aislados de la oferta institucional por causa de la violencia. Hoy, varias décadas después, el resurgir de estas zonas del país depende en gran medida de la educación o información de sus dirigentes y sus habitantes. Más Ciudadanía Rural ha dotado de herramientas a administraciones locales y comunidades para gestionar el desarrollo de sus territorios y llamar la atención del Estado.

Luis Trejos, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, y director de UN Caribe, explica que, en aras de lograr una “construcción de paz eficaz”, se debe fortalecer la sociedad civil rural lesionada por la violencia, pues han detectado dentro de sus necesidades la elaboración y formulación de proyectos para la gestión de recursos, el aprender a interactuar con la administración y redactar acciones constitucionales, como la tutela y los derechos de petición“.

Desde Más Ciudadanía Rural empezamos a realizar talleres de formación ciudadana para entregar competencias ciudadanas a excombatientes de las FARC y empoderando a las juntas de acción comunal (JAC), haciendo mucho más eficiente su gestión ante las administraciones locales, de cara a que su actividad social y política se traduzca en desarrollo local”, explica Trejos en un asentamiento de Tierra Grata, durante una visita a la comunidad con el profesor Ángel Tuirán, director del departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, y Silvia Gloria, decana de la División de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales.


Algunos murales de la zona veredal tienen dibujos alusivosa líderes y la historia del grupo exguerrilleros. 

Metodología

Ana Pont, jefa de la Oficina Regional de la Misión de la ONU para el Caribe, con sede en Valledupar, afirma que con el trabajo que viene realizando Uninorte la academia puede tener un rol más fuerte que permita ayudar a contar qué está pasando y cuáles deberían ser las prioridades en la implementación de los acuerdos en la región. Entre sus prioridades está la apertura de espacios de debate, donde los actores puedan compartir sus ideas.

“Nos interesa mucho la interlocución con el sector académico. Uno de nuestros retos ha sido la falta de información pública y de pedagogía sobre los acuerdos. Hay mucha desinformación en la región que complica la situación. La misión está haciendo este trabajo con varios interlocutores, pero hay mucho que hacer y sería bueno que ustedes tomen un rol importante”, indica Pont en la sala de reuniones de la sede, frente a su equipo de trabajo y los profesores de Uninorte.

Confiesa que lo que más ha sorprendido a la Misión, en general, es “el nivel e imaginación que ha tenido la FARC para tratar de desarrollar diferentes cosas”. Por ejemplo, uno de los temas que ha salido inesperadamente y de gran interés para los excombatientes es el ecoturismo.

Cerca de 15 profesores de la división de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales han interactuado con aproximadamente 300 personas de estas zonas rurales, que hoy hacen esfuerzos por construir paz desde lo local. El primer paso que realizan es una fase diagnóstica. Luego desarrollan visitas previas, en las que se reúnen con los actores más importantes del territorio, pero tratando de detectar liderazgos sociales para construir una agenda de necesidades en cuanto a capacitación.

Sobre esa agenda trabajan los talleres prácticos con las juntas de acción comunal, desplazándose hasta las zonas rurales los sábados y eventualmente los domingos. Estos laboratorios de pensamiento tienen una duración aproximada de 36 horas, que incluye un balance final de cada sesión de trabajo en la que se evalúa el conocimiento impartido. Dentro del acompañamiento que ejecutan en los territorios se destaca el apoyo a la formulación de los planes de desarrollo, con enfoque territorial.

MISIÓN DE LA ONU INSISTE EN TRABAJAR EN LA PEDAGOGÍA DE LOS ACUERDOS.

“El componente de verdad se hace en clave de memoria, entendiendo que no hay una verdad, hay memorias y eso es un campo de batalla. Son múltiples víctimas y victimarios, por lo tanto se pueden hacer unos ejercicios, a través de las cuales ustedes pueden hacer su memoria. No tienen que esperar a que vengan de afuera y lo ideal es que esa memoria no sea solo de ustedes sino de la subregión, con las comunidades y aquellos que quieran participar”, explica Trejos a Carolina, reunidos ahora con integrantes de la comunidad.

Entonces Carolina vuelve a sonreír. Dice que sabía que esta lucha no iba ser fácil, pues la más difícil es la lucha política, pero que con todos, habitantes de la región y de Tierra Grata, están echando para adelante para construir sociedad. Construir más ciudadanía rural.


La panadería es una de las unidades productivas emprendidas por la comunidad de exguerrilleros. 

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