Juan Manuel Ruiseco comparte su liderazgo empresarial en la Cátedra Julio Mario Santo Domingo
Durante el conversatorio abordó temas como emprendimiento, competitividad industrial y trabajo en equipo, a partir de su experiencia en la creación y consolidación de Ultracem.
La octava edición de la Cátedra Julio Mario Santo Domingo fue presidida por Juan Manuel Ruiseco, presidente de Ultracem, quien compartió con la comunidad universitaria las experiencias y decisiones que marcaron la creación y expansión de la compañía en Colombia y Centroamérica, así como el desarrollo de su liderazgo. La charla, llevada a cabo el 6 de mayo por la Escuela de Negocios en el auditorio Marvel Moreno, reunió a estudiantes, docentes y directivos de la universidad.
El rector Adolfo Meisel destacó durante la apertura su importancia, como un espacio para reconocer el legado del empresariado del Caribe colombiano y cuestionar los estereotipos que históricamente han marcado a la región. También resaltó el valor de figuras como Julio Mario Santo Domingo, cuya visión empresarial e internacional continúa siendo un referente para nuevas generaciones. “Era una persona con una visión muy internacional. Era un hombre de mucho mundo y eso le servía para relacionarse con gente muy influyente”, agregó.
Ruiseco, economista de la University of Tampa y magíster en Administración de Empresas de la Universidad del Norte, preside también Frontier Next y Logisem, y cuenta con más de tres décadas de experiencia liderando compañías del sector industrial y proyectos empresariales en Colombia, Centroamérica y el Caribe. Entre 2010 y 2022 fue cónsul honorario de Bélgica en Barranquilla y hoy integra la junta directiva de la ANDI y de la Cámara de Comercio de Barranquilla.
El conversatorio inició abordando la relación de la familia Ruiseco con la Universidad del Norte y su aporte al desarrollo de la región. El empresario recordó que su padre, quien integró durante varios años la junta directiva de la institución, lideró desde Cementos del Caribe la donación del 60 % del lote donde hoy se encuentra ubicado el campus universitario. Además, resaltó las enseñanzas que heredó de su familia, especialmente la disciplina y compromiso con el trabajo.
Uno de los momentos centrales de la conversación giró en torno a la creación de Ultracem y los desafíos que enfrentó tras salir de Cementos del Caribe, luego de 15 años de trayectoria. Ruiseco describió esa etapa como un proceso de reajuste personal y profesional que lo llevó a replantearse desde cero. “Tenía dos cosas claras después de mi salida de Cementos del Caribe: quería ser independiente y hacer lo que sabía hacer”, comentó al referirse a su experiencia en la industria cementera y minera.
En ese contexto, el empresario explicó la estrecha relación entre el carbón y la producción de cemento, al señalar que esta industria depende en gran medida de fuentes energéticas para el funcionamiento de los hornos y la producción de clinker, materia prima esencial del cemento. Asimismo, destacó el papel del carbón en la generación de energía y su importancia para la sostenibilidad operativa del sector.
A partir de esa experiencia en los sectores del carbón y el cemento, el empresario reflexionó sobre los retos de emprender en industrias que requieren grandes inversiones y competir con compañías multinacionales. Frente a ello, insistió en la importancia de comenzar con proyectos pequeños y ajustados a las capacidades reales. “La magia está en diseñar una estrategia para arrancar pequeñito, con las uñas”, expresó.
Recordó que, antes de fundar Ultracem, comenzó comercializando carbón desde un pequeño patio arrendado y que la primera exportación que logró concretar tardó once meses en realizarse. Para Ruiseco, uno de los principales aprendizajes de ese proceso fue adaptar las ideas iniciales a las posibilidades reales del momento.
El empresario también destacó algunas de las decisiones que fueron clave para consolidar Ultracem. Explicó que el éxito inicial en la comercialización de carbón les permitió obtener el respaldo económico necesario para avanzar hacia el proyecto cementero. En ese proceso, recordó el consejo de un empresario dominicano que le sugirió “aplátanar el negocio”, es decir, adaptar el proyecto a una escala más viable en sus primeras etapas. A partir de ello, decidió reemplazar la idea de una gran fábrica integrada por una molienda con una sola línea de producción, decisión que, según afirmó, fue fundamental para el crecimiento de la empresa.
Más allá de las decisiones empresariales, Ruiseco habló sobre la mentalidad necesaria para emprender y resaltó la importancia de combinar la confianza en las propias capacidades con una actitud autocrítica y realista frente a las limitaciones del proceso. “Empiecen chiquito, pero piensen en grande”, afirmó.

Sobre la expansión de Ultracem en Centroamérica, Ruiseco explicó que la decisión surgió en medio de un entorno cada vez más competitivo en Colombia. La compañía inició operaciones en Panamá, Honduras y Guatemala, en un proceso que describió como una apuesta hecha con recursos limitados, pero con visión de crecimiento.
Perspectiva nacional
Durante el conversatorio, Ruiseco también se refirió a los retos que enfrenta actualmente la industria colombiana. Desde su perspectiva, factores como el aumento de cargas tributarias, los altos costos logísticos y las dificultades para obtener permisos han afectado la competitividad de las empresas nacionales desde la apertura económica. Según explicó, aunque la llegada de nuevos competidores obligó a modernizarse, muchas industrias no contaron con las condiciones necesarias para fortalecerse frente al mercado internacional.
En otro momento de la charla, el empresario enfatizó la importancia del bienestar de los trabajadores y del trabajo en equipo dentro de las organizaciones. En ese sentido, destacó iniciativas implementadas en Ultracem, como fondos de ahorro para empleados, beneficios de salud y programas de vivienda. “Solo se va más rápido, pero juntos llegamos más lejos”, afirmó al referirse a la importancia de construir relaciones cercanas dentro de las empresas y mantener una visión humana del liderazgo.
Al final del conversatorio, Ruiseco compartió algunas recomendaciones para los estudiantes, entre ellas la importancia de aprender inglés, construir redes de contacto desde la etapa universitaria y asumir la disciplina como base del crecimiento profesional. “Mientras más trabajemos más suerte vamos a tener en la vida”, comentó.
De esta manera, la octava edición de la Cátedra Julio Mario Santo Domingo se consolidó como un espacio de diálogo entre la experiencia empresarial y la formación universitaria, acercando a los estudiantes a historias de liderazgo construidas desde la región y con proyección internacional.
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May 08, 2026
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