Texto Reflexivo producto del curso de Epistemología de la Pedagogía -EpPe-

 A continuación, un texto redactado por estudiantes del programa Licenciatura en Pedagogía Infantil del Instituto de Estudios en Educación de la Universidad del Norte.

Autores:

  • Miguel Ángel de la Cruz
  • Catalina Navarro

 

Docente:

  • Rafael Amador-Rodríguez
  • Profesor Asistente e Investigador
  • Departamento de Educación
  • Instituto de Estudios en Educación
  • Universidad del Norte

 

Creo que algo que no se enseña muy a menudo es la realidad del mundo. Es claro que las escuelas hacen el mejor esfuerzo, a través de sus asignaturas, para poder replicar los fenómenos que nos rodean. Sin embargo, uno de estos fenómenos que no se han logrado simular apropiadamente, es el que involucra la elección de una carrera universitaria cuya característica es el ser una ciencia. Se podría decir que esto es un proceso natural, pero las implicaciones detrás de esta elección, muchas veces son tomadas a la ligera.

La naturaleza de las ciencias se conforman por posturas y conglomerados que son construidos a partir de las preferencias que uno tiene hacia algo, con la ligera diferencia de pasar por procesos reduccionistas de los sesgos a los que somos expuestos. Y aún así, la objetividad absoluta ante algo no existe, pero es puesta en segundo plano al uno tomar consciencia activa de la postura que uno toma frente a un tema en particular.

Epistemología de la pedagogía es una asignatura cuyo objetivo radica en otorgar al alumno las bases suficientes para que sea capaz de formular, de manera concisa y bien estructurada, los inicios de lo que podría llegar a ser su postura frente a los interrogantes planteados a lo largo del semestre, y a la larga de su recorrido académico. Entre esas cuestiones, surgen preguntas tales como: ¿Es la pedagogía una ciencia? ¿Qué hace a una ciencia una ciencia? ¿Pedagogía y Pedagogía Infantil son lo mismo?, entre otras. Veríamos aquí que el alumno no tiene como misión el determinar permanentemente su postura, sino que se trata de hacerlo sentir consciente de que, dentro de las ciencias, existen dicotomías, y que va siendo hora que haga parte del debate que representan las posturas. A continuación, se va a profundizar, brevemente, sobre las respuestas ante algunos de los interrogantes previamente planteados, a partir de lo hecho y compartido en la asignatura. Y por, sobre todo, desde mi postura personal:

 La epistemología, es entendida como la ciencia que estudia las ciencias, o por lo menos aquello que ellas producen: Conocimiento Científico. Para mí, una ciencia comienza siendo ciencia cuando cumple ciertos requisitos, entre ellos los más básicos como objeto de estudio y el uso de metodologías de la investigación científica. Nótese que trato de evitar de decir “Método Científico” porque quiero marcar el precedente de que este último no existe, o por lo menos no como se nos suele enseñar desde jóvenes.

 Entonces, la ciencia comienza a formarse como tal cuando esta presenta un estatuto epistemológico. Esto significa que la epistemología la reconoce. Acepta que la puede estudiar, y va a estudiar. Entonces, al ser vista por la ciencia que estudia la formación del conocimiento científico, se designa como una ciencia, la cual hace parte del grupo de las ciencias de la educación, pues ella no totaliza el fenómeno educativo, sino que lo define a partir de las otras ciencias de la educación que la acompañan. Siendo esas ciencias tales como: psicología, neurociencias, antropología, entre otras; es a través de esto que la pedagogía, incluida la infantil, serían una ciencia.

 Siguiendo nuestro análisis sobre la pedagogía. Entre pedagogía y pedagogía infantil, la gran diferencia es el peso que hay detrás de la palabra “infantil”. Dado que por medio del lenguaje y de las sociedades, le hemos dado volúmen a las ocurrencias del humano, la etapa de la infancia del hombre tendría entonces una relevancia tal que se le haya designado su propia rama dentro de la pedagogía. Habría que aclarar que aquello que se considera como infancia sería un reflejo de la subjetividad de entes y/o comunidades que ejercen un grado de poder sobre otros. Con esto quiero decir que la infancia como concepto puede variar dependiendo del contexto al que se hace mención. Lo podríamos ver en situaciones tales como si la UNICEF determinara que la infancia es lo que consideramos la adultez, y la adultez la infancia. Un intercambio entre significado y significante. Tendríamos como resultado cambios que bien podrían ser fáciles o difíciles de notar. Pero el punto sería que la infancia es un concepto sujeto a cambios.

En conclusión, la epistemología de la pedagogía aporta en el quehacer y formación profesional de los estudiantes, permitiéndoles conocer no solo los estatutos que fundamentan las ciencias, sino también que puedan reconocer la pedagogía como una. Así mismo, ellos como estudiantes de pedagogía en formación, pueden reconocer su papel como “científicos” y agentes en la educación, sobretodo su impacto en la primera infancia.

 

 

 

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