Atrás

Redescubrimiento, la música sorda.

Para el primer semestre de 2018 le daba inicio a mi octavo semestre de carrera, la recta final de lo que sería mi último año en la Universidad. Sin embargo, con lo que no contaba era que me enfrentaría a una de las situaciones más complejas que jamás imaginé pudiese llegar a vivir.  Hace seis años fui diagnosticado con Policondritis Recidivante, una enfermedad autoinmune poco común que inflama y destruye tejidos. Poco tiempo después del diagnóstico sufrí dos paros cardiorrespiratorios, al segundo paro mi tráquea quedó absolutamente destruida y desde entonces, he vivido con una Traqueostomía Percutánea permanente. Todo esto para contextualizarlos un poco.

Estos seis años nunca me consideré una persona con una discapacidad, a pesar que la Traqueosmía me dificultaba un poco el habla y no me permitía llevar a cabo ciertas exigencias físicas debido a las dificultades respiratorias que presentaba. Toda esta situación parecía una simple gripe comparado con lo que estaba por suceder.

El 24 de enero de 2018 me encontraba dictando una de las clases particulares de guitarra con las que he podido pagar una parte de mi carrera. Para esta fecha, acababa de iniciar las clases en la Universidad y mi hija estaba por cumplir un mes de nacida, lo que representaba la razón más importante que tenía para comenzar el año con pie derecho y dar lo mejor de mí, para graduarme y sacar adelante mi familia. Al día siguiente desperté completamente sordo, “Hipoacusia Neurosensorial Súbita”, diagnosticaron los médicos. Algunos no se atrevían a culpar a la Policondritis, mientras que a otros les parecía bastante obvio.

Hipoacusia, sordera, súbita. Ese día pasé todo el día deseando que sólo fuese una pesadilla, un mal sueño donde mis peores temores se hacían realidad. Deseaba que todo fuese un caso inflamatorio de ese día o algo temporal que mejoría en una o dos semanas, pero los días pasaban y mi audición no regresaba. Cada vez pensaba más en “hasta aquí llegó mi carrera”, “debo aplazar el semestre” y todas estas cosas que parecían lo más lógico ante semejante situación.

Para no alargarme mucho, todas estas ideas fatalistas comenzaron a disiparse cuando decido regresar a la Universidad para comentar mi caso y recibir una orientación adecuada de qué era lo que debía hacer. El Director del programa de música Julián Navarro me comentó las posibilidades en cuanto a inclusión que se manejaban en la Institución, donde me ofrecieron todo el apoyo para sacar adelante mi semestre en mi condición.

Gracias a Uninorte Incluyente y al apoyo que recibí por parte de mis profesores me pude dar cuenta de que mi condición no me hacía menos capaz de seguir luchando por mis sueños y mis proyectos, sino que representaba una oportunidad para redescubrir mi vocación. Esta condición me enamoró más de mi carrera y me dio las herramientas para entenderla más a fondo.

Actualmente me encuentro haciendo prácticas en el colegio Salvador Suárez Suárez, lugar donde la mayoría de los niños tienen discapacidad auditiva. Mi labor es llevarles la experiencia de la música más allá de la audición, trabajar las diferentes formas en que podemos entenderla y apreciarla sin necesidad de escucharla.

Por: Andrés Rincón, estudiante del programa de música en Uninorte.

Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.