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Barranquilla: Retos en educación 2020-2023

Por: Jorge Valencia Cobo
Coordinador Observatorio de Educación del Caribe Colombiano
javalenciac@uninorte.edu.co

La educación en Barranquilla se ha posicionado como un sector de importancia en la agenda pública, por lo cual el distrito le viene apostando a temas clave para el mejoramiento del servicio educativo como lo son: la infraestructura escolar, el fomento de la lectura a temprana edad, el fortalecimiento de la didáctica de las matemáticas, la creación de escuelas de familia, el acompañamiento psicosocial, entre otros.

No obstante, hay todavía mucho camino por recorrer. Una educación de calidad supone que todas las personas puedan adquirir y ampliar competencias que les faciliten convivir pacífica y productivamente, indistintamente de su condición social, económica o cultural (MEN). En búsqueda de mejorar la calidad educativa, Barranquilla debe afrontar los retos que supone el aumento de la cobertura y eficiencia del sistema –especialmente en preescolar y media-, garantizar la continuidad de los estudiantes de educación media a la educación terciaria, y el cierre de las grandes brechas de calidad que existen entre diferentes grupos poblacionales y sociales en la ciudad.

Barranquilla debe mejorar la cobertura y eficiencia del sistema en transición y media; se experimentó un ascenso de la tasa de cobertura neta en transición y media durante los últimos 5 años, no obstante, aún tiene oportunidad para mejorar. De acuerdo con el MEN, en 2018 la tasa de cobertura neta en transición fue de 67% y en media de 57%. Considerando que la cobertura bruta en estos niveles es cercana al 100% en los grados de transición, en 10 y 11 estarían concentrándose problemas como la extraedad, la repitencia y la deserción. Adicionalmente, se debe considerar que la cobertura y eficiencia del sistema educativo local se verán afectados por la migración y las nuevas dinámicas poblaciones y de infraestructura del departamento, el distrito debe preparase para recibir más población estudiantil durante los próximos años, por lo cual afronta el reto de no disminuir –y mejorar- los niveles de calidad que ha alcanzado.

En este punto, es importante definir una ruta de priorización e implementación de la jornada única, teniendo en cuenta que la puesta en marcha de esta es un proceso complejo que requiere inversión adicional en mejoras de infraestructura escolar y un acompañamiento especial para la reformulación de los currículos y la adaptación a los nuevos escenarios de convivencia escolar.

Igualmente, el distrito debe ocuparse urgentemente de los establecimientos educativos que aún se encuentran en los más bajos niveles de desempeño. Si bien el porcentaje de establecimientos educativos oficiales del distrito, clasificado en los niveles más bajos establecidos por el Icfes (D/Bajo, Inferior, Muy Inferior) ha disminuido de manera notable, pasando de 70% en 2008 a 21% en 2018, 34 escuelas oficiales aún no han logrado superar el nivel D. De estas, 25 (74%) están ubicadas en las localidades Suroriente y Suroccidente, además 4 corresponden a ciclos lectivos integrados especiales (educación para adultos) lo cual supone que en estas zonas y jornadas deben intensificarse los esfuerzos en materia de acompañamiento a la implementación de la jornada única, innovación curricular, dotación pedagógica y didáctica, cualificación docente, entre otros factores que han demostrado tener un efecto positivo en las capacidades de las escuelas para generar resultados académicos satisfactorios.

Si bien el distrito cuenta con un plan de formación docente y ha participado de diferentes iniciativas de fomento a la cualificación de alto nivel del profesorado como el programa de becas a la excelencia docente del Ministerio de Educación Nacional, se deben focalizar acciones en aquellos establecimientos que han presentado dificultades para mejorar en los indicadores de desempeño académico como las pruebas Saber.

Igualmente, es necesario asumir la formación del docente en nuevas competencias y formas de enseñar, especialmente en los medios y las tecnologías de información y comunicación como herramienta didáctica, y acompañar esta formación con el acceso efectivo a los medios disponibles en las escuelas del distrito. Los datos oficiales muestran que el distrito ha mejorado de manera sustancial su dotación en equipos de cómputos y conexiones internet. Aunque la dotación de infraestructura tecnológica (computadores, software, internet) en los espacios de aprendizaje de las escuelas es importante, no debería ser el objetivo central de la estrategia del gobierno local; se deben promover acciones que impacten de forma positiva la manera en que estas herramientas se incorporan en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Debe darse un giro a las acciones, complementado a las inversiones en dotación de equipos y conectividad con el fomento a la implementación de nuevos modelos educativos basados en el aprovechamiento de las tecnologías digitales y la formación de docentes en innovación educativa con base en las herramientas asociadas a estas.

Finalmente es importante destacar el hito que para la ciudad significó la formulación del Nuevo Plan Decenal Distrital de Educación 2018-2028: En Barranquilla la Educación está de Primera, el cual fue aprobado de forma unánime por el Concejo de Barranquilla en el acuerdo 016 de 2018. Este es el documento guía de la educación del distrito en los próximos años y cabe destacar que una de las fases más importantes de todo el ciclo de desarrollo de las políticas públicas es su evaluación, ya que en esta se determina el real funcionamiento e impacto de aquello que se ha formulado para transformar la realidad social desde la acción gubernamental.

La evaluación sobre proyectos y programas gubernamentales no es solo una función gubernamental asociada a la rendición de cuentas, es fundamental que todos los actores sociales de la ciudad ejerzan, a través de los mecanismos que la normativa establece, su responsabilidad de hacer seguimiento y evaluación a la ejecución y cumplimiento del Plan Decenal Distrital de Educación. Sin la participación activa de la ciudadanía en el proceso de monitoreo y control social a la ejecución del plan, este ejercicio de construcción participativa de esta ruta de desarrollo educativo de ciudad corre el riesgo de quedar en desuso y por ende desaprovechar una valiosa oportunidad de construir y consolidar el sistema educativo inclusivo y de calidad que la cuidad requiere y merece.

Nota: Las opiniones expresadas en este texto son responsabilidad exclusiva del autor y no comprometen la posición de la Universidad del Norte.

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