Educación Socioafectiva: Clave para un Desarrollo Infantil Integral

Elaborado por: Prof. Mauricio Herrón. Director de la Maestría en Educación del IESE-Uninorte. Email: mherron@uninorte.edu.co

“El estado emocional de una persona determina la forma en que percibe el mundo. Sólo esta razón ya hace imprescindible acercarnos al mundo de las emociones para comprendernos mejor.” (Gallardo, 2006/2007, p. 145).

De acuerdo con UNICEF (2012), “el desarrollo infantil integral suele definirse a través de los cambios que los niños atraviesan en términos físicos, cognitivos, emocionales y sociales que los habilitan a una vida autónoma y plena” (p. 5). Aunque en la actualidad las instituciones sociales, políticas y educativas Colombianas reconocen la importancia de un adecuado desarrollo de tales dimensiones, la mayoría de propuestas educativas que apuntan hacia el mejoramiento de la formación integral del infante tienden a estar enfocadas al desarrollo de la dimensión cognitiva y la dimensión física (e.g., salud en primera infancia, desarrollo cognitivo, nutrición). Es menos usual encontrar información relevante y propuestas pertinentes acerca del desarrollo emocional y social de niños y niñas.

Los movimientos constructivistas y socio-culturalistas que comenzaron a hacer su aparición en la Psicología Educativa de la década de los 50 (Bruner, 1996; Schunk, 2004), abrieron la puerta al concepto de aprendizaje para incluir aspectos subjetivos, emocionales y autorreferidos, claves en la construcción del individuo. Tal y como lo afirman Trianes y García (2002), la psicología educativa realzó la importancia de las emociones y las competencias sociales para el adecuado desarrollo de otras dimensiones propias del infante (e.g., cognitiva, física, espiritual-moral). Así, desde la Educación Infantil, se entiende que además de promover el desarrollo cognitivo y físico del infante, las instituciones educativas deben también promover un adecuado desarrollo de conocimientos y competencias de orden social y emocional, lo que podría garantizar la prevención de problemas de violencia y salud mental que afligen a nuestra sociedad (Trianes y García, 2002). A pesar de esto, históricamente la educación tradicional en Colombia y otros países latinoamericanos se ha centrado más en lo cognitivo (i.e., enseñanza-aprendizaje de conocimientos disciplinares y competencias cognitivas), y ha prestado menos atención al desarrollo de la dimensión social y la dimensión emocional de los estudiantes.

De acuerdo con Trianes y García (2002), hablamos entonces, por un lado, de educación para la convivencia, la cual busca promover competencias sociales en alumnos de niveles pre-escolar, primaria y secundaria. En este sentido se entiende por competencias sociales a aquellos procesos internos del individuo (e.g., pensamiento autorregulado, procesamiento de información social) que permiten que sus comportamientos sean pertinentes por otros miembros de su grupo social, y que tienen como objetivo el éxito en las relaciones sociales. Por otro lado, nos referimos también a la educación emocional, definida como un proceso de aprendizaje continuo que busca favorecer el desarrollo emocional del infante como complemento indispensable de su desarrollo cognitivo, que a su vez se constituyen como elementos esenciales para el desarrollo de una personalidad integral en niñas y niños. Gallardo (2006/2007), refiriéndose a los planteamientos de Ivonne Fontaine acerca del concepto de experiencia emocional, sugiere que es necesario terminar con la separación entre emoción y cognición, reconociendo que “el desarrollo intelectual está dinámicamente enlazado con las emociones y, en consecuencia, es necesario educar conjuntamente ambos aspectos de la inteligencia, favoreciendo la construcción de aprendizajes intelectual y emocionalmente significativos.” (p. 152).

A la luz de los argumentos anteriores, se puede afirmar que la escuela, como una de las instituciones sociales de mayor repercusión en la vida del niño, “se convierte entonces en uno de los contextos más influyentes de cara a la configuración de la personalidad infantil” (Gallardo, 2006/2007, p. 144). Es así como los educadores infantiles adquieren un rol definitivo en el desarrollo en los procesos tempranos de socialización e introspección del infante. Tal como lo sugiere Gallando (2066/2007), a través de las interacciones sociales que establece el infante con sus maestros y otros niños y niñas, éste es capaz de aprender a comunicarse, comprender normas de conducta y desarrollar autonomía y autorregulación afectiva.

Así pues, los programas de Licenciatura en Pedagogía Infantil están llamados a fortalecer  la formación de futuros educadores infantiles en temas relacionados a la educación socioafectiva. Esto no es sólo un compromiso pedagógico de la educación infantil; es además, un compromiso social de la educación. Nuestra responsabilidad social como formadores de licenciados en pedagogía infantil, nos llama entonces a que desarrollemos programas de formación docente que apunten a la enseñanza y el aprendizaje de conocimientos acerca del desarrollo socioafectivo, la naturaleza del mundo emocional y social humano, programas de intervención psicoeducativa para el desarrollo de competencias sociales e intrapersonales, entre otros. En este sentido, la educación infantil en Colombia, así como la formación de educadores infantiles Colombianos debe continuar dando el giro hacia el reconocimiento de la importancia de la educación socioafectiva, y hacia el diseño, ejecución y evaluación de programas que promuevan un adecuado desarrollo emocional y social de niñas y niños.

Referencias

Bruner, J. (1996). The culture of education. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Gallardo, P. (2006/2007). El desarrollo emocional en la educación primaria (6-12 años). Cuestiones Pedagógicas, 18, 143-159.

Schunk, D. H. (2004). Learning theories: An educational perspective. Upper Saddle River, NJ: Pearson Education.

Trianes, M. V., & García, A. (2002). Educación socioafectiva y prevención de conflictos interpersonales en los centros escolares. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 44, 175-189.

UNICEF (2012). Desarrollo emocional: clave para la primera infancia. Argentina: Fundación Kaleidos.

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Muy interesante
Publicado el día 21/09/15 7:58.
www.prueba.es
Publicado el día 21/09/15 7:59.