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Hablemos de educación

“Mientras enseño continuo buscando, indagando. Enseño porque busco, porque indague, porque indago y me indago. Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo. Investigo para conocer lo que aún no conozco y comunicar o enunciar la novedad”

(Paulo Freire, 1996, p. 30)

Cada vez es más frecuente escuchar sobre la necesidad de innovar y amoldarse a las exigencias de una sociedad en constante cambio. La innovación se refiere a la transformación de la forma en que se comprende y lleva a cabo una acción preestablecida. En educación, cuando hablamos de innovación pedagógica es necesario pensar sobre los cambios que necesita la práctica de los docentes que día a día se ocupan de brindar a los estudiantes herramientas y estrategias que le permitan construir conocimiento y apropiarse de su entorno.

Una estrategia que permite reflexionar sobre la práctica educativa son las comunidades de aprendizaje docente (CAD), las cuales son espacios interdisciplinarios dispuestos para la discusión de temas alrededor de la educación y el proceso de enseñanza-aprendizaje como eje central que cobija a los educadores. La CAD es, enriquecida por la visión de los participantes desde su línea profesional. De esta manera, los objetivos de aprendizaje y el desarrollo de competencias se ajustan a las clases correspondientes a cada campo específico de conocimiento. No obstante, el aprendizaje como proceso de cambio y construcción de conocimiento, conductas y actitudes, va más allá de la incorporación de estos objetivos y competencias dado que este es el eje central de todo proceso de enseñanza.

Así pues, la práctica docente necesita de una reflexión constante para el fortalecimiento y la realización de ajustes; el espacio de las clases no puede concebirse como el momento dispuesto para compartir un conocimiento sin la consideración de las necesidades del grupo, las características propias de la dinámica de los individuos que hacen parte de este y las condiciones externas del espacio de aprendizaje.

Por lo tanto, hablar de educación va más allá de considerar los índices de cobertura de la educación en el país (lo cual no deja de ser importante), hablar de educación comprende también hacer un ejercicio de reflexión constante alrededor de la práctica que se realiza y no pensar en éste como un tema aislado al espacio de clases, considerando el contexto de quienes participan y las condiciones que influyen sobre el mismo.

Hablar de educación, es pensar en los espacios de enseñanza como un momento no solo para brindar a los estudiantes la oportunidad de comprender y construir nuevos contenidos, sino también del desarrollo de competencias como el pensamiento crítico. Pensar sobre educación implica reflexionar sobre la mejora continua de la práctica docente, teniendo en cuenta no solo los contenidos curriculares sino todos aquellos que sean esenciales para la formación integral del ser. 

Por: Roxana Quintero
Facilitadora de la CAD
Instituto de Estudios en Educación
E-mail: rmanes@uninorte.edu.co

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