Atrás

Los "dejados atrás" y el milagro educativo de Barranquilla

Por: Observatorio de Educación del Caribe Colombiano

Las sociedades, como organismos, presentan en sus dinámicas comunitarias conductas propias de la naturaleza, entendiendo el carácter sistémico de su relación que genera interdependencia en sus partes. Por esto, ciertos sujetos pueden llegar a ser víctimas de la selección natural, es decir, dejados atrás por sus pares mejor adaptados; en palabras de Arias (2009) “heridos, discapacitados, enfermos, ancianos, niños indefensos, inmigrantes, sin techo, víctimas de la guerra son dejados atrás en nuestra civilización”[1]. En esta dinámica, los individuos que logran sobrevivir y adaptarse mejor al contexto se desarrollan y subsisten. Sin embargo, todos aquellos que por sus características no son auto-sostenibles, empiezan a ser olvidados.

Esta visión se reproduce a través nuevas formas de adaptación a los ambientes, pasando de lo biológico a lo social, pasando del individuo a la institución. Es así como esta suerte de selección natural se reproduce a través nuevas formas de adaptación a los ambientes, en palabras de Foucault[2], donde las instituciones ejecutoras del poder público establecen estructuras fundamentadas en las características de los individuos sobrevivientes y dejan atrás los individuos llamados a ser olvidados.

El caso del sistema educativo del distrito de Barranquilla es un claro ejemplo de esta dinámica. Si revisamos el comportamiento de los indicadores educativos de la ciudad, encontramos que el porcentaje de establecimientos educativos oficiales clasificadas en las categorías de menor desempeño definidas por el ICFES[3], ha venido descendiendo de manera significativa en los últimos 15 años; pasando de 84% en 2001 a 21% en 2018. Considerando este indicador, Barranquilla ha logrado disminuir la brecha histórica observada entre los sectores público y privado de la ciudad, igualmente ha logrado recuperar terreno en cuanto a la calidad educativa con respecto a las principales ciudades capitales del país y posicionarse como el referente de avance educativo de la región Caribe. 

A pesar de estos importantes avances, los datos del ICFES (2018) revelan que 34 establecimientos educativos oficiales[4] -que atienden un 15% de la matricula oficial- persisten en los más bajos niveles de desempeño propuestos por esta entidad, son estas instituciones y sus estudiantes los dejados atrás en el milagro educativo de la ciudad. 

En este punto, es necesario reconocer que la ciudad contará con un sistema educativo de calidad en la medida en que todos los niños, niñas y jóvenes tengan las mismas oportunidades de desarrollar aquellas competencias que requieran para tener éxito en los distintos ámbitos de su vida y que en este momento las respuestas dadas desde la administración educativa (nacional y local) no han logrado mejorar de las condiciones en los que se da la enseñanza y el aprendizaje en este grupo de escuelas, en parte, porque las iniciativas desarrolladas para mejorar el nivel en estas escuelas parten desde una visión sistémica del sobreviviente y no desde la intención de prestar ayuda a los dejados atrás.

El distrito debe ocuparse urgentemente de los establecimientos educativos que aún se encuentran en los más bajos niveles de desempeño desde una perspectiva innovadora, debe romperse el ciclo de iteración de acciones genéricas que han funcionado en otras instituciones y que no corresponden con el contexto de estas escuelas. No olvidemos que es “la compasión que nos mueve a prestar ayuda al que queda atrás, es lo que nos hace más humanos”[5], por tanto hacemos un llamado de atención por intensificar los esfuerzos, por ayudar y acompañar a estas escuelas en la implementación de la jornada única, la reformulación de su estructura curricular, la mejora de su dotación pedagógica y didáctica y en especial fortalecer de manera sostenida el desarrollo profesional de su planta de profesores.

_____________________________________________________

[1]   Arias Garrido, José Julián (2009). El Síndrome del Dejado Atrás. Cuadernos de Bioética, XX(1), undefined-undefined. [fecha de Consulta 7 de Octubre de 2019]. ISSN: 1132-1989. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=875/87512350005.

[2] Foucault, M. (1985): Saber y verdad. Madrid. La Piqueta.

[3] *Clasificación A+ y A (2014-2 y posteriores) y Muy Superior y Superior (2014-1 y anteriores).Clasificación de planteles educativos equiparación propuesta por el Icfes (2014. P7) 2014-2 versus periodos anteriores: “Como se puede ver, en la nueva categoría D se ubica prácticamente la totalidad de establecimientos que anteriormente se encontraban en Muy Inferior e Inferior y casi el 70% de los que estaban en Bajo. En la categoría C está la mayoría (84%) de los que estaban en Medio y un 10% de los que estaban en Alto. La categoría B está dominada por los que estaban en Alto, la A por los que estaban en Superior y la A+ por los de Muy Superior”.

[4] 32 establecimientos educativos en jornada regular y 2 Ciclos CLEI.

[5] Arias et. al., (2009) pág. 64.

Comentarios
No hay ningún comentario aún. Sea usted el primero.