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Mejores maestros, mejores aprendizajes

 

Por: Mateo Barraza
Economista
bmateo@uninorte.edu.co

El procedimiento para ingresar a la carrera docente en el sector público sufrió un cambio a comienzos de la década del 2000. A partir del enero 1 de 2002, cada maestro debe pasar por un concurso público con el fin de ser asignado a una vacante. Los concursos son organizados por cada autoridad educativa (departamento o municipio certificado), y son los aspirantes quienes eligen ante cuál autoridad aplicarán en ese año. En la primera instancia del concurso, los candidatos toman un examen que representa 65% del puntaje global y consta de tres módulos (aptitud docente, conocimiento del área a enseñar, y valores psicométricos); los docentes que obtengan menos de 60 puntos de 100 posibles en cada uno de los tres módulos deben dejar el concurso. En segunda instancia, se realiza una evaluación de las credenciales educativas de los aspirantes que corresponde a un 20% del puntaje en el proceso de selección; en última instancia, delegados de la Comisión Nacional del Servicio Civil entrevistan a los candidatos, etapa que tiene como ponderación el 15% restante del puntaje global del concurso. Luego de haber completado el concurso y haber escogido la vacante de su preferencia de acuerdo a su ranking de prioridad, el docente debe cumplir un periodo de prueba de por lo menos cuatro meses. Al término de este, el director de la escuela realiza una evaluación de su labor y decide si el docente retiene su puesto indefinidamente.

En el trabajo Does Better Teacher Selection Lead to Better Students? Evidence from a Large Scale Reform in Colombia (Documento CEDE, ISSN 1657-7191), Zelda Brutti y Fabio Sánchez evalúan el efecto de los docentes pertenecientes a la reforma educativa de 2002 (en adelante nuevos docentes) sobre el desempeño de los estudiantes de educación media en instituciones oficiales. Brutti y Sánchez encuentran que aumentar la proporción de nuevos docentes en un año dado de 0 a 1 incrementaría, en aproximadamente 6% de una desviación estándar, los puntajes en un área específica de las pruebas Saber 11. Los autores aclaran que el efecto marginal de los nuevos docentes es inicialmente alto (hasta tres veces el efecto marginal de un maestro promedio) y luego decreciente, como también que depende positivamente del número de colegas para el año y área específicos y la proporción de colegas que ostentan un título posgradual.

Para llevar a cabo su análisis, se emplearon técnicas de datos panel, incluyendo un efecto fijo de escuela-año y otro por asignatura. Los datos disponibles corresponden a los resultados de las pruebas Saber 11 administradas por el ICFES y datos sobre docentes reportados ante el Ministerio de Educación Nacional para 6000 colegios oficiales en 8 áreas de enseñanza durante el periodo 2008-2013. El match logrado fue a nivel de escuela-cohorte, dado que no fue posible obtener información sobre el grupo en el que enseñaba el docente. Luego de emparejar a los docentes de la nueva regulación con sus puntajes en el examen de ingreso, la distribución de los puntajes da lugar a dos subgrupos: maestros bajo la nueva regulación que en algún punto han aprobado el examen de ingreso y maestros de este tipo que no lo han aprobado. De aquí se sigue que Brutti y Sánchez afirmen que la nueva regulación dio paso a una fracción sobresaliente de maestros que, pese a no haber aprobado el examen de entrada a la carrera pública educativa, enseñan bajo provisionalidad. El efecto que tienen estos educadores sobre el desempeño de los estudiantes en sus escuelas es, de hecho, menor (1.4% de una desviación estándar) y menos robusto a la inclusión de controles adicionales de tiempo y experiencia docente con respecto al efecto de sus contrapartes acreditadas.

Brutti y Sánchez realizan asimismo un análisis de duración comparativo para los docentes pertenecientes a la antigua y nueva regulación, aunque los resultados no pueden compararse directamente debido a que las funciones de supervivencia están traslapadas. El análisis de cómo las características observables de los docentes inciden sobre los patrones de supervivencia no muestra diferencias considerables entre regulaciones; poseer título posgradual está significativamente asociado con mayores tasas de supervivencia, mientras que ser mujer y trabajar en una zona rural se relaciona con una menor permanencia en el sistema educativo oficial. Como es de esperar, la sobrevivencia disminuye a medida que se incrementa la edad de primer ingreso de los maestros a la carrera educativa.

Los autores prestan especial atención a los patrones encontrados para los puntajes obtenidos en los exámenes de entradas de los nuevos docentes. La muestra es dividida en cuartiles, siendo el primer cuartil aquel que muestra una tasa de mortalidad dramáticamente más alta con respecto a los tres cuartiles restantes. Los docentes del primer cuartil y parte de los segundo han obtenido menores a 60 puntos y pasaron a las siguientes fases del concurso. Estos patrones de supervivencia confirman la situación laboral inestable que enfrentan los maestros no acreditados bajo la nueva regulación, en contraste con sus contrapartes de mejor desempeño. Por otra parte, esta inestabilidad parece ser menor de lo que debería, toda vez que la probabilidad de sobrevivir de estos individuos es aproximadamente 50%, incluso después de estar 10 años bajo provisionalidad.

*Este artículo fue elaborado en el marco del desarrollo del Foro Políticas Públicas en Educación: Formación Docente.

 

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