¿Quiénes somos?

La gestión de comunicaciones y relaciones públicas contribuye con el posicionamiento y reputación de la Universidad. Mediante el diseño e implementación de estrategias y soluciones innovadoras de comunicación y el fortalecimiento de las relaciones con los públicos de la institución, se visibiliza la gestión de la docencia, la investigación y la extensión con sentido e impacto en nuestro entorno.

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Conoce las tendencias para elegir un buen posgrado

 

Conoce las tendencias para elegir un buen posgrado 
 

 Alexandra Bolaño. Directora de Especializaciones 

 

El Programa de Modernización y Fortalecimiento de Posgrados en Uninorte es una importante estrategia liderada desde la Vicerrectoría Académica la cual tiene como ejes centrales, Innovación en la oferta de programas de posgrado, Modernización curricular y fortalecimiento de la estructura organizacional para la gestión académico – administrativa.  

Teniendo en cuenta lo anterior nuestro portafolio de posgrado está guiado por claras directrices que garanticen su innovación y total sincronía con la demanda de los profesionales (pertinencia y novedad), cada área académica se esfuerza por mantener estos estándares de calidad y excelencia, con un cuerpo docente con formación de alto nivel (maestrías y doctorados), mediados por tecnologías y herramientas que faciliten el acceso, el aprendizaje y los resultados efectivos a nuestros alumnos y docentes.

Permanentemente desde las diferentes áreas académicas se está analizando el mercado y preparando nuevos programas que nos permitan no solo actualizar nuestra oferta de servicios sino responder oportunamente a los profesionales de la ciudad, región y país. 

La Universidad en estos momentos cuenta con un portafolio con 137 programas de posgrado activos,distribuidos así: 74 especializaciones, 48 maestrías y 15 doctorados de los cuales 2 son bajo la modalidad virtual (Maestría en Educación Mediada por tecnologías y la Maestría en Pedagogía Social e Intervención Educativa en Contextos Sociales). Siendo estas últimas las de mayor demanda en el actual periodo académico. 

Nuestra institución ofrece mayoritariamente programas bajo la modalidad presencial y esta pandemia ha significado un gran reto que ha sido asumido con todas nuestras capacidades para que la transición de los currículos a la modalidad remota se genere de la mejor forma posible para todos, por supuesto acogiéndonos y siendo respetuosos de la normativa y reglamentación dispuesta por el Ministerio de Educación Nacional y autoridades sanitarias.

Como bien dice Joachim Hahn, nuestro Vicerrector Académico “…Las modalidades semipresenciales, mixtas, blended, remotas y virtuales son (ahora más que nunca) el futuro de la educación superior en el mundo y en ese orden esta crisis nos obliga a todas las universidades del mundo a replantear por completo las modalidades de los postgrados"

Global Big Day. Un avistamiento de aves mundial

 

Cada mes de octubre, pajareros de todo el mundo se dan cita para registrar el mayor número de aves durante un día; es un evento de ciencia ciudadana que invita alrededor de la observación de las aves. Este año nuevamente Colombia quedó en el primer lugar del mundo gracias a la participación de muchos entusiastas interesados en esta actividad.

Durante el October Big Day cada especie de ave y sus individuos cuentan y el sábado 9 de octubre no fue la excepción, ya que fue una oportunidad más para conocer y registrar a las aves desde el observatorio de aves ALULA. Un ¡museo vivo en crecimiento! 

Aquí se pueden observar cerca de 15 especies de aves ilustradas de las más de 80 especies que han sido identificadas en el bosque y que son características del Caribe. Además se puede aprender sobre la evolución e importancia de las aves de la mano de profesores del departamento de Química y Biología. 

Juanita Aldana, profesora del programa comparte una lista de 40 especies registradas durante la actividad.

Ingresa y conoce todo el listado completo 

También te puede interesar: October eBirder of the Month Challenge

Last Saturday, nearly 33,000 birders around the world enjoyed birds for October Big Day. October Big Day contributors joined from a record-setting 195 countries and reported 7,269 species, making 9 October the biggest day in October birding history! This year’s global team consisted of more than 800 eBirders in Africa, 2,000 in Asia, 2,500 in Europe, and 5,300 in Central and South America. These tremendous efforts showcase the power of birds to bring people together.

October Big Day wouldn’t be the global phenomenon it is without the incredible birding community. The eBird portal collaborator network continues to inspire and motivate communities around the world and we’re grateful to work with every one of these groups. Huge thanks also to Carl Zeiss Sports Optics for their sponsorship of eBirder of the Month challenge, including an opportunity to win Zeiss Conquest binoculars by participating in October Big Day.

 

 

¿ Por qué es tan difícil reconocer que tenemos dificultades emocionales y mentales?

 

Sobre la salud mental y el bienestar

Según la Organizacion Panamericana de la Salud, cada año, más de 700 mil personas se quitan la vida en el mundo y en Colombia el suicidio representa la tercera causa externa de muerte. De acuerdo con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, en el país, en promedio, 8 personas se suicidan al día. En muchas ocasiones estos casos estan relacionados con los trastornos mentales como la ansiedad y la depresión que requieren atención de urgencia como cualquier otra condición médica.

En el marco del día mundial de la salud mental que se conmemora el 10 de octubre, la emisora Uninorte FM Estéreo entrevistó a María Eugenia Reátiga, psicóloga clínica y docente de Uninorte quien nos explica las razones de esta situación.

 

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De la digitalización a la transformación digital en Latinoamérica

 

De la digitalización a la transformación digital en Latinoamérica


Por: Andrés Castellanos & Jahir Lombana
Profesores de la Escuela de Negocios 


La cuarta revolución industrial marcada por la inclusión de tecnologías que combinan lo físico, lo digital y lo biológico, van más allá de la mera digitalización instrumental que venía siendo exaltada en la economía desde mediados del siglo XX.

Esta cuarta revolución cobra más vigencia en un momento en que por la aparición de la pandemia del COVID19 se generó un cambio en el mundo y, por ende en la forma de interrelacionarnos, tras pasar de la instrumentalización digital a la transformación digital.

 

No es un tema menor esta diferencia pues lo digital se refiere a los aparatos y sistemas y la transformación digital es la apropiación de ellos en los procesos de gestión. A todo nivel, se empezaron a contemplar escenarios para dar respuesta a la nueva realidad a fin de primero, sobrevivir en los negocios y luego, pensar en hacerlos sostenibles. De un momento a otro se salió de una zona de confort y se llegó a la incertidumbre que empezó a predominar en el mundo. 

Hoy día, todos los sectores económicos están enfocados hacia la transformación mediante la implementación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones(TICs). Con el fin de no quedarse atrás y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, están tomando la “digitalización” como “transformación” y le están dando el nombre pomposo de “transformación digital”.

Pero una cosa es transformar y otra digitalizar. Por ello es prudente llamar la atención sobre este fenómeno, revisar y sentar las bases que le permita a las organizaciones implementar un plan para enfrentarse al incierto horizonte que proyecta la post-pandemia.

Ante este escenario, la gestión organizacional se vio sometida a revisar los estructurados modelos mentales por donde se venía actuando y se dio a la tarea de entender como implementar un cambio de perfiles y competenciaspara enfrentar esta nueva realidad. Cuando las organizaciones desafían estos retos, normalmente le dan mayor importancia a la reflexión instrumental y técnica que a la transformación humana.

Es decir, se enfocan en todo lo relacionado a infraestructura e implementación de nuevas tecnologías olvidándose que al fin y al cabo se supone que es el ser humano a quien sirven esos instrumentos. Esto puede ser un error debido a que la actual situación exige, para enfrentar la nueva realidad, un cambio de cultura y trabajar con mayor empatía, resiliencia, cercanía e innovación, en otras palabras, transformación.

Partiendo de un estudio de la CAF (2020) se puede observar que varios países de Latinoamérica, antes de la pandemia, venían caminando en un proceso muy interesante de digitalización, medido como el incrementode los niveles de penetración del internet. Desde el punto de vista de los negocios, esto se puede interpretar como el manejo de canales más amplios donde poder distribuir productos, servicios, comunicaciones, educación, etc.

Los niveles de penetración de internet en nuestros países han crecido en los dos últimos años aproximadamente 5% (ver cuadro 1), que es alto si se ve que la internet está en Latinoamérica desde mediados de los 1980s. 

La pandemia ha obligado a incrementar cobertura, aunque según la CEPAL siguen brechas de entre 15 y 20% entre zonas rurales y urbanas (solo Costa Rica, Uruguay y Brasil tienen casi paridad). Pero las necesidades actuales además de cobertura, exigen calidad, que medida por acceso a banda ancha alcanza apenas el 67.3% frente al 138% de Norteamérica y por velocidad media de conexión 22.27 Mbps frente a 34.51Mbps de la media mundial.

Esto confirma que aún hay brechas en digitalización y ni que decir entonces de la transformación.


Cuadro 1. Penetración Internet 2019-2020 (%)

 

Países  2019 2020
Chile 82,33 82,33
Colombia 71,40 76,47
México 67,75 69,79
Perú 56,65 69,79
América Latina (promedio ponderado) 73,52 78,78
OCDE (promedio ponderado) 86,07 88,33

 

Conflicto limítrofe entre Colombia y Nicaragua: cómo, cuándo y por qué de su disputa marítima y territorial

 

Conflicto limítrofe entre Colombia y Nicaragua: cómo, cuándo y por qué de su disputa marítima y territorial

Por: Silvana Insignares Cera, PhD. Profesora investigadora experta en temas de Comercio y Derecho Internacional de la División de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte.

 

 

 


El año 2011 marcó un punto de quiebre para Colombia por dos cuestiones claves: la primera porque a través de un órgano internacional como la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se profirió un fallo nada favorable a los intereses colombianos, frente a la posesión que venía ejerciendo de una vasta zona marítima en disputa con Nicaragua.

La segunda, como consecuencia de esto, es que el gobierno colombiano planteó posturas contradictorias con el fin de no darle aplicación al fallo en mención. 

A partir de esta situación, se inició una carrera contra el tiempo llena de maniobras legales que incluyeron consultas a prestigiosas firmas internacionales sobre los recursos legales que podrían interponerse contra el fallo de la Corte, que para cualquier experto en derecho internacional conllevaba una respuesta clara, en atención a que no eran procedentes los únicos dos recursos que se pueden interponer ante esta instancia internacional: el de revisión frente a hechos nuevos y el de interpretación para darle alcance al contenido del fallo.

Adicionalmente, se presentaron ante las altas Cortes colombianas tres demandas que fueron coincidentes en buscar como objetivo la no aplicación del fallo, toda vez que la Corte Constitucional dictaminó que la decisión de la Corte de la Haya única y exclusivamente se logra mediante la suscripción de un Tratado Internacional entre Nicaragua y Colombia, que tuviese como consecuencia el trazado de los límites marítimos establecidos por la Corte Internacional, argumentando lo dispuesto en el artículo 101 de la Constitución Política colombiana.

Posición que, desde el punto de vista del derecho internacional, resultaría contraria a las normas, principios del derecho internacional y de los tratados internacionales, como el pacta sunt servanda, ya que se pretende desconocer una obligación internacional a partir de alegar una norma de naturaleza interna.

Por otra parte, Colombia dentro de las estrategias jurídicas empleadas decide retirarse el 29 de noviembre de 2012 del Pacto de Bogotá, celebrado en 1948. Un tratado internacional mediante el cual Colombia reconoció la competencia y jurisdicción de la CIJ para resolver de manera pacífica las disputas entre los Estados americanos.

Sin embargo, antes de hacerse efectiva la cesación de los efectos del tratado (noviembre de 2013), tal y como lo dispone el artículo LVI del Pacto de Bogotá (“el presente Tratado regirá indefinidamente, pero podrá ser denunciado mediante aviso anticipado de un año, transcurrido el cual cesará en sus efectos para el denunciante, quedando subsistente para los demás signatarios”), Nicaragua interpuso una nueva demanda en septiembre de 2013, con la cual pretende obtener plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas desde las costas nicaragüenses y además por el incumplimiento y/o violación de los derechos nicaragüenses por no darle aplicación al fallo de 2012.

Adicionalmente, Nicaragua expide el Decreto No. 33-2013, del 19 de agosto de 2013, a través del cual traza las líneas de base de los espacios marítimos de la República de Nicaragua en el Mar Caribe. En virtud de lo anterior, Colombia ha alegado que se habría incurrido, entre otros, en la violación de los derechos de pesca artesanal de los habitantes del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en particular de la comunidad raizal, para acceder y explotar sus bancos de pesca tradicionales, además de presuntas violaciones de derechos soberanos y espacios marítimos en el mar Caribe. 

El entuerto jurídico continua cuando el Estado colombiano presenta en 2017 ante la CIJ cuatro demandas de reconvención, a pesar de la denuncia del Pacto de Bogotá, lo cual puede interpretarse como un Forum prorogatum, ya que al interponer una demanda reconvencional está tácitamente aceptando la competencia de esta Corte, como se establece dentro del Estatuto de la misma, el cual permite que dichas demandas tengan una conexidad con la pretensión inicial de la demanda de Nicaragua.

Las cuatro demandas de reconvención presentadas estaban relacionadas con una presunta violación de Nicaragua en materia de preservación del ambiente marino en el Sur Oeste del Caribe; la segunda fue sobre una presunta violación por parte de Nicaragua de proteger los derechos de los habitantes del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina desde la perspectiva ambiental; la tercera, relacionada con los derechos de pesca artesanal de las comunidades de este mismo archipiélago y por último sobre el Decreto Ejecutivo No. 33-2013 de Nicaragua, que establece las líneas de base rectas. Estas dos últimas fueron aceptadas para adelantar el proceso ante la CIJ.
 
El litigio entre las partes se encuentra en la etapa de las audiencias orales y septiembre será un mes decisivo en los que los magistrados proferirán el fallo sobre las demandas reconvencionales presentadas por Colombia, quedando en la etapa de los alegatos escritos las demandas de Nicaragua contra Colombia.

Frente a este panorama, Colombia vuelve a quedar en las manos de los magistrados de la CIJ, cuyas decisiones son inapelables, pero con la expectativa de obtener resultados más alentadores que los derivados del fallo del 2012 y que permitan poner en equilibrio los intereses de las partes en conflicto.

En cuanto a las posibles alternativas de Colombia para el manejo del conflicto limítrofe, adicional a los trámites legales adelantados, le asiste el deber de cumplir a la luz del ordenamiento jurídico internacional, como Estado miembro de las Naciones Unidas con el Estatuto de la CIJ, además con la Carta de las Naciones Unidas que en su artículo 94 que dispone la obligación de los Estados de cumplir con los fallos proferidos por este órgano jurisdiccional. Esto ligado al legalismo internacional, tanto el fallo, como las demás decisiones proferidas por la Corte deben cumplirse.

De igual manera, los Estados latinoamericanos cuentan con otras instancias internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA); para solicitar apoyo en la búsqueda de la solución pacífica de controversias que en el caso entre Colombia y Nicaragua afectan a terceros Estados no solo en su delimitación fronteriza, sino también frente a la protección de los recursos naturales vivos y no vivos presentes en la zona en disputa, ya que está en peligro el “Seaflower”, zona de biosfera protegida por las Naciones Unidas, la cual podría verse afectada por la exploración de petróleo o gas en la zona, y que incidiría en distintos aspectos como el de seguridad alimentaria, medio ambiente y daño transfronterizo no solo en el Caribe Colombiano, sino también en otros Estados con los que Colombia comparte frontera marítima y sobre lo cual la Corte Interamericana de Derechos Humanos hizo referencia en su Opinión Consultiva No. 23 de 2017.

Por último, en este largo camino por recorrer, además de las herramientas jurídicas utilizadas se requieren establecer los mecanismos políticos y diplomáticos necesarios para tratar de minimizar el impacto de las decisiones de la CIJ sobre la integridad territorial y cultural del Estado colombiano, por lo que deberá buscar de manera perentoria, a través de los distintos canales diplomáticos, la conciliación de los intereses y evitar a toda costa la escalada política de un conflicto que ha buscado los estrados judiciales internacionales para ser resuelto.

 

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