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Un acordeón azul

Con total orgullo inauguramos este espacio de comunicación sobre el Sur del Atlántico con un texto del vicerrector académico, Dr. Joachim Hahn, quien lo escribió tras asistir a las Reuniones de Sensibilización y Compromiso en los municipios de Santa Lucía y Manatí, en las que fueron socializadas las líneas generales de esta iniciativa institucional ante las comunidades de los municipios e integrantes del gobierno.

Rector Adolfo Meisel junto a Jesús Gabriel, niño acordeonero oriundo de Manatí, quien le dio la bienvenida a la Escuela Normal Superior del municipio con canciones de los juglares vallenatos. Foto: José Luis Rodríguez, Dirección de Comunicaciones Corportativas.

 

Un acordeón azul

A propósito de Uninorte Social

El escritor Antonio Caballero publica, en la revista Arcadia, una columna muy ingeniosa con el título “Mil palabras por una imagen”. Aunque el Sr. Caballero no es un autor de mis afectos, admiro la agudeza y rigurosidad con la cual interpreta los numerosos detalles de una imagen, para hacer explícito lo que pasa desapercibido. Aprovechando la fotografía adjunta, quiero hacer un tímido intento de emularlo, a manera de reflexión inicial para todos los que participaremos en nuestro programa “Uninorte Social”.

La imagen, obtenida por José Luis Rodríguez en la Escuela Normal Superior de Manatí el sábado 23 de marzo, muestra un momento del evento de socialización con el que se presentó el programa a la comunidad local. La delegación de Uninorte fue recibida en la entrada de la Normal por un grupo de alumnos, maestros y funcionarios, quienes tenían preparado un sorpresivo y cálido acto de bienvenida. Gente buena.

El escenario que se observa en la foto está compuesto por unas instalaciones sencillas, meticulosa y sorprendentemente limpias. Un patio de arena, amarillo, seco, sin jardines y cruzado por las raíces de algunos pocos árboles sedientos. Parece faltar agua en un municipio que fue anegado inmisericordemente, por estar debajo de la cota de inundación del Canal del Dique, y que debe poseer acuíferos inagotables aunque inútiles. Así es la frecuente paradoja en nuestro país: ricos pero pobres.

Predominan los colores rojos, ocres, inclusive en el pulcrísimo uniforme del vigilante (con sus zapatos recién embetunados) muy atento, firme y con una mano atrás, sin arma a la vista. Buenos indicios para una nación violenta e insegura hasta para los alumnos de un colegio. Cada detalle habla de las condiciones de la “Norsuma” (por Normal Superior de Manatí): sencillez, pulcritud, organización, preparación, compromiso, esfuerzo. Un aliado ideal para nuestro programa de acompañamiento.

En la parte superior izquierda, se observa la imagen parcial de un señor, joven, con camisa rosada y una sonrisa atenta y expectante. Es el Secretario de Planeación del Municipio, quien ha venido en representación de la Alcaldesa, mientras ella recibe al Gobernador, quien también participa en el evento. La Administración Municipal está atenta y muy dispuesta a recibir a Uninorte, un preámbulo notorio para las muchas expectativas que se han despertado. No es frecuente que una universidad, mucho menos la del Norte, haga presencia institucional por estos lares. Una gran y preciosa responsabilidad para nosotros.

Lo que más atrae la atención en la fotografía, son las dos figuras en el primer plano: se observa a un niño de unos 7 años, Jesús Gabriel, vestido con su mejor indumentaria y con el cabello cuidadosamente recortado y engominado para la ocasión. Observa al visitante con mirada tranquila y alerta, entreabierta la boca, como anticipando una canción o una respuesta. No parece nervioso ni asustado, ya es un gallito fogueado en estas lides. El acordeón azul, marcado con su nombre, parece ser la extensión de sus manos infantiles. Lo lleva con maestría y desparpajo, diríase que casi profesional. Se nota que se está preparando para un periplo artístico, debe poseer un talento promisorio y una familia que lo apoya. Solamente podría faltarle una oportunidad… La oportunidad para un futuro mejor. Detrás hay sentado un hombre joven muy atento, mirando al niño, con cachucha y una caja vallenata de plástico (¿no debería llevar un sombrero vueltiao y tener una caja de madera y cuero de chivo?)… sus manos están listas para iniciar el toque.

Seguramente es el papá de Jesús Gabriel, o un familiar con aficiones musicales. Es parte de un valioso entorno que valora y fomenta la música, que apoya al joven talento. Es evidencia de un entramado social y cultural que crea redes solidarias, generosas cuando hay esperanza. Un buen sustrato para iniciativas como la nuestra.

Finalmente se observa al Rector de una de las más prestigiosas universidades del país, inclinado ante el niño cantor y su talento, llevando un ramo de rosas blancas, un poco agobiadas por el calor, que le han sido entregadas pocos instantes antes, por otros niños alegres y nerviosos, alumnos del plantel. Se le nota contento, feliz. Algo le dice al pequeño, en un intento que se propone sobrepasar al menos tres generaciones de distancia y un bagaje enorme de conocimientos y experiencias. Un gesto ejemplarizante y simbólico para Uninorte Social. ¿Será que Karl, el bisabuelo Meisel, reconocido promotor de las escuelas normales en Colombia, se habría imaginado que algún día, casi 150 años después, un descendiente suyo pisaría una de esas escuelas para dar inicio a un ambicioso programa que se sustenta en la educación universitaria al servicio de las comunidades?.

“Nuestro proyecto educativo institucional es la esperanza” dijo Ana Tatis, Rectora de la Normal, en sus palabras de bienvenida. Palabras con muchísimo significado y sentido, que también pueden, deben, inspirar a Uninorte Social. La esperanza como la única opción de validez y trascendencia para la educación. ¿Qué justifica educar si no es la esperanza?.

Joachim Hahn