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Claves para la implementación de estándares curriculares

El currículo y los estándares deben ser vistos como una espiral donde cada uno de los componentes es determinante para que el estudiante siga el camino al éxito.

Una de las claves para organizar la labor en pos de estándares en las instituciones educativas, es crear un cronograma de actividades que se dará a conocer a toda la comunidad educativa y en el que se debe incluir el trabajo hecho al interior de la institución por los docentes, los profesionales de apoyo y los directivos; los espacios creados para que los estudiantes conozcan, discutan y aporten al documento y; los debates o encuentros con la comunidad educativa. Su diseño responderá a las necesidades de cada uno de los grupos que contribuyen a la tarea de los estándares, y planteará un orden lógico en el proceso: etapa de conocimiento e implementación, etapa de aplicación y desarrollo, y etapa de evaluación.

Como apoyo al trabajo de las instituciones, es determinante que agrupaciones de profesionales de la educación y de apoyo se unan para crear grupos de estudio que aclaren a compañeros e instituciones, marcos teóricos sobre estándares, motiven el debate educativo y analicen el papel de la educación en nuestra sociedad, el rol del docente, el trabajo de los profesionales de apoyo, la función de las áreas, la pertinencia de las perspectivas teóricas disciplinares, las teorías del conocimiento, las propuestas pedagógicas y la historia de la educación en el país, entre otros.

Todo esto, porque la tendencia hacia estándares no sólo debe orientarse hacia la comprensión de una propuesta elucubrada desde las políticas públicas. Además, debe servir para promover un movimiento educativo que redimensione la enseñanza, el valor de la escuela, la tarea del maestro, el papel del estudiante y de la comunidad y la significación del rendimiento académico y el aprendizaje; lo que exige darle un nuevo significado a la educación. Otro factor determinante para la implementación de estándares, son los planes de estudio. Los planes de estudio existentes en la institución deben contrastarse con la propuesta de estándares para determinar los elementos que deben cambiar y los elementos que continuarían en la propuesta curricular.

Este cometido supone dar fin a la reiniciación curricular que nace de los currículos individuales que construyen algunos docentes con el fin de satisfacer sus necesidades, sus intereses o las aptitudes de los estudiantes, así como a la diferencia curricular producto de los énfasis o modalidades que algunas entidades educativas tienen en su propuesta institucional.

Estas dos tendencias de diferenciación curricular traen como consecuencia para los estudiantes, una desigualdad de condiciones a la hora de enfrentarse a cualquier tipo de evaluación, trasladarse a cualquier institución, ingresar a la universidad, acceder al mundo laboral, o alcanzar las aspiraciones en la vida personal. Al construir la nueva propuesta del plan de estudios para cada grado, los docentes deben darles la misma importancia a todos los grados y áreas fundamentales.

En efecto, en muchos casos se cree que hay cursos y áreas que son menos importantes que otros por la edad de los estudiantes, por la ubicación dentro de los ciclos escolares, o por el tipo de institución. Esto genera diferenciación curricular, baja exigencia académica y en los estudiantes, en los docentes y en la comunidad, escaso interés hacia las actividades escolares propuestas en dicho grado o área.

El currículo y los estándares deben ser vistos como una espiral donde cada uno de los componentes (áreas, grados) es determinante para que el estudiante atraviese con éxito, los peldaños de la educación que lo conduzcan al éxito en la vida. Las escuelas deben ofrecer un documento escrito donde se exponga lo que se espera que los estudiantes dominen en cada materia y en cada grado. Allí, es recomendable indicar fechas previstas para los informes, las evaluaciones más generales, las entregas de libretas y las reuniones. Los objetivos de cada curso y grado deben ser muy claros para toda la comunidad educativa y deben mantenerse en concordancia con los estándares.

Del mismo modo, sería muy positivo que la institución pensara cuáles serían los objetivos para los padres de cada grado, o lo que se espera de ellos con respecto a la enseñanza de sus hijos y escuchar a los padres sobre qué objetivos o expectativas tienen en relación con la institución y los docentes o docente que van a educar a sus hijos. Al conocer lo que se espera de cada uno de los agentes educativos, la institución y los docentes de cada grado y área deben unificar el valor de la calificación con criterios objetivos, únicos y rigurosos, que determinen el grado de dominio de las habilidades y los aprendizajes exigidos en los estándares.

Los docentes de la misma materia y/o grado deben estandarizar los criterios de evaluación a través de acuerdos sobre la calidad necesaria de los trabajos o desempeños que el estudiante realiza para obtener una calificación determinada, y establecer acuerdos para calificar no sólo el rendimiento académico sino, de ser posible, la conducta, el esfuerzo y el progreso a través de consultas regulares, reuniones y talleres entre docentes. Lo anterior exige, lógicamente, que los docentes de la misma área y/o grado interpreten los estándares de la misma manera y creen estrategias similares para su alcance.

Fuente: Palabra Maestra

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