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La inclusión la muevo desde mi corazón

 

                                                           

Mi principal motivación por trabajar en la inclusión para personas con discapacidad empezó hace 12 años, cuando nació mi hijo Samuel o Sammy, como le decimos cariñosamente. Sammy llegó a nuestras vidas con una discapacidad visual. Era la primera vez que teníamos a una persona con discapacidad en la familia. En ese momento, surgieron muchas preguntas que con el paso del tiempo hemos ido resolviendo. 

Estos años han estado llenos de aprendizajes, descubrimientos, caídas, levantadas, donde hemos transformado nuestras vidas. Hoy, Sammy es un niño totalmente incluido en su sistema escolar y en su vida social con otros niños de su edad.

Desde que él nació empecé a estudiar, entender y trabajar para que las personas, y en especial los niños que tienen alguna discapacidad, sientan que este mundo también les pertenece. Por eso, cuando llegué a la Universidad del Norte pensé en todos esos Sammys que hay en la ciudad, que también tienen la ilusión y el derecho de estudiar, de trabajar y de sentirse incluidos socialmente.

La inclusión ya está en la agenda nacional e internacional. En los Objetivos de Desarrollo Sostenibles y en el Consejo Nacional de Acreditación, por mencionar algunos, que entre las pautas para acreditar a las universidades está el que tengan iniciativas de inclusión. La academia cumple un papel fundamental, he ahí la importancia de programas como Uninorte Incluyente, que desde la Extensión está llamada a proponer los temas de transformación a la ciudad y la región.

Desde esta premisa, con la Alcaldía de Barranquilla empezamos a georreferenciar a las personas con discapacidad (PcD) de la ciudad. Un punto de partida, que permite identificar a esta población en cuanto a cantidad, edad, género, localidad a la que pertenecen, tipos de discapacidad que tienen, principales necesidades y expectativas, entre otras características que conllevan a una aplicación efectiva de estrategias por igualdad de oportunidades.

Desde la academia, es importante que las Instituciones de Educación Superior estén preparadas para recibir estudiantes con cualquier tipo de discapacidad y que estos se desarrollen en un ambiente donde estén incluidos en lo social y lo curricular, con una infraestructura accesible.

En la Universidad del Norte, se debe continuar con la sensibilización, una acción que nunca termina; articular los procesos de la Institución en la atención efectiva de las personas con discapacidad; que las nuevas infraestructuras diseñadas en el campus sean pensadas desde la accesibilidad; adaptaciones curriculares y clases accesibles que permitan el acceso y permanencia de los estudiantes con discapacidad e incentivar la investigación de este tema en pregrado y postgrado.

Mi deseo es que llegue un momento en el que hablar de discapacidad no sea algo extraordinario, que logremos tal nivel de inclusión que sea normal el tema y que ya no resulte exótico exponerlo en las noticias o en las conversaciones entre unos y otros.

Por: Paola Alcázar Hernández. PhD. Directora de Extensión Universidad del Norte y directora Programa Uninorte Incluyente.

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