Blogs Blogs

Becarios Uninorte debaten sobre el desarrollo de la Ciudad en el XI Encuentro Regional de la Infraestructura.

Los becarios junto a Carlos Acosta, Gerente de Desarrollo de Ciudad y Héctor Carbonell, 
director de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, seccional Norte, durante el encuentro.

 

Andreina Acosta Olmedo, beneficiaria de la Beca de la Fundación Sumain Kas de Gases de la Guajira y la Fundación ACRES, Nicolle Saieh Vergara, beneficiaria de la Beca Uninorte y Roy Marenco Barranco, beneficiario de la Beca Orgullo Caribe y la Fundación ACRES, fueron los estudiantes que participaron el pasado 30 de agosto en el panel ‘Una Cita con el Alcalde Alex’, en el marco del XI Encuentro Regional de la Infraestructura. En el debate se discutieron los avances de la ciudad en materia de construcción, así como el análisis de los temas pendientes del sector que serán los ejes de trabajo en los próximos años y la visión a futuro de los jóvenes. “Fue una experiencia enriquecedora teniendo en cuenta que hay pocos espacios en los que los jóvenes como ciudadanos, estudiantes o profesionales, podemos manifestar la visión que tenemos de la ciudad, hacia dónde está encaminada y sugerir nuevas ideas”, comentó el becario Roy Marenco, estudiante del programa de geología y recién egresado de ingeniería civil.

 

Durante el panel, los estudiantes sugirieron una participación más activa para los jóvenes, incluyendo comunidades estudiantiles para generar ideas y plantear soluciones, así como implementar alternativas para las mejoras en temas de movilidad y sistemas de transporte, “el hecho de que la Universidad del Norte sea la más importante de la ciudad implica también que el talento humano que de ahí egresa o nosotros que estamos en formación, estemos enfocados en devolver un poco a Barranquilla lo de que nos ha brindado. En un futuro quiero, a través de mis conocimientos, aportar a la proyección de la ciudad”, expresó la becaria Andreina Acosta.

 

Los nervios no fueron problema para los estudiantes, representantes de una nueva generación Uninorte, quienes se sintieron cómodos compartiendo escenario el director de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), seccional Norte, Héctor Carbonell y el gerente de Desarrollo de Ciudad, Carlos Acosta, “una parte muy importante obedece a la preparación que tienen la juventud en la universidad. Son jóvenes que tienen un futuro muy promisorio y estos espacios son para los profesionales del futuro. Fue un escenario muy valioso de construcción y discusión de ciudad”, afirmó Juanita Ayala, directora de la fundación ACRES, brazo de responsabilidad social de las empresas agremiadas en la Cámara Colombiana de la Infraestructura.

 

El participar en este tipo de espacios y ser escuchados fue un gran honor para estos jóvenes talentosos, quienes esperan que se brinden más oportunidades de participación como éstas, “la Universidad del Norte es reconocida por ser de las mejores en el país y este congreso ha sido la oportunidad para dejar en alto el nombre de mi Universidad. Me siento muy orgulloso de ser Uninorteño porque estudié mi carrera gracias a una beca institucional y que mejor manera de agradecerles que representando a la Universidad en eventos como estos, dejando la frente en alto” puntualizó Marenco.

 

Perfil de los Becarios

 

Roy Enrique Marenco Barranco

Recién egresado de Ingeniería Civil y estudiante distinguido de VII semestre del programa de Geología en la Universidad del Norte. Beneficiario de la Beca Orgullo Caribe y auxilios de manutención de la Fundación ACRES.  A sus 22 años, su interés principal es entender cómo la infraestructura offshore genera gran dinamismo en la economía de un país, además de cómo estos afectan los procesos geológicos en las zonas costeras y sus alrededores. Ha sido monitor académico por más de 4 años en su universidad. Es un joven carismático, apasionado por el fútbol y el ciclismo.

 

Andreina Acosta Olmedo

Nacida en Villanueva/La Guajira. Vivió en su pueblo natal hasta los 16 años donde se traslada a Barranquilla a iniciar sus estudios de universitarios. Actualmente se encuentra en el último semestre de Ingeniería Civil en la Universidad del Norte gracias a una Beca de la Fundación Sumain Kas de Gases de la Guajira y a auxilios de manutención de la Fundación ACRES.  Andreina es apasionada por su carrera, especialmente en las áreas de ingeniería de transporte, pavimentos y estructuras. Siempre interesada en ayudar a los demás y amante de los animales. Espera poder adquirir e implementar sus conocimientos aportando al desarrollo de Barranquilla, la ciudad que la acogió y también de su departamento La Guajira.

 

Nicolle Saieh Vergara

Actualmente se encuentra cursando su tercer semestre de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad del Norte gracias a la Beca Uninorte. Desde pequeña le encanta leer, siendo García Márquez su introducción a la literatura, y gracias a esto, también ha desarrollado un gusto por la escritura. Entre sus hobbies está pasar tiempo con su familia y amigos, el cine y viajar. Nicolle se describe como una persona creativa, alegre y decidida con la cabeza llena de sueños y aspiraciones. Como estudiante es responsable, dedicada y apasionada por su carrera lo cual la ha llevado a ser una estudiante distinguida.

 

La educación e investigación como agentes de cambio

José David Posada Aguilar, es egresado del programa de Ingeniería Electrónica y maestría en Ingeniería mecánica. Durante sus estudios de posgrados, tuvo la oportunidad de trabajar de la mano con el profesor Marco Sanjuan, a quien le agradece por haber recibido las bases para poder desempeñarse en gran parte de las actividades que realiza. 
Posada, actualmente se desempeña como científico de datos Senior en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en el Silicon Valley. En este momento, se dedica a brindar soluciones que utilicen y permitan a investigadores utilizar la información de una forma más rápida, eficiente para no solo tener preguntas clínicas relevantes en su mente, sino que la información lo guíe a poder hacer preguntas clínicas que pueda contestar mucho más rápido. Recientemente terminó sus estudios Doctorales de Biomedical informatics en la Universidad de Pittsburg en Pensilvania.
 
En estos momentos se encuentra vinculado a la Universidad de Stanford, ¿Cómo ve a la Universidad del Norte frente a las Universidades a nivel internacional? 
JPA: Algo bien interesante es que las universidades responden al contexto en el que se mueven. Si bien es cierto, los rankings tratan de equiparar o tratan de decidir en qué posición estamos. La Universidad del Norte me parece que en muchos frentes está respondiendo a la sociedad y una de los factores está en empoderar a las personas a través de oportunidades de estudio y becas, por eso considero que la universidad está haciendo un muy buen trabajo respondiendo a las necesidades particulares del contexto en el que se encuentra. 
 
Desde su carrera y a partir de los pilares que adquirió en su carrera universitaria, ¿De qué manera considera que ha influido en la sociedad? 
JPA: Desde mi carrera, uno de los puntos que más ha influenciado ha sido el poder educar y en Uninorte aprendí a hacerlo. Mi primer contacto con estudiantes fue aquí y hoy en el trabajo donde estoy, me muevo en el campo con desarrolladores que no tienen mi área de experticia y sigo educando, tratando de traducir aquello que está en mi cabeza y que creo saber cómo es para que ellos puedan tomar las decisiones y hacer lo que corresponde. Eso ha sido fundamental porque cuando tuve la oportunidad de ser docente aquí,  el enseñar me permitió sembrar la curiosidad y transformación en los estudiantes. Educación no es solamente el conocimiento que te estoy dando, educación es la capacidad de tomar la decisión de hacer algo creyendo que la persona que tienes en frente quiere darte una habilidad para tu vida futura. Personalmente creo mucho en los impactos micro y en esos contactos individuales que he tenido con estudiantes, ha sido uno de mis grandes aportes a la sociedad porque en últimas, la labor del profesor termina siendo muy micro pero el impacto del colectivo de profesores termina generando un impacto macro. 
 
¿Tiene alguna anécdota de su época de estudio?
JPA: Pude ver personas que entró conmigo en la carrera y muy pocos terminaron. Cuando ni siquiera sabíamos qué significaba la carrera, se notaba mucho la discrepancia de nuestra formación escolar, era al principio muy notoria pero la universidad sirvió de entorno para que el campo de juego fuese más equilibrado y es eso tal vez una de las cosas que atesoro tanto de esos años. Me sentía en desventaja cuando entre y luego sentí que las herramientas que se me habían dado, sentía que estaba competitivo con ellos y ya caminando con ellos y no detrás de ellos. 
 
¿Qué significa para usted decir #soyegresadoUninorte? 
JPA: Para mi decir soy egresado Uninorte significa muchas cosas pero uno de los más importantes es poder identificarme con la institución, una que quiere tener una visión, ser diferente y generar cambios en la sociedad. 

María González: mujeres líderes del siglo XXI

María Auxiliadora Gonzalez Malabet, egresada de Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte, becaria del programa de desarrollo profesoral y de la University of South Florida. Actualmente, es candidata a doctor en Gobierno en la University of South Florida (USF) en Estados Unidos. Así mismo, se desempeña como profesora en la Escuela de estudios Globales Interdisciplinarios de la USF. Espera regresar a Uninorte para continuar desarrollándose en la academia. 


González, recientemente participó como conferencista en el Women Economic Forum, donde se reúnen mujeres  líderes en todo el mundo y que facilita la ampliación de oportunidades comerciales y mejorar la influencia personal por medio de redes inspirándose en empresarias, autoras, líderes de opinión y celebridades a nivel mundial.

 
¿Cómo fue su experiencia como conferencista en el WEF? ¿Cuál es su posición frente al feminismo y la visión de las mujeres en el siglo XXI? 

MG: Mi experiencia fue muy positiva y enriquecedora, hubo excelente recepción de mi presentación por parte de los asistentes. Fue un evento de grandes magnitudes, con personas muy importantes e influyentes de la política nacional e internacional, de las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, al igual que del sector empresarial internacional. Mi posición frente al feminismo es que no existe un solo feminismo, existen feminismos, así en plural. Es un universo diverso aunque los une una misma raíz. Estos feminismos han sido la herramienta política y social más importante que hemos tenido las mujeres a lo largo de nuestra historia para la reivindicación de derechos, abolir estereotipos y tener oportunidades igualitarias en varias dimensiones de nuestras vidas. Creo que las mujeres del siglo XXI tenemos grandes retos, de acuerdo al World Economic Forum en el 2019, de las 500 empresas más importantes del mundo apenas un 6% de los CEO son mujeres. Las mujeres solo tienen el 1% de la propiedad inmueble en el mundo y las mujeres constituyen el 70% de los 1.300 millones de pobres absolutos en el mundo de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo. Particularmente en Latino América, si bien las mujeres hemos conseguido beneficios y derechos fundamentales gracias a las luchas feministas, aún sufrimos opresiones culturales, sociales, raciales, étnicas, legales y laborales muy graves, y ni hablar de la violencia contra las mujeres. No es un secreto decir que Latino América es una región con una sociedad históricamente y profundamente machista y patriarcal. Pero, también creo que tanto a los hombres como mujeres latinoamericanos nos falta entender qué es el feminismo, hay estigmatización por el término por falta de información y reflexión seria, además muchos ignoran que existe un feminismo Latinoamericano el cual nos habla directamente a las mujeres de esta región y que ha sido crítico ante el feminismo liberal y el desarrollado en Europa y Estados Unidos. Más grave aún, existe una gran ignorancia sobre las mujeres y los movimientos de mujeres que en nuestra región han impactado positivamente la realización de políticas públicas para avanzar en derechos de las mujeres y mejorar la calidad de vida en diferentes ciudades. A pesar de ciertos avances para las mujeres, aún queda un camino muy largo para lograr igualdad de condiciones.   

Desde su carrera, ¿cómo considera que le ha aportado a la sociedad?


MG: Por un lado, actualmente soy profesora de Relaciones Internacionales y Políticas Comparadas en una Universidad en Estados Unidos, y estoy convencida que la educación siempre será un aporte incalculable a la sociedad y a la juventud. Creo que un aporte maravilloso que he logrado con mi presencia y trabajo disciplinado ha sido cambiar perspectivas de mis estudiantes americanos sobre los latinos inmigrantes en Estados Unidos. Una lección muy importante en este momento donde hay un ambiente político tan tenso para los inmigrantes latinos en Estados Unidos. Hasta hace un año era la única persona latinoamericana en mi programa doctoral, y llevo cinco años en él. Adicionalmente, creo que el hecho de ser una mujer colombiana joven liderando aulas de clase, realizando estudios de doctorado, ganando becas internacionales por mis investigaciones, también ha permitido derivar muchos estereotipos tan dañinos sobre las mujeres colombianas que existen en la narrativa de la sociedad estadounidense. Además, es muy gratificante ser considerada como referente por muchas de mis estudiantes jóvenes, tanto latinas como no latinas. 
Por otro lado, mis investigaciones permiten visibilizar y hacer un análisis reposado sobre el rol político de las mujeres en ciudades  latinoamericanas y su importancia para el fortalecimiento de la democracia y el incremento en índices de calidad de vida. Una temática poco investigada en la academia y escasamente reconocida en la sociedad.  


¿Tiene alguna anécdota de su época de estudio? 


MG: Tengo muchas anécdotas. En Uninorte siempre estuve muy involucrada en todo lo relacionado con investigaciones y desarrollo de cátedras, creo que fui staff de todas las cátedras. Además de ser monitora de varios profesores, prácticamente durante toda mi carrera. Esto fue fundamental para mi, pues fueron mis profesores quienes me enseñaron sobre el trabajo investigativo y académico. Además, tuve el privilegio de publicar a muy temprana edad debido a que siempre estuve participando de grupos de investigación. Igualmente, recuerdo con mucha emoción haberme graduado con la medalla de Plata del Programa de Relaciones Internacionales, fue un reconocimiento muy especial.


¿Qué significa para usted decir #SoyEgresadoUninorte? 


MG: Significa calidad profesional, ética, orgullo caribe y conciencia social.


¿Qué le agradece a la Universidad del Norte?

MG: Toda mi formación como profesional. Es mi casa, donde crecí, me formé y tuve la oportunidad de realizar varios sueños profesionales que me permitieron cursar un doctorado en Estados Unidos. Tengo un agradecimiento profundo por esta institución que ha cambiado mi vida y seguirá cambiando positivamente la vida de tantos jóvenes. 

Kurdistán: la misión humanitaria de un médico Uninorte.

José Gregorio Polo es médico egresado de la Universidad del Norte en 2002 y actual director médico de la organización ‘Hope and Help’ en Orlando, Florida, que se dedica principalmente a tratar a la población sin seguro médico infectada con HIV y otras enfermedades de transmisión sexual.
 
 Salvar vidas en Irak se convirtió en una profesión llena de peligros constantes. Miles de médicos han   tenido que huir, ¿cómo ha sido su experiencia   como médico en el suroeste asiático? 
 
JGP:Si te digo que fui a salvar vidas, te estaría   mintiendo, pues no estuve en frente de una batalla  ni nada parecido. Fui a ayudar a refugiados y desplazados que están viviendo en campamentos localizados en Kurdistán. Cientos de miles de personas fueron forzadas a venir a este país desde Siria como consecuencia de la guerra civil que ahí se vive. Kurdistán los recibió y las Naciones Unidas ayudó a armar los campamentos donde hoy en día viven los refugiados. Los Yazidíes también vinieron a vivir en los campamentos después del 2014 porque fueron atacados y asesinados por ISIS. Los Yazidies no son musulmanes o cristianos y son perseguidos principalmente por su religión. En Kurdistan, aproximadamente el 75% son Musulmanes Sunitas, 15% Musulmanes Chiítas y un pequeño porcentaje son Musulmanes Alevitas. El resto (no-musulmanes) se reparten entre el Yazidismo, Yaseranismo, Cristianismo, Zorastranismo y Secularismo.  Los refugiados han elegido Kurdistán porque es una zona pacífica, claro está, con algunas células de ISIS que todavía insisten en hacer violencia. 
 
Aterricé en Erbil (Arbil), la capital de Kurdistán y luego me  adentré hacia Dohuk en el norte de Kurdistán-Iraquí con la  comitiva de ‘The love for the least’. Mi experiencia a nivel  personal fue fantástica y reveladora. Por fin pude comprender  el grado de manipulación de la prensa extranjera con fines e  intereses netamente personales. Como antes había dicho,  Kurdistán alberga cientos de miles de refugiados que han  huido  de la barbarie, asentándose en campamentos de miles  y miles de carpas de 5 por 4 metros, con familias enteras en  su interior hasta de 7 y 9 integrantes. ¡Pero qué clase de  lección me han dado, son felices con nada! A pesar de su  tragedia, los niños siguen jugando con flores, piedras, barro,  pedazos de cartón y madera. Los jefes de familia te invitan a sus carpas y la atención (a veces extremadamente cordial) te hace sentir como en casa. Té, galletas, jugos y agua, estuvieron a la orden del día. Tenía en frente otra clase de pobreza, una con   gran riqueza espiritual   y valores familiares extraordinarios.  Durante las misiones   médicas, arreglamos un precario   “consultorio médico” y con   la ayuda de estudiantes Kurdos   voluntarios y ‘The Love for   the Least’, la organización que   me llevó, comenzamos   entonces a ver lo que cualquier otro   médico ve con   frecuencia en las zonas más vulnerables:   enfermedades   respiratorias, brotes de la piel, diabetes,   presión alta, entre   otros. Pero lo peor, la tristeza en sus   corazones por haber   perdido a sus seres queridos en una   guerra sin otra razón   más que el odio. Hombres, mujeres y   niños con un síndrome   depresivo severamente justificado.
 
¿Cómo es el diario vivir en Kurdistán y qué hechos lo han marcado durante su trabajo humanitario en ese territorio? 
 
JGP: Por fuera de mi trabajo tuve la oportunidad de visitar varios lugares y compartir con su gente, por cierto, muy amable y educada. Personas orgullosas de su cultura, con el “don del anfitrión”. Debo decir que me impresionó tanto la apariencia física de su gente como su sofisticada forma de vestirse. Me sentía en un país de reyes, reinas, príncipes y princesas. Desafortunadamente, su vida media no es más de 68 años, aunque usted no lo crea. 
La gente trabaja de domingo a viernes y los locales que no son de comida abren después de 12 m y algunos después de 3 pm hasta las 10 pm. Hay reglas de cortesía,  etiqueta y comportamiento que debes seguir, claro está, como en todo país. Durante las misiones médicas, me conmovió mucho ver tantos jóvenes kurdos ayudando a los refugiados. Muchas de sus funciones eran por ejemplo, traducir del Kurdo o árabe al Ingles, ayudar en la farmacia (cortesía de ‘The Love for the Least’), distraer a los niños, buscar bebidas y alimentos para los otros voluntarios; además de cosas tan simples como preguntarle a los otros voluntarios “¿estás bien?, ¿necesitas algo?”. Los propios pacientes (los refugiados), nos veían con ojos de agradecimiento y no de exigencia. Sabían que nosotros estábamos ahí por ellos. No nos arrebataban nada de las manos, ni nos hablaban con desprecio o irrespeto. Me impactó ver en muchos de ellos oro en sus manos y cuello, así como también el hecho que no venían muchos hombres, si no mujeres, niños y algunos adolescentes; la razón del oro: recuerdos, herencia y tradición de cientos de años. Tejidos y diseños que jamás en mi vida había visto. La razón de tantas mujeres y niños y pocos hombres: viudas, y huérfanos de la guerra infame. 
En Kurdistán me sentí como en casa. Muchas cosas me fueron familiares y me hicieron recordar la época de los buenos vecinos, las idas al mercado público (muy similar a los nuestros), las épocas cuando jugaba con mis amigos a pies descalzos, cuando arreglábamos nuestras diferencias a puño limpio y después con una gaseosa con pan de sal en la tienda del cachaco, así como las épocas de las carticas de amor perfectamente dobladas y perfumadas donde los matrimonios duraban más y el reguetón no existía. Me hizo recordar, que algún día tuve miedo a la violencia y corrupción que sufre nuestra Colombia. Caí en cuenta que nos hemos vuelto inmune a lo que tristemente vivimos. Me di cuenta que ir a la Kurdistán-Iraquí no fue precisamente ir a arriesgar mi vida, si no ir a ganar amigos y a tener la satisfacción de servir a otros.  Muchos de los voluntarios quedaron siendo mis amigos, incluyendo Kamaran Karym, el camarógrafo que perpetuó tan fantástica aventura al medio oriente. 
 
Está en el proceso de realización de un documental, ¿Por qué un médico decidió hacer un producto  audiovisual? 
 
JGP: En realidad mi esposa tuvo la idea. Contratamos un grupo de camarógrafos Kurdos residentes en Inglaterra. Pero lo mejor de todo es que ellos se convirtieron en voluntarios del proyecto al darse cuenta de nuestro objetivo. La razón principal del documental,  es crear conciencia de la necesidad de voluntarios y recursos para asistir a los refugiados no solo en Kurdistán, si no en Latinoamérica, África, Europa y otros sitios de Eurasia. 
 
¿Tiene alguna anécdota de su época de estudio?
 
JGP: Vivía en la universidad (risas), me tenían que echar. Tuve una vida como estudiante de medicina y otra vida como artista. Creo que había una frase en la U en mi época: “más famoso que Goyo” (Goyo por Gregorio).  Hice amigos en otras facultades, de los cuales me siento muy agradecido. Pero debo decir, que hoy en día permanece una gran amistad con la promoción que comencé, que fue la que se graduó en el segundo semestre del 2001. 
Amigos y colegas como Francisco López Arenas, quien todavía me acompaña a ver a mi amado Junior de Barranquilla. Rafael Hernández, Sabina Córdoba, Fermín Quinto, Carolina Sierra, Juan Pablo Montoya, Hypatia Mejía, entre otros, que más que amigos, son mis hermanos.  Mi guitarra nos acompañó dentro y fuera de la universidad con amigos como Jorge Luis González, Rodolfo Díaz y  Oscar Aronna que no se graduó con nosotros pero que todavía tiene corazón Uninorteño. Pertenecí al Grupo Folclórico de la Universidad del Norte del cual tengo los mejores recuerdos. Jenny Pineda, quien me enseñó a viajar y amar las culturas del mundo, Alfredo Sabbagh, un mago buscando recursos para nuestros objetivos internacionales y un verdadero amante de la docencia, símbolo de lo que realmente es ser un Uninorteño. 
 
¿Qué significa para usted decir #SoyEgresadoUninorte?
 
JGP: Significa todo lo que me define como persona y como profesional. Significa esfuerzo, sacrificio, hermandad, juventud y todos los valores que me guían por la vida. A Uninorte le agradezco haberle dado sentido y dirección a mi vida, no solo como persona si no como profesional, los amigos que me dio, las oportunidades que me abrieron, las extraordinarias enseñanzas que me dejó y sobre todo la capacidad de ayudar a curar y a salvar vidas alrededor del mundo. La cosa no termina ahí en Kurdistan, vamos a ir a otros países entre los que se encuentra Kenia y Tanzania y en un futuro no muy lejano Latinoamérica y nuestra amada Colombia. 

Héroes sin capa: la lucha por la reparación de víctimas

Apasionada, perseverante y disciplinada para lograr sus objetivos, así se define Sandra Milena Pacheco Andrade, egresada de psicología en 2011 y especialización Desarrollo Social (2016), y que considera que sus deseos de superación, responsabilidad y creatividad han sido las herramientas que la han ayudado a destacarse a nivel personal y profesional. 

Psicóloga con experiencia en el ámbito clínico, social y educativo, que cuenta con mayor experiencia en población vulnerable, víctimas y victimarios: niños, adolescentes, adultos y la promoción de taller de prevención del abuso sexual y maltrato.  

Marjorie Rodríguez Giraldo, por su parte se considera como una persona empática, sensible, altruista y apasionada. En sus tiempos libres le gusta practicar boxeo, leer y comer postres. Es Graduada en Psicología de la Universidad del Norte, Magíster en el campo de la Psicología Clínica por la Universidad Complutense de Madrid con enfoque cognitivo-conductual. Docente Universitaria en Pregrado y Postgrado y Actual candidata a Doctor en Psicología. 

Sandra y Marjorie, actualmente se desempeñan como directoras y fundadoras de la Fundación Héroes sin Capa, la cual, se dedica a diseñar, implementar y desarrollar programas y/o proyectos orientados a la capacitación educativa de la comunidad a través de talleres psicológicos y ocupacionales para lograr en ellos su desarrollo integral y proyectos de vida autónomos e independientes.

Desde que se encontraban realizando sus estudios en psicología, Sandra y Marjorie han sido grandes amigas, lo que unió sus deseos por ayudar a los más necesitados. Es así como nace la Fundación Héroes sin capa, con el objetivo de querer transformar vidas a la población vulnerable víctima del conflicto armado, mujeres cabeza de hogar y/o personas víctimas de cualquier tipo de violencia. 

Héroes sin Capa significa superhéroes de la vida real, que ayudan a trasformar vidas e inspiran a otros a ser héroes, es una persona que no tiene necesidad de tener un poder o una capa para volar y ayudar a quien lo necesite. Es alguien que sirve con el corazón de manera desinteresada sin esperar nada a cambio y con el objetivo de ser agente de cambio social.

A través de su fundación, Marjorie y Sandra diseñan y desarrollan programas y/o proyectos orientados a la capacitación de la comunidad, favoreciendo su desarrollo integral, ofreciendo a las comunidades herramientas y recursos para que puedan lograr un proyecto de vida autónomo e independiente. Así mismo, fomentan el desarrollo del pensamiento empresarial, a través de la capacitación en cursos profesionales, promoviendo la generación de empleo y de nuevas oportunidades laborales. Igualmente, procuran por el área psicosocial de la comunidad y el apoyo de recursos físicos con el fin de contribuir a su bienestar social. 

Son muchas las anécdotas que nuestras egresadas tienen de su universidad. Y es que fue su época de estudios en Uninorte donde se conocieron.  Refieren que cuando tenían espacio por muchas horas entre una clase y otra preferían quedarse en la Universidad y adelantar los trabajos que tenían pendientes. Comentan que la Universidad ofrecía muchas alternativas para quedarse en su tiempo libre, entre esas ver una película en el Café Du Nord o comer en el antiguo CAI un jugo de frutas y empanadas. No olvidan  cuando Marjorie se estrelló con las puertas de vidrio de la entrada de la biblioteca porque pensó que estaban abiertas. No le quedó mejor remedio que reírse de sí misma y seguir su camino con calma. 

Manifiestan sentirse orgullosas de haber estudiado en una gran universidad con altos estándares de calidad y consideran que para ellas decir #SoyEgresadoUninorte es ser agente de cambio social y trabajar en pro de comunidades vulnerables, inclusivas y en donde se promueva la educación como herramienta para salir adelante, logrando sociedades más justas y equitativas. Sentir una alegría en el corazón. 

Para Sandra y Marjorie, el slogan de la universidad en donde la palabra clave es la excelencia, lo define todo. Consideran que buscan ser mejores como persona y están en constante crecimiento profesional, para entregar lo mejor de ellas a los demás. Le agradecen a la universidad por la formación integral que recibieron, por convertirse en su segundo hogar y todas las experiencias vividas que las hicieron crecer como personas. 


Instagram: @fundacionheroessincapa
Facebook: Fundación Héroes Sin Capa
Web: www.fundacionheroes.com