El legado familiar la convirtió en bióloga
Publicado en: mié, 09 ago 2017 05:00:00 -0500
Beatriz Salgado, profesora del Departamento de Química y Biología.

Recolectar mariposas entre la flora de Popayán, o escuchar con atención el canto de las aves para adivinar su especie fueron algunas de las actividades con las que creció Beatriz Salgado Negret. Desde su infancia, la naturaleza fue su juego y descubrimiento. No era para menos, tíos, tías y abuelos compartían profesiones relacionadas con el medio ambiente. Y ella no fue la excepción. 

En 1996 inició su pregrado en Biología en la Universidad del Cauca. Ingresó aun dudando, pero rápidamente supo, definitivamente, que no podría haber otra vida para ella que la naturaleza. “Ese era mi camino natural –recalca Salgado-. Vengo de una familia de ecólogos, ornitólogos y biólogos. Mi contacto con la ciencia fue… desde siempre”.

Así ha continuado su carrera. Es magíster en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y tiene un doctorado en la misma área y la misma universidad. Pero antes realizó una maestría en Manejo y Conservación de Bosques Tropicales, en Costa Rica. Y aunque actualmente se dedica a la docencia en el departamento de Química y Biología de Uninorte, la investigación siempre ha estado de su lado –aun ahora-. 

En Ecuador trabajó con orquídeas en un Jardín Botánico. En Costa Rica estudió la respuesta de los bosques tropicales a la perturbación, y en Chile estudió la respuesta a la sequía de las especies arbóreas de bosques templados. En Colombia se ha dedicado a la preservación del bosque seco tropical, del cual solo queda el 8% del total que existía en el país. Ello desde el Instituto Humboldt, con el que tuvo la oportunidad de recorrer esas pocas zonas que quedan con investigadores de diferentes instituciones. 

“Conozco muchos, sobre todo los de la cuenca del Magdalena, pero estar trabajando en los bosques del Caribe es un sueño, porque son totalmente distintos en cuestión de dinámicas climática, especies”, afirma. Con toda aquella información recolectada, el proyecto personal de Salgado es entender cómo responden las especies de esta región a las variaciones ambientales, desde sus rasgos funcionales y fisiológicos, y sus impactos sobre los procesos de los ecosistemas. “Es decir, quiero entender cómo una especie se comporta en un bosque, y cómo ese comportamiento particular se ve reflejado en todo el sistema”. 

“En mi casa siempre era: puedes llegar a hacer lo que quieras, puedes lograrlo. Uno no va prevenido en el mundo pensando que no puede hacer algo”, manifiesta la docente e investigadora. En su familia tanto hombres como mujeres tuvieron las mismas oportunidades para decidir dedicar la vida a la ciencia. Y en sus estudios no fue diferente. 

Aunque en el pregrado la proporción de sexos era casi el mismo, en posgrado la diferencia se hacía notoria. “La representación femenina siempre era menor; pero nunca sentí un trato diferencial por ser mujer de ciencia”. Al contrario, -enfatiza- tuvo la “fortuna” de contar con tutores motivadores y grandes ejemplos femeninos. 

“Pero es innegable que hay diferencias. Por ejemplo, los docentes eran en su mayoría hombres; y en instituciones, aunque la mayoría son mujeres, los cargos de poder están al mando de hombres. Es común escuchar: “es que está en edad reproductiva, seguro ahorita queda embarazada, va a trabajar menos, la licencia”. Son prácticas que parecen naturales y sin intención aparente, pero están ahí”, manifiesta.  

Para ella, no hay nada mejor para combatir el sesgo de género en la ciencia que visibilizando los logros de las mujeres científicas. Así, las que estén interesadas en esas disciplinas sabrán que la ciencia es una carrera viable, compatible con la vida personal y con muchos logros posibles por alcanzar.  

“La ciencia avanza en la manera que seamos capaces de discutir y compartir con el de al lado. La ciencia es una construcción colectiva, no se hace de individuos solos, sino de grupos pensantes y de colaboración”, concluye. 

Conozca más de la campaña Mujer y Ciencia.

Por Adriana Chica 

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