“Antes de saber a quién entrevistar, el documental exige cómo vamos a observar“: Caio Cavechini

El ganador del Premio Gabo en periodismo, en entrevista con el profesor Alfredo Sabbagh, compartió detalles sobre los procesos creativos en su trabajo.

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El periodista Caio Cavechini en entrevista con el profesor Alfredo Sabbagh.

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09 ago 2019

Caio Cavechini, periodista y documentalista brasileño, ganador en 2016 de un Premio Gabo de periodismo por el documental Jaci: siete pecados de una obra amazónica, también hizo parte de la jornada de charlas del Festival Gabo, desarrollada el 8 de agosto en el salón 13G2. En entrevista con Alfredo Sabbagh (AS), docente investigador del Departamento de Comunicación Social y Periodismo, explicó a los asistentes cómo enfoca su labor como periodista audiovisual y compartió detalles sobre los procesos creativos en su trabajo.

La obra de Cavechini se cuida de influir directamente con la cámara, defendiendo siempre un estilo observacional. Entre su trabajo se destaca Carne y Hueso, un documental sobre el trabajo en frigoríficos, que pasó por festivales de cine como Es todo verdad, Gramado (Brasil), Fidocs (Chile) y DOK Leipzig (Alemania). En 2017 fue otra vez finalista del Premio Gabo por el trabajo Entre los hombres de bien, un documental sobre la crisis de representatividad y polarización de la política brasileña que también recibió premios en Brasil, Portugal y México.

AS. ¿Es bueno hablar del documental periodístico como una novedad o debemos alegrarnos que, independientemente de ese matrimonio (documental-periodismo), estamos viviendo un buen momento para el documental?

Sí, es un buen momento tanto por la facilidad tecnológica para hacerlo y exhibirlo, hasta por Whatssapp se puede recibir y ver un corto. Entonces creo que es un momento único para los que se interesan por el periodismo audiovisual, por reportajes en televisión o documentales más clásicos de cine. Pueden obtener muchas referencias, ejemplos y tomar un camino que sea suyo. Cada proyecto te obliga a pensar diferente, porque todos los temas están ahí, tratados diariamente.

AS. En una entrevista anterior hacías referencia al periodista y documentalista Jon Alpert, que dice que para hacer un documental hay que tener tres cosas primordiales: tiempo, pasión y acceso. ¿Cómo sacar el tiempo, no perder la pasión y asegurar el acceso?

Cada proyecto exige su tiempo. El acceso es la dinámica del trabajo, el día a día, mostrando tus trabajos anteriores. Seguir intentado mostrar tu trabajo para tener acceso. La pasión es muy personal. Los temas muchas veces nos llaman para hacer algo que no es nuestro trabajo diario.

AS. ¿Cómo el tema de Entre los hombres de bien te apasionó?

Fue el comienzo de las manifestaciones en Brasil, en 2013, las calles se tomaron para protestas. Fue la primera vez que en el Congreso Nacional emergió la figura de los religiosos y de ultra conservadores con temas de las costumbres. Siempre hubo conservadores en el congreso, pero hay un nuevo tipo de conservadurismo más ligado a las costumbres, a la familia y a ese tipo de discurso. Entonces se dio ese choque de una juventud que traía otras inquietudes y ese conservadurismo.

Se proyectan varios minutos del documental Entre los hombres de bien. El largometraje acompaña los pasos del diputado Jean Wyllys, portavoz de la causa LGBT en un conservador congreso nacional de Brasil, y traza el perfil de un personaje singular. Un trabajo que muestra la crisis de representatividad y la polarización de la política brasileña.

AS. Este documental es la historia de un personaje que siguieron por varios años. Grabaron cientos de horas que se condensan en una hora y cuarenta minutos. ¿Cómo se “negocia” la historia que está en cientos de horas vs las decisiones que se toman en la sala de montaje para contárnosla en una hora y cuarenta minutos?

Es un proceso muy dinámico que no se hace de un día para otro. Fueron tres o cuatro meses, haciendo cortes, mostrando a un grupo de amigos y regresando a la sala de edición. Pero hay cosas que sabes desde el comienzo que van a entrar, como la discusión con el pastor en el congreso. Eso fue en el primer día de grabación. Cuando vimos eso creímos que tendríamos dos años de peleas así, pero pasaron los años y no pasó otra frente a la cámara. Entonces de eso también se trata el documental: estar en el sitio con la cámara lista. Fueron siete cortes antes del corte final.

AS. La historia de Jean termina contándose a partir de la escogencia de ustedes como realizadores, incluso desde la escogencia de dónde poner la cámara se plantea una manera de contar esa historia. ¿Hasta dónde es la historia de Jean y hasta dónde es la historia que Caio quiere contar de Jean?

Hay documentales en los que tu presencia como director está más explícita y en otros un poco menos. En este caso un poco menos, porque estamos en un documental de mucha observación, pero siempre es nuestra mirada. Una mirada sobre lo que pasó en esos años no solo en la vida de Jean sino también en el congreso de Brasil. Nuestra mirada sobre esa polarización, muchas de las frases que se escuchan al comienzo son del actual presidente de Brasil.

AS. ¿Qué ha cambiado en la mirada de Caio sobre la realidad? ¿Cómo ha evolucionado el documentalista y el periodista desde su primer trabajo?

Difícil, ahora soy padre, entonces hay historias que me llaman más la atención por pensar en el futuro. Es muy dinámico, a veces pienso que es importante recuperar la mirada de la pasión, de mirar las cosas con el interés y la curiosidad que tenía. A veces pienso que el Caio de hace algunos años era un poco pesimista, no pensaba mucho en el futuro. Lo seres humanos somos muy complejos para definirnos así mismos (ríe).

AS. Comentabas también en una entrevista anterior, lo decías incluso como consejo, que cuando uno empieza a abordar un proyecto documental es importante ver qué se ha hecho al respecto para tener contexto e intentar explorar de manera distinta esa realidad. ¿Dentro de esos autores y experiencias que has explorado, hay algún estilo o autor que te haya marcado consciente o inconscientemente?

Hay una cosa que es más básica y es importante para la mayor parte de la audiencia. Como periodista recibo muchos trabajos documentales y reportajes, y siempre siento que por esa proactividad todos los periodistas empiezan grabando muchas entrevistas. Antes de saber a quién entrevistar, el documental exige cómo vamos a observar. Debemos dejar pasar el flujo de la realidad ante la cámara para que el tema aparezca frente a nosotros. Los documentales tanto de estudiantes como de personas con experiencia son cada vez más entrevistas y no observacionales.

AS. ¿Qué viene para Caio, en qué estás trabajando?

Hay ahora un proyecto en el que no soy el director y trabajo con un montajista sobre agrotóxicos en Brasil, con la misma organización de Carne y Hueso. Documentales míos por el momento no, vamos a esperar a que los niños crezcan.

 

Por José Luis Rodríguez R.

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