Beca Manglar: el legado de Karina Díaz para sembrar futuro en la región
Fue becaria Roble Amarillo, Medalla al Mérito y representante estudiantil ante el Consejo Directivo. Hoy, desde su empresa de consultoría en recursos hídricos, regresa a Uninorte para sembrar lo que otros sembraron en ella.
Hay un momento que Karina Sofía Díaz Martínez recuerda con precisión. Estaba sentada en el Consejo Directivo de la Universidad del Norte —representante estudiantil, ingeniera civil en formación— observando a los líderes empresariales de la región tomar decisiones. Y se dijo algo en silencio: yo quiero ser eso. Quiero generar empleo, hacer ciencia, ser empresaria.
Había llegado a Uninorte en 2006 gracias a una beca Roble Amarillo. Se graduó en 2011. Hoy dirige ATE Hydrosystems, una firma de consultoría en ingeniería de recursos hídricos con proyectos en Colombia, Uruguay y México. Y acaba de donar una beca de maestría, la Beca Manglar, a la misma universidad que, veinte años atrás, le abrió la puerta.
"La universidad me dio la oportunidad de transformar mi vida y la de mi familia", dice. "Decidimos que era el momento de continuar ese ciclo, para que sigamos generando ciencia desde la región."
Del laboratorio hidráulico al mundo
El nombre que eligió para su beca no es arbitrario. En la ingeniería de recursos hídricos, el manglar es símbolo de protección y resiliencia: crece con el tiempo, se fortalece ante los eventos de la naturaleza y sostiene el ecosistema que lo rodea. "La educación es el motor que transforma la calidad de vida", explica Karina. "Por eso quisimos llamarla así."
La Beca Manglar: raíces que transforman — ATE Hydrosystems, valorada en cerca de $40 millones de pesos, financiará la Maestría en Ingeniería Civil de una profesional de su equipo. Un ciclo que cierra con intención: Karina también recibió apoyo de la universidad durante su maestría, y trabajó cinco años en Uninorte antes de fundar su empresa en 2021.
Fue casi la última pasante del antiguo laboratorio de ensayos hidráulicos de la institución, un espacio que describe como "una gran escuela". Ahí aprendió a monitorear, observar y trabajar con el rigor que hoy exige en sus proyectos. "Cuando decidí salir, me dije: quiero hacer algo igual. Consultoría de alta calidad, consultoría internacional."
Lo ha cumplido. ATE Hydrosystems ha trabajado en el licenciamiento ambiental de la vía Ciénaga-Barranquilla, en protección de ríos con la CAF en Uruguay, en estudios hidrológicos en Zacatecas, México, y participó como organizadora en la COP 16 en 2024. Su enfoque no es solo técnico: Karina habla de "ecohidráulica", una manera de entender que el agua no se gestiona sola, sino en sinergia con lo biológico, lo social y lo humano.
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El profesional que busca
En cuatro años, ATE Hydrosystems ha vinculado ocho practicantes de Uninorte y emplea hoy a varios graduados, incluido un doctor que lidera el componente de modelación. No es casualidad.
"El profesional uninorteño es detallista, técnico, investigador. Siempre con esa intención de dar lo mejor", dice Karina. "Nuestros clientes nos buscan porque les decimos qué está pasando y cómo están las cosas, con esa dedicación y esa técnica, viendo la realidad."
Ese estándar es el mismo que ella recibió. Los nombres de sus profesores aparecen con gratitud cuando habla de su formación: maestros que la guiaron hacia el detalle, hacia la metodología, hacia la pregunta de por qué se hacen las cosas.
Lo que le diría a la Karina de 2006
Antes de fundar su empresa, Karina trabajó dos años en Naciones Unidas acompañando comunidades rurales. Ahí encontró algo que la marcó: la tenacidad de la mujer rural, esa que, como dice coloquialmente, "no se le arruga a nada". Esa imagen viaja con ella.
Hoy, cuando recorre el campus que la vio crecer, habla de sus sueños con la calma de quien ha aprendido a confiar en el proceso. "Siempre he sido muy visionaria. Me pongo en momentos y sé que lo voy a cumplir. Si trabajas con esmero, con dedicación y con disciplina, lo logras ".
¿Qué le diría a la joven que en 2006 llegó con una beca y una promesa? "Que lo estamos haciendo bien. Que los sueños se van cumpliendo en un tiempo prudente. Y que hay que seguir proyectándose."
La Beca Manglar es, en ese sentido, más que una donación. Es la prueba de que el ciclo no se rompe, de que una raíz bien plantada puede sostener lo que viene después.
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