Educación como motor profesional: historias de egresados que llevan la enseñanza más allá de la clase

Un abogado, una psicóloga y un médico cuentan cómo la Maestría en Educación de Uninorte transformó su manera de ejercer y liderar en campos que, a primera vista, poco tienen que ver con enseñar.

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Egresados de la Maestría en Educación de Uninorte.

Por: Stephanie Trespalacios

29 may 2026

La Maestría en Educación de la Universidad del Norte no forma exclusivamente a docentes. Entre sus egresados hay abogados corporativos, directores de programas universitarios y médicos conferencistas internacionales que aplican la pedagogía donde menos se espera: en una sala de negociación contractual, en la dirección de un programa de psicología o en la enseñanza de la anatomía humana. Esta diversidad de trayectorias es, precisamente, la señal más clara de que el impacto del programa trasciende por completo los salones de clase.

Tres de sus egresados comparten lo que encontraron en la maestría y cómo esto redefinió su práctica profesional.

El abogado que aprendió a enseñar para transformar el derecho desde adentro

Cristian Altamar Badel no llegó a la Maestría en Educación buscando convertirse en docente. Llegó con una pregunta que lo inquietaba desde su pregrado en Derecho (2022): "¿Por qué, teniendo un sistema jurídico razonablemente estructurado, seguimos fallando en la comprensión, aplicación y transmisión del derecho?"

Hoy Cristian se desempeña como director jurídico para uno de los clientes de la empresa de outsourcing Ser Líder Logistic: una constructora en la ciudad de Barranquilla. Su día a día dista mucho de tener una jornada estándar: "En una misma mañana puedo estar revisando la estructuración contractual de un negocio, preparando una respuesta ante la Superintendencia de Industria y Comercio y evaluando si una controversia con un cliente tiene condiciones para cerrarse extrajudicialmente o debe escalar a litigio".

Sin embargo, el reto más complejo que enfrenta no es estrictamente jurídico, sino cultural: "Mi trabajo, en buena medida, consiste en reposicionar nuestro rol de la mitigación a la prevención; anticipar, estructurar bien desde el origen y construir una cultura interna de cumplimiento que reduzca la litigiosidad. Este es un desafío que no se resuelve solo con argumentos jurídicos, sino con liderazgo, pedagogía y confianza institucional".

Cristian Altamar.


 

Fue durante la pandemia cuando aquella inquietud académica encontró su escenario ideal. El confinamiento obligatorio forzó a todos los actores del proceso educativo a repensar sus prácticas desde cero, incluyendo la mediación tecnológica como un requisito indispensable. Esto motivó su trabajo de investigación de posgrado, titulado Transformaciones postpandémicas mediadas por las TIC en las prácticas pedagógicas de un docente de Derecho Civil de Obligaciones en el Caribe colombiano.

Lo que encontró en la maestría transformó por completo su quehacer corporativo: "Comprendí que la educación es un acto social transversal a cualquier disciplina, profesión y área del conocimiento. El derecho, el litigio y la negociación; ninguno escapa de esa realidad. Enseñar no se limita exclusivamente al aula; ocurre cada vez que un abogado le explica a su cliente el alcance de una cláusula, cada vez que convence a una contraparte de ceder en un punto contractual o cada vez que capacita a su equipo sobre un nuevo marco normativo. Todos esos son procesos de aprendizaje y todos requieren pedagogía".

Cristian ahora aplica estas claves analíticas en escenarios no formales, incluso para leer la irrupción de la inteligencia artificial en el sistema judicial: "Detrás de la decisión de integrar o rechazar la tecnología no hay capricho, sino variables como el conocimiento técnico, las creencias previas y la cultura institucional. Entender esto desde la perspectiva educativa es el primer paso para liderar procesos de transformación real dentro de cualquier organización jurídica".

La psicóloga que encontró en la educación la respuesta a los problemas sociales

Viviana Ahumada Carriazo llegó a la Maestría en Educación de Uninorte guiada por una premisa que una profesora de su pregrado le había sembrado años atrás: "La educación es la solución y la respuesta a todos los problemas sociales".

Licenciada en Pedagogía Infantil (2014) y Psicóloga (2015) egresada con honores de Uninorte, Viviana lidera actualmente la Dirección del programa de Psicología de la Universidad Sergio Arboleda en Barranquilla —donde fue reconocida como Docente Distinguida en 2022 y 2023— y se mantiene vinculada a Uninorte como docente de posgrado.

El día a día en su cargo directivo exige una atención multifocal constante. "El reto más grande es poder abarcar todos los frentes que requiere una dirección de programa para asegurar esa formación integral que queremos fomentar en los estudiantes: desde atender el detalle en el aula, hasta gestionar las prácticas, el relacionamiento externo, las demandas de los docentes y el contacto con los padres de familia", describe.

Viviana Ahumada.


 

A esta complejidad administrativa se suma un desafío generacional agudizado por el entorno digital: "Un reto crucial que enfrentamos con las nuevas cohortes tiene que ver con la atención y la motivación, dos procesos psicológicos fuertemente impactados por la dinámica del mundo actual y el uso indebido de las nuevas tecnologías".

Para Viviana, el posgrado en Uninorte —con énfasis en cognición— le otorgó las bases científicas para comprender cómo funciona la mente, los procesos didácticos y el porqué del aprendizaje según las edades y contextos. Dentro de ese trayecto, destaca con especial afecto el legado del profesor Carlos Acosta: "Él desmitificaba el pensamiento crítico; nos enseñó que no se trata de criticar, sino de construir criterios basados en un conocimiento tan profundo que te permita tomar decisiones acertadas. En mi rol directivo, donde debo decidir sobre casos estudiantiles u homologaciones a diario, el pensamiento crítico es mi herramienta".

Frente a un entorno saturado de desinformación, Viviana concluye con una firme convicción sobre el valor diferenciador de su alma mater: "Quienes lideran los procesos educativos deberíamos ser las personas que más conocen de su área, porque somos el modelo y los facilitadores de la estructura. Quien se queda en el sector educativo tiene que ser de los mejores, y la maestría fomenta justamente ese rigor y criterio analítico en sus estudiantes".

El médico que aprendió a preguntar mejor

Gerardo Valencia dedicó más de 32 años de su vida a la docencia de la Morfología en Uninorte, escuela donde también lideró el Departamento de Medicina como director. Con un doctorado en Medicina cursado en España y una trayectoria científica consolidada, su decisión de realizar la Maestría en Educación en 2023 respondió a una profunda vocación humana.

"Buscar nuevos conocimientos a través de la investigación es realmente fascinante; sin embargo, desde el sentir y el don humano, llena mucho más aprender a orientar el aprendizaje de esos 'hijos académicos' que la sociedad nos entrega secuencialmente", afirma el doctor Valencia. En las aulas de la maestría encontró los métodos pedagógicos para que sus estudiantes entendieran cómo aprende su propio cerebro. A partir de ese autoconocimiento, hoy se proyecta como asesor en educación médica y conferencista internacional de visual thinking, bajo la premisa de que el cerebro aprende y se comunica formando imágenes.

Gerardo Valencia.


 

Sobre el desafío de formar a los profesionales de la salud del futuro, su respuesta sintetiza décadas de experiencia: "El mayor reto está en evolucionar continuamente bajo dos aristas: los avances vertiginosos de la medicina del futuro y la naturaleza cambiante del ser humano que toma la decisión de seguir nuestro legado".

Al igual que Viviana, el paso del doctor Valencia por el posgrado estuvo marcado por el profesor Carlos Acosta y su "didáctica de la pregunta". "Antes de vivirlo, me sentía un loco en el aula interrogando a los estudiantes para llevarlos a aprender. Con el maestro Acosta constaté que la pregunta es la manera más natural para que el estudiante construya su conocimiento. Aprendí a preguntar tan bien que hoy en día es famoso entre mis alumnos un sticker con mi foto que dice: '¿Y por qué?'... jajaja", relata con humor.

Para el doctor Valencia, un posgrado en educación rescata el componente humano de las ciencias exactas. "La medicina, tanto en su plan de estudios como en la práctica clínica, implica la obligación de orientar pedagógicamente al estudiante de menor nivel, al paciente, a su familia y al equipo interdisciplinario. Sin embargo, ostentar el título de médico no asegura que sepamos transmitir ese saber. La maestría nos coloca en un nivel mucho más técnico y, a la vez, más humano de la labor educativa que realizamos a diario".

Los recorridos de Cristian, Viviana y Gerardo dibujan con claridad la esencia de un programa que entiende el aprendizaje como un proceso transversal: uno que ocurre en cualquier espacio donde el conocimiento deba moverse entre personas, ya sea en una junta directiva, en la planeación de una facultad o en el laboratorio de una escuela de medicina. Al final, la pregunta que los tres se llevaron de Uninorte es la misma: ¿cómo aprendemos y cómo podemos hacerlo mejor?

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