Escenarios del comercio exterior colombiano tras la incertidumbre de la emergencia económica

La Escuela de Negocios y la Cámara de Comercio Colombo Americana organizaron un panel para reflexionar sobre los efectos que trajo la suspensión de la emergencia económica decretada por el Gobierno nacional.

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Invitados al panel organizado en conjunto con la Cámara de Comercio Colombo Americana.

Por: Jahir Lombana-Coy, Ph.D. Profesor Negocios Internacionales y Competitividad.

20 feb 2026

Los vaivenes de la emergencia económica abren un nuevo capítulo para el comercio exterior colombiano, marcado por la incertidumbre regulatoria, los retos del cumplimiento normativo y la necesidad de fortalecer la competitividad empresarial en un entorno global cambiante. Estos temas fueron abordados en el conversatorio “Escenarios de comercio exterior ante la suspensión de la emergencia económica”, realizado el 11 de febrero en el Laboratorio de Marketing de la universidad.

El evento contó con el apoyo de AmCham y fue moderado por Mauricio Ortiz, director del Centro de Innovación y Desarrollo Sostenible del Gran Caribe de Uninorte, con la participación de Erwin Blanco, socio de Blanco de Castro Abogados; José Salgado, socio de RSM Auditores; y Laura Reyes, gerente de Maxim Suramérica.

Uno de los ejes centrales de la discusión fue el riesgo sancionatorio en Colombia. Para Erwin Blanco, este riesgo es especialmente sensible en el ámbito del comercio exterior, al punto de que una sanción mal gestionada puede llegar a quebrar una organización. En este contexto, subrayó la importancia de diferenciar entre el error y el dolo: no toda infracción normativa responde a una intención fraudulenta, pero el sistema sancionatorio muchas veces no hace esa distinción con suficiente claridad. Esto exige a las empresas fortalecer sus procesos internos y contar con asesoría especializada para prevenir contingencias legales.

La incertidumbre fue otro de los conceptos reiterados. Laura Reyes señaló que, si bien es claro que las sanciones existen y que deben acatarse por mandato legal, el verdadero problema radica en la falta de certidumbre para los empresarios. En su visión, el cumplimiento no solo depende de conocer la norma, sino también de comprender el funcionamiento de las instituciones. “Ponerle cara” a las autoridades, visitarlas y permitir que estas conozcan de primera mano la operación empresarial genera una relación más fluida y reduce riesgos innecesarios. La interrelación entre sector privado e instituciones públicas se convierte así en un activo estratégico.

Desde la perspectiva financiera y de control, José Salgado introdujo una idea provocadora: la DIAN debe ser vista como un “accionista oculto” de las empresas. Esto implica que las decisiones empresariales deben considerar siempre el impacto fiscal y aduanero, no como un asunto accesorio, sino como parte integral del negocio. En ese sentido, coincidió con los demás panelistas en la necesidad de articular personas, tecnologías y herramientas, como los sistemas de compliance aduanero, financiero y cambiario, para gestionar adecuadamente los riesgos.

El rol del gerente fue otro punto clave del conversatorio. Frente a la creciente complejidad normativa y operativa de las empresas, los panelistas coincidieron en que los directivos deben apoyarse en expertos. Fortalecer los equipos con profesionales especializados no es un gasto, sino una inversión estratégica. Conocer a quién se compra y a quién se vende, entender las cadenas de suministro y evaluar los riesgos asociados a cada operación son tareas indispensables en el comercio internacional contemporáneo.

En cuanto a las tendencias del comercio de servicios, Erwin Blanco advirtió que, a pesar de su crecimiento, aún existe desconocimiento sobre cómo abordarlo adecuadamente desde lo normativo. Esto refuerza la necesidad de contar con planes de contingencia permanentes, capaces de responder a cambios regulatorios o de mercado. Por su parte, Laura Reyes explicó que Maxim Suramérica, aunque respalda marcas propias, apuesta por la integralidad del servicio, acompañando de manera cercana a empresas internacionales que buscan operar en la región.

José Salgado profundizó en el potencial de la exportación de servicios, destacando que las empresas no solo venden conocimiento, sino también confianza y marca. En este campo, la planeación fiscal se convierte en una herramienta fundamental para hacer rentables los negocios, aprovechando, por ejemplo, la posibilidad de deducir el IVA en la exportación de servicios. La competitividad, en este caso, no depende únicamente del precio, sino de la capacidad de cumplir con estándares internacionales de calidad y eficiencia.

El conversatorio también abordó las oportunidades del mercado colombiano en Estados Unidos. Se recordó que la relación comercial entre ambos países es histórica y que, desde 1991, Colombia dio el salto de un comercio subregional hacia mercados más amplios, sin abandonar la integración sur-sur. Estados Unidos se consolidó como un socio estratégico, especialmente tras la firma del Tratado de Libre Comercio, que permitió pasar de relaciones unilaterales a bilaterales, generando mayor certidumbre jurídica.

Aunque decisiones recientes, como la imposición de aranceles bajo argumentos de seguridad nacional durante la administración Trump, han generado tensiones, los panelistas coincidieron en que el problema con Estados Unidos no es estructural, sino coyuntural.

La relación está suficientemente consolidada como para resistir cambios políticos temporales. No obstante, la diversificación de mercados sigue siendo necesaria, aunque debe hacerse de manera gradual. En el caso de Maxim, cerca del 80 % de su operación está concentrada en Estados Unidos, pero la empresa ya explora oportunidades en Centro y Suramérica.

Finalmente, se destacó la importancia de la convergencia normativa internacional, especialmente en materia contable. Con la adopción de las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS), Colombia se alineó con buena parte del mundo. Aunque Estados Unidos mantiene un sistema diferente, se están buscando convergencias, lo que representa una oportunidad para los profesionales colombianos: los contadores formados en IFRS pueden desempeñarse sin mayores barreras en mercados internacionales.

El cierre del conversatorio dejó una reflexión sobre competitividad y futuro. Para Erwin Blanco, existe una brecha entre la velocidad del comercio y la de las normas que lo regulan; se requieren mecanismos jurídicos más ágiles, aunque con cuidado de que no se conviertan en herramientas políticas.

Laura Reyes complementó señalando que Colombia es competitiva por sus costos laborales y por la calidad de su talento humano. En el contexto del nearshoring, países como México pueden tener ventajas coyunturales, pero a largo plazo se convertirán en un proveedor más dentro de un mercado global altamente dinámico.

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