La vida de la escultora Feliza Bursztyn bajo la mirada novelística de Juan Gabriel Vásquez
El escritor colombiano y una de las principales figuras de la literatura latinoamericana presentó su novela más reciente, en el marco del Hay Festival Joven Uninorte. Con "Los nombres de Feliza, el autor retoma el género del libro "Volver la vista atrás", que hizo parte del programa El Poder de la Lectura el semestre pasado.
Según nos lo contó él mismo, Juan Gabriel Vásquez no escribió una biografía en “Los nombres de Feliza”, su más reciente novela que presentó este jueves, 5 de febrero, en el Auditorio Marvel Moreno, como parte del Hay Festival Uninorte. Lo curioso es que la obra reconstruye la vida de la escultora Feliza Bursztyn, lo cual puede sonar contradictorio para un lector, por eso aclara que es ficción, porque una biografía tiene que ser exhaustiva, no puede contar lo que no se ha comprobado, mientras que en la novela se permite el acceso a toda la dimensión del ser humano, lo que sienten.
“Son personajes reales sobre los cuales se podría escribir una biografía, pero la imaginación a través de la escritura de ficción, de esa manera que tiene de meterse en la piel de los personajes, de ver el mundo desde allí, no desde fuera con ojos de biógrafo, sino de instalarnos en su conciencia y verlos desde allí, ver el mundo desde ellos, nos permite una revelación, es un acceso a lo que son los demás, a los secretos del ser humano, que una biografía no tiene”, dijo Vásquez.
De modo que la historia que construyó sobre Feliza se basa en la memoria, el arte y la imaginación literaria. El autor colombiano, una de las principales figuras de la literatura latinoamericana, dialogó con Juan Manuel Ruíz, profesor de Filosofía, y Alexandra Vives, directora de la Editorial.
Contó que la novela nació de la curiosidad que le suscitó una columna escrita por Gabriel García Márquez cuando murió la escultora: “La escultora colombiana Feliza Bursztyn murió de tristeza a los 48 años, mientras cenaba con su marido y amigos en un restaurante durante su exilio en París”, fue la frase que llamó su atención sobre la vida de una persona de la que nunca, a sus veintipico de años, había escuchado hablar, pero le causaba intriga que el Nobel le dedicara una columna. “Me pareció digna de curiosidad. Sobre todo, se me quedaron metidas esas tres palabras: ‘murió de tristeza’”, agregó.
De ahí surgió la búsqueda por conocer a esa mujer enigmática para él. “El diagnóstico de García Márquez era de novelista, creo yo. Y a mí me interesó a lo largo de veintitantos años, para ver si eso que decía él era verdad. Ahora bien, la razón principal por la que esas tres palabras se convirtieron en algo más misterioso para mí fue la evidencia que descubrí con el tiempo: contradecían la vida de Feliza Bursztyn. Su vida fue una búsqueda contraria a la tristeza. Ella era famosa por su risa y por ser malhablada”, señaló Vásquez.
En esa aparente contradicción encontró un tema por explorar que le dio el terreno ideal para que surgiera una novela. El resultado, “Los nombres de Feliza”, recrea la vida de una artista libre que rompió los moldes establecidos para las mujeres de su época. La obra es un intento del autor por situarse en su vida a partir de los hechos documentados, sin renunciar a la imaginación propia de la ficción. Imaginación a la que recurre para interpretar a otro ser humano, darle forma a su conciencia, a su vida moral, emocional o psicológica. “Es un acto de imaginación novelística, de lo contrario no podría decir de una persona muerta lo que pensó o sintió”, señaló.
Para Vásquez, obras como "Volver la vista atrás" y "Los nombres de Feliza", no pretenden ser biografías, sino que buscan abarcar la vida de los personajes por medio de la interpretación e imaginación que un ser humano realiza sobre otro. “Este tipo de novelas se escriben para tratar de contar algo que no se puede desde la escritura fáctica, la biografía, desde un ensayo de historia del arte colombiano, el periodismo, la crónica periodística”, sostuvo.
El misterio ha sido otro factor determinante para la realización de algunas de sus obras: "En el nombre de Feliza, yo quería hacer otra cosa. Quería respetar una de las razones que a mí me mueven para escribir, que es la noción del misterio de los humanos. Los seres humanos somos terriblemente misteriosos. Todos tenemos secretos, sombras, una vida oculta, algo que no se sabe por diversas razones, no necesariamente una voluntad de ocultamiento, pero en la novela es siempre. Toda novela es una investigación en el misterio de lo que somos los seres humanos", comentó Vásquez.
El escritor continuó su reflexión sobre cómo el género literario de la novela es una forma para conocer el lugar que tienen las personas en la sociedad. “Lo que descubrí, entre muchas otras cosas, fue a una mujer que constantemente quiso vivir en sus propios términos y constantemente recibió resistencia del mundo que le impedía hacerlo". La charla finalizó con Vásquez reconociendo el valor de personas como Feliza, su satisfacción por haber construido su personaje y con la ilusión de que a los lectores les guste la obra.
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Feb 06, 2026
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