Observatorio de Educación del Caribe analiza el panorama del sistema educativo en Barranquilla y el Atlántico
De acuerdo con los indicadores analizados, en la ciudad y el departamento el contexto de la educación escolar se encuentra en una transición por cambios demográficos, avances desiguales en la calidad y presiones en su financiación.
El sistema educativo de Barranquilla y del departamento del Atlántico se desarrolla actualmente en un contexto marcado por transformaciones demográficas, avances heterogéneos en la calidad académica y restricciones asociadas al entorno económico. Estos factores inciden de manera directa en la planificación, operación y proyección de las instituciones educativas oficiales, tanto a nivel distrital como departamental.
Transformaciones demográficas y planificación de la oferta educativa
Uno de los elementos estructurales que incidirá en el sistema educativo en los próximos años es la reducción sostenida de los nacimientos. En 2024, el departamento del Atlántico registró una contracción del 17,3 %, mientras que Barranquilla presentó una disminución del 18,1 %, tendencia que continuó durante 2025. Este fenómeno tiene un efecto diferido sobre la matrícula escolar, estimado entre cuatro y seis años, por lo que sus impactos más visibles comenzarían a manifestarse hacia 2030.
Las proyecciones indican que comenzaría a observarse una disminución en la demanda de cupos, inicialmente en preescolar y transición, y posteriormente en primaria, secundaria y media. Esta reducción no se distribuiría de manera uniforme en el territorio, sino que podría concentrarse en zonas con mayor envejecimiento poblacional o cambios en los patrones residenciales.
Este escenario implica la necesidad de revisar la distribución de cupos, la viabilidad de instituciones con baja matrícula y la asignación de la planta docente y la infraestructura. Al mismo tiempo, se abre la posibilidad de ajustar variables como la relación alumno-docente, condicionada por la flexibilidad presupuestal y administrativa del sistema. El impacto más amplio de esta transición se proyecta hacia 2036.
Resultados académicos y equidad
En 2025, 44 de las 158 instituciones educativas oficiales de Barranquilla (28 %) se ubicaron en las categorías A+ y A de las pruebas Saber 11, mientras que 29 establecimientos (18 %) permanecieron en la categoría D. Esta distribución evidencia la coexistencia de instituciones con distintos niveles de desempeño dentro del sistema.
Por áreas, en Lectura Crítica y Matemáticas, más del 60 % de los estudiantes alcanzó niveles adecuados (niveles 3 y 4), registrando máximos históricos para el distrito. En contraste, en Ciencias Naturales el 65 % de los estudiantes se ubicó en niveles no satisfactorios (18 % en nivel 1 y 47 % en nivel 2), y en Ciencias Sociales y Ciudadanas el 69 % se situó en niveles 1 y 2 (31 % y 38 %, respectivamente).
En bilingüismo, el 15 % de los estudiantes de colegios oficiales alcanzó o superó el nivel B1 en inglés, en 2025, frente al 6 % registrado en 2020.
En los municipios del Atlántico administrados por la Gobernación, la proporción de instituciones en categoría D se redujo del 74 % en 2020 al 60 % en 2025. En el mismo periodo, las instituciones en categorías A+, A y B pasaron del 7 % al 11 %, aunque la mayoría de los establecimientos continúa concentrándose en niveles de desempeño bajos.
Diferencias territoriales
En 2025, se observaron diferencias entre subregiones del departamento. La subregión sur presentó resultados inferiores en comparación con otras zonas. Asimismo, persiste una brecha urbano-rural: en Lectura Crítica el 48 % de los estudiantes de colegios urbanos alcanzó niveles adecuados, frente al 38 % en colegios rurales; una diferencia de 10 puntos porcentuales.
Contexto económico y financiamiento
En 2025, la inflación anual en Colombia fue del 5,10 %, mientras que el rubro de educación registró un incremento del 7,36 %. Adicionalmente, el salario mínimo aumentó un 23 %, con efectos sobre los costos laborales y la contratación escolar. Servicios como aseo, vigilancia, logística, alimentación y transporte también presentan incrementos.
El Sistema General de Participaciones para Educación pasó de $ 46 362 477 millones en 2025 a $ 49 820 498 millones en 2026. Esta asignación cubre los componentes básicos del gasto educativo, aunque su suficiencia depende de la evolución de los costos y de la oportunidad en la transferencia de los recursos.
Los presupuestos aprobados para 2026 en Barranquilla y el Atlántico priorizan inversiones en educación, dentro de los límites establecidos por la estructura del gasto público.
Un reto integral para la política educativa
El sistema educativo de Barranquilla y del Atlántico se encuentra en un escenario de transición caracterizado por cambios demográficos, avances desiguales en la calidad académica y un entorno económico que presiona la financiación. Estos elementos configuran un conjunto de retos relacionados con la planificación de la oferta, la distribución del desempeño institucional, la reducción de brechas territoriales y la sostenibilidad financiera, que deberán ser considerados en el diseño y la implementación de las políticas educativas en los próximos años.
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