Orientadores escolares reflexionan sobre los retos de la salud mental en jóvenes
Alberto De Castro, vicerrector académico, compartió con ellos una charla para reflexionar sobre los dilemas, emociones y ansiedades que afrontan los jóvenes.
Orientadores de distintas instituciones educativas se reunieron el 23 de abril para dialogar sobre la importancia de la salud mental en el entorno escolar. El encuentro permitió reflexionar sobre los retos y estrategias para el fortalecimiento emocional en los jóvenes.
La salud mental es un tema que con los años ha cobrado mayor relevancia en nuestra sociedad, por lo que resulta fundamental analizar los factores de riesgo y protección que influyen en los estudiantes. Por ello, la Universidad del Norte anualmente reúne a orientadores escolares para trabajar conjuntamente y establecer un enfoque de bienestar en las aulas.
“Estamos aquí para generar bienestar, para que puedan aprender mejor los niños. Todas las investigaciones sobre salud mental nos muestran que mientras más bienestar tenga el estudiante, mejor va a estar para aprender. Nuestra meta no es que solo esté bien, sino que esté bien para que aprenda”, señaló Alberto De Castro, vicerrector académico de Uninorte.
En este sentido, De Castro desarrolló una charla cuyo propósito era entender los dilemas, emociones y ansiedades que afrontan los jóvenes. En su intervención comentó que, aunque los jóvenes de las generaciones Z y Alfa tienen posibilidades de conexión sin precedentes, experimentan las emociones con mayor intensidad. Agregó que la ansiedad derivada de tener tantas opciones les genera problemas para enfocar sus decisiones y perciben con mayor claridad el riesgo de equivocarse.
“Es este mundo de posibilidades al mismo tiempo nos trae un reto tremendo y es que las emociones, las ansiedades se afectan más fácilmente. Mientras más posibilidades, humanamente más ansiedad. Menos seguridad, más riesgo, más incertidumbre”, señaló.

Esas posibilidades se expanden en mayor grado con las redes sociales. De Castro comentó que las plataformas han hecho que experimenten una soledad profunda. Al tener miles de contactos, se pierde la intimidad emocional, generando una sensación de vacío y vulnerabilidad. Del mismo modo, un excesivo uso de ellas puede generar una mayor sensación de ser reconocido, apatía para disfrutar cosas simples de la vida y poca tolerancia a la frustración.
A su vez, el rol de los padres también influye en la forma como los jóvenes se desenvuelven en la vida. El vicerrector analizó la dinámica de los padres actuales, describiéndolos en muchos casos como ausentes debido a las cargas laborales o, por el contrario, sobreprotectores. Para ejemplificar esta relación, usó la idea de que entre ellos existe un “colchón afectivo” el cual sirve de soporte emocional. Sin embargo, las dinámicas actuales entre ellos producen que estén menos preparados y se exponen a un mayor número de frustraciones.
Ante este panorama, De Castro enfatizó en la importancia de que los orientadores escolares comprendan estos cambios generacionales para poder acompañar de manera más efectiva a los estudiantes. Señaló que más allá de ofrecer soluciones inmediatas, el reto está en generar espacios de escucha activa donde los jóvenes puedan expresar sus emociones sin ser juzgados.
En esa línea, el vicerrector insistió en que el bienestar debe entenderse como una condición fundamental para el aprendizaje y no como un elemento aislado dentro del entorno educativo. Explicó que muchas de las conductas que suelen preocupar en los jóvenes, como el aislamiento, la agresividad o la apatía, no deben abordarse únicamente como problemas en sí mismos, sino como manifestaciones de necesidades emocionales no resueltas. En ese sentido, recalcó que el vínculo entre orientadores y estudiantes es clave para generar procesos de acompañamiento efectivos.
“Si la relación del colegio, de la institución, de la universidad con el joven, no es una en la que el joven se sienta valorado, no estaremos impactando y el joven no nos va a abrir la puerta, no nos va a escuchar”, señaló.
Durante su intervención, también enfatizó en la necesidad de ayudar a los estudiantes a desarrollar herramientas para la toma de decisiones en contextos de incertidumbre. Según explicó, acompañar a los jóvenes en la comprensión de sus emociones y en la gestión de la ansiedad permite que puedan construir un criterio propio frente a las múltiples posibilidades que enfrentan en su vida cotidiana. En ese sentido, invitó a los orientadores a promover entornos seguros dentro de las aulas, en los que se fomente la confianza, la autonomía y la capacidad de afrontar la frustración.
También planteó la importancia de promover espacios como el trabajo por proyectos afines a sus intereses y el voluntariado, que permiten a los jóvenes desarrollar sentido de propósito y conexión con su entorno.

La jornada permitió, además, que los participantes intercambiaran experiencias sobre los retos que enfrentan en sus instituciones y reflexionaran sobre estrategias que contribuyan al bienestar integral de los estudiantes, reafirmando el papel de la orientación escolar como un eje clave en los procesos educativos.
María Alejandra Harris, psicóloga y coordinadora de bienestar del colegio Hartford International School, destacó que estos espacios permiten comprender mejor las necesidades actuales de los estudiantes. “Este tipo de encuentro nos fortalecen como líderes del área de bienestar, porque aquí se tocaron temas de bienestar, no solamente de salud mental, sino todo lo relacionado a las necesidades actuales de los niños y jóvenes”, señaló. Asimismo, resaltó que lo aprendido podrá replicarse en su institución, tanto con docentes como con equipos directivos, y que abre la puerta a nuevas alianzas con la universidad.
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