¿Otra vez en la nevera? Cuidado con la obesidad en cuarentena

Con una gran parte de la humanidad en aislamiento en sus hogares, el sedentarismo, la ansiedad y el consumo de alimentos poco nutritivos estarían elevando los índices de la que es considerada “la epidemia global del siglo XXI".  Eder Augusto Hernández Ruiz, médico internista y docente del programa de Medicina, argumenta una serie de consejos para llevar una mejor alimentación.

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21 abr 2020

La pandemia de COVID-19 afecta, hasta la fecha, a más de 200 naciones en el mundo, con más de 2 millones de contagiados y 169 mil muertos. Ante las medidas para mitigar su contagio, la cuarentena cambió la forma en que vivimos. Sin embargo, con una gran parte de la humanidad en aislamiento en sus hogares, el sedentarismo, la ansiedad y el consumo de alimentos poco nutritivos estarían elevando los índices de la que es considerada “la epidemia global del siglo XXI": obesidad.

Esto quiere decir que, además de las consecuencias relacionadas a mortalidad, contagio y debacle económico, el Coronavirus deja lentamente otra marca que perdurará en el tiempo y en los organismos de las personas. La obesidad es el aumento del tejido graso relacionado a una serie de trastornos metabólicos, cardiovasculares y endocrinológicos, que generan diferentes complicaciones y enfermedades como hipertensión arterial, diabetes, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, entre otras. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 2,8 millones de personas mueren cada año por esta causa y afecta a más de 1.900 millones de adultos con sobrepeso en el mundo.

Preocupa además que, durante esta emergencia sanitaria, diversos análisis y expertos señalan el sobrepeso y la obesidad como factores asociados a un mal pronóstico en pacientes infectados por el SARS-CoV-2 (virus causante de la enfermedad COVID-19). Por ejemplo, la revista Nature Reviews Endocrinology publicó el artículo La unión endocrina y metabólica con la infección del coronavirus, en el que hace un llamado para garantizar un control metabólico temprano y completo en los pacientes afectados por COVID-19, argumentando que la obesidad es un factor de riesgo para que tengan peor diagnóstico.

En Colombia, el 56,4% de la población presentó exceso de peso en la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de 2015, unos 5,2 puntos porcentuales más con respecto al instrumento hecho en 2010 (se realiza cada 5 años). El Hospital de la Universidad del Norte, entendiendo que la obesidad es una condición multifactorial, ha estudiado a fondo el tema y lo aborda de forma integral, a través del programa Clínica de Obesidad y Síndrome Metabólico, liderado por Eder Augusto Hernández Ruiz, médico internista y docente del programa de Medicina.

“Tradicionalmente se ha creído que el paciente con obesidad es porque come mucho y no hace ejercicio, pero esos no son los únicos factores. Los hay genéticos, por medicamentos, ambientales, sociales, emocionales, y durante la cuarentena estos tienen mucho que ver. Si la persona no maneja adecuadamente el aislamiento, va a repercutir de manera inapropiada en su salud. Puede llegar a comer más de lo usual y descuidar sus hábitos saludables”, advierte el galeno.

Cuando se mezcla el apetito con un encierro obligatorio en casa, hay diferentes hormonas en el organismo que influyen como el cortisol, la insulina o el glucagón, sustancias que responden a la calidad del sueño, el estrés, la ansiedad y a la incertidumbre experimentada en una cuarentena.

“En esta situación, hay que entender que el elemento que está contribuyendo a que las personas tiendan a afectar sus hábitos es el estrés y la incertidumbre. Entonces la primera recomendación es buscar ayuda, en el sentido de manejar nuestras emociones para mantenernos más tranquilos. Ahora hay opciones de psicoterapia en línea, asesorarse en temas de meditación y ejercicios en casa pueden disminuir el estrés”, argumenta Hernández.

El médico aconseja identificar fuentes de información confiables ante la avalancha de datos que recibimos diariamente por diversos canales; hacer un plan físico acorde a cada persona, mantenerse hidratado, fraccionar la comida para hacer meriendas entre comidas y, siempre que abramos la nevera, reflexionar si vamos a comer por hambre o ansiedad.

“Estos consejos no son nuevos, pero el punto es que las personas aunque saben lo que tienen que hacer, no encuentran la motivación para hacerlo. Saben que tienen que comer saludable y hacer ejercicio, pero no lo hacen porque no tienen la motivación. Hay que encontrarla: sus hijos, su pareja, padres, autosuperación, aspiraciones académicas, etc. Identifiquemos qué nos motiva para tener esa fuerza voluntad que requerimos”, concluye el docente.

Recomendaciones en aislamiento

* Evite el consumo de calorías vacías, es decir, aquellas que aportan mucha energía pero poco contenido nutricional como los azúcares, los alimentos procesados y las bebidas azucaradas.

* Intente hacer un menú semanal para no caer en la improvisación y evitar elegir lo primero que vea en la nevera.

* Amplíe el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

* Realice al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada.

* Manténganse hidratado.

 

Por José Luis Rodríguez R.

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