Profesores de Ciencia Política analizan primer año de gobierno de Duque

Fernando Giraldo y Ángel Tuirán plantean sus observaciones frente a las dificultades de gobernabilidad del primer mandatario y los retos a superar en los próximos tres años.

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Iván Duque, presidente de Colombia.

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13 ago 2019

Tras cumplirse el primer año de gobierno del presidente Iván Duque varios son los retos y tareas a consumar para los próximos tres años, por ejemplo, una fórmula que pueda frenar el desempleo, un plan de mejora en la gobernabilidad, unas acciones correctivas que garanticen la protección de líderes sociales o una sólida agenda frente a la lucha anticorrupción. La encuesta Invamer arroja (hasta julio) una aprobación de su trabajo del 37 %, 16 puntos porcentuales menos que hace once meses, y la polarización en el país parece haberse agudizado, efecto contrario a lo prometido en campaña electoral.

Los profesores del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales: Fernando Giraldo y Ángel Tuirán, también director de la unidad académica, analizaron el escenario en el que se ha desenvuelto el primer mandatario de los colombianos y su gestión, tras cumplir la cuarta parte de su gobierno.

Giraldo, magíster y doctor en Ciencias Políticas, es contundente en afirmar que, en el primer año, el Gobierno ha demostrado tener poca capacidad para gobernar “porque Duque, más allá de la falta de experiencia sobre lo público, está muy condicionado a atender las demandas del partido (Centro Democrático) que le acompaña, limitando su capacidad de gobernabilidad”. En ese sentido, Tuirán, magíster en Derecho y Administración Pública, señala que los ejes centrales de su acción, y quizás los más polémicos, han estado relacionados con propuestas de su partido, como el desmonte de la JEP o los acuerdos de paz, lo que al final le ha costado tiempo, en términos legislativos, y un desgaste político en lo que tiene que ver su ejercicio de gobierno.

“El Centro Democrático trata de compensar las deficiencias o la falta de carácter, según la mayoría de dirigentes de ese partido, haciéndole una especie de paralelismo a la gobernabilidad del presidente, particularmente en la gestión que hace en el Congreso, sin consultarle las iniciativas que el partido va a presentar. Pero lo lógico es que cuando un partido tiene presidente tramite las propuestas programáticas de gobierno a través de este, porque para eso llegó al poder”, manifiesta el profesor Giraldo.  

En una reciente entrevista sobre su gestión, en la que el periodista Yamid Amat recordó la inconformidad al interior de los partidos por tener “un solo partido de gobierno”, el presidente Duque dijo que existe una coalición de gobierno no solo con Centro Democrático sino con el Partido Conservador, Mira, Colombia Justa Libres y el partido de ‘la U’, además de tener “un diálogo fluido y productivo” con sectores independientes.

En este sentido, Ángel Tuirán destaca la nueva forma de Duque de presentar las relaciones entre ejecutivo y legislativo, es decir, “sin relaciones por componendas o transacciones de tipo clientelar desde el ejecutivo hacia el legislativo”, sin embargo advierte que queda faltando un liderazgo que permita generar mayor gobernabilidad y una coalición de gobierno que saque adelante los grandes proyectos que necesita el país. Ejemplo de ello es que en el primer año no hubo reforma política, ni reforma a la justicia, ni hubo acuerdos políticos alrededor de la consulta anticorrupción.

“En el primer año el partido de Gobierno tenía el control de las mesas directivas del Congreso: Cámara y Senado. Este año están en manos, respectivamente, de Cambio Radical y el Partido Liberal, y esos dos partidos no están en la coalición. Entonces, o entran a la coalición y le ayudan a Duque en los trámites administrativos, o se mantienen las mesas directivas haciéndole un contrapunteo. Y si el segundo año es igual a este o más negativo, ya habría culminado el segundo año de su periodo, a puertas de las nuevas campañas presidenciales”, expresa Giraldo.

Paz

Uno de los temas más importantes, donde se esperan acciones contundentes por parte del Gobierno, son los acuerdos de paz y la violencia en el territorio. Para Tuirán, ante la cifra en aumento de asesinatos de líderes sociales y de excombatientes de las FARC, Duque queda mal parado.

“Aquí hay que decir dos cosas: todo el ambiente en contra de los acuerdos de la paz no favorece a la seguridad y el Gobierno en su agenda tiene los postulados del Centro Democrático, que hizo una férrea oposición a los acuerdos. Duque, como presidente, tiene que tener en cuenta lo que más le conviene al país”, recalca el director de departamento.

En este tema Giraldo coincide con lo que dicen los organismos internacionales, como las Naciones Unidas o la Unión Europea: “una cosa son las declaraciones de Duque y otras sus acciones”.

“El presidente ha dicho que quiere implementar los acuerdos, pero bloqueó y cerró completamente todo el primer punto de La Habana: que habla sobre desarrollo rural y tierras. Las negociaciones duraron 6 años, tres de ellos para aprobar un punto sobre el desarrollo rural y tenencia y uso de la tierra. Ese punto es esencial porque la guerra en Colombia ha sido por la forma cómo se ha concentrado la tierra”, enfatiza Giraldo.

Política exterior

Duque asumió un liderazgo y una posición importante frente a la comunidad internacional, de cara a buscar la salida del régimen del presidente Maduro, en Venezuela. Esto le generó unos réditos políticos en favorabilidad al inicio, pero, de acuerdo con Tuirán, “en la medida que este régimen no cae, casi que toda la responsabilidad de estas acciones, a nivel hemisférico, está cayendo sobre Duque”. De no darse esta salida, para el presidente colombiano sería una derrota en materia diplomática.

“Colombia hubiese jugado el rol de mediador, pero con su posición crítica ha cerrado esa puerta”, agrega el docente.

Economía

En materia económica, el desempleo es la principal preocupación de los colombianos. El PIB (Producto Interno Bruto) creció el año pasado 2,7 % y se proyecta para este año una cifra cercana a 3 %. Duque a pesar de los intentos que ha buscado para reactivar la economía y la generación de empleo, no ha sido efectivo. En este aspecto, Tuirán puntualiza que arrancó su gobierno con una reforma tributaria (Ley de Financiamiento) que tiene un impacto, en términos de aceptación, “bastante impopular y cuestionable, lo que desgastó este primer año y el impulso que podría tener”.

Marca

Ambos docentes coinciden en que ha Duque le ha faltado definir su marca u obra de gobierno. En términos económicos, se hacía referencia a esto con el tema de la economía naranja, pero no ha sido suficiente cuando hay otros problemas más urgentes, en términos de seguridad, corrupción y desempleo.

“Pareciera que el peso del expresidente Uribe y del apoyo de las fuerzas más a la derecha de su partido le impiden definir su marca. En ese sentido, creo que parte de la obra de gobierno de Duque es la forma cómo ha intentado recomponer las relaciones entre ejecutivo y legislativo, pero se ha quedado en la generalización de la llamada mermelada y no ha intentado reconstruir esa relación con base en acuerdos programáticos. Ahí podría el presidente sentar un precedente importante de cara a la forma de hacer política en el país”, concluye Ángel Tuirán.

 

Por José Luis Rodríguez R.

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