Los efectos de la desaceleración económica: sube el desempleo y baja la informalidad
Publicado en: vie, 14 jun 2019 05:20:00 -0500
Las cifras del Dane indican que son cerca de 150.000 nuevos desempleados en el país. Foto de Free-Photos

Las más recientes cifras publicadas por el Dane sitúan la tasa de desempleo en 10.3 % de la población para abril. Jorge Quintero, director del doctorado en Economía de Uninorte, manifestó que esta es una tendencia que se viene presentando en Colombia desde 2016: cada mes la tasa de desempleo sube en comparación a los resultados de ese mismo periodo de tiempo del año anterior.

Cada vez que el Dane publica los resultados mensuales de sus encuestas sobre el mercado laboral, lo hace teniendo como punto de referencia el mismo mes del año anterior para que no se presente un sesgo en los números debido al componente estacional. Por ejemplo, las tasas de desempleo en diciembre tienden a bajar, mientras que en enero suben nuevamente. Por esta razón, si se mira netamente la relación de 2019, ha bajado 2.5 puntos porcentuales de los 12.8% que tenía en el primer mes del año. No obstante, no se compara a las cifras de un dígito que venía presentando el país desde 2012.

Quintero explicó que la tasa de desempleo a principios del siglo XXI oscilaba entre el 14 y el 16%. Hacia 2010 comenzó una tendencia positiva en la que llegamos a tasas de un dígito de manera sostenida. El punto de quiebre, desde su perspectiva, fue la caída del precio del petróleo. El bajón de 140 a 35 dólares significó que el 20% (alrededor de 25 billones de pesos) del presupuesto de la nación, que tenía como fuente de financiamiento los recursos por regalías de petróleo, se esfumó.

En estos casos, señaló el docente, la inversión es lo primero que sufre, pues es el componente más volátil de todo el producto interno bruto debido a que las empresas del estado deben seguir funcionando. La disminución en los ingresos fiscales del país afecta la puesta en marcha de varios de los principales programas y estímulos a la producción, y concretamente al sector de la construcción, que inclusive tiene un ritmo de crecimiento negativo. “Este sector tiene varias condiciones importantes y es que demanda una cantidad de empleos importante, y al mismo tiempo, ayuda a jalonar a otros sectores de la economía, como el industrial”, dijo Quintero.  

Este efecto mariposa, que comenzó con la caída del precio del petróleo, tuvo como consecuencia que la tasa de desempleo subiera de manera progresiva. Para Quintero, esta coincidencia entre la caída del precio del petróleo y la reversa en la tendencia del comportamiento del mercado laboral, demuestran que el argumento que se ha utilizado desde el Ministerio de Hacienda, de que el alza responde a la migración de venezolanos, no es válido.

 

¿Qué muestran las cifras?

El desempleo se define como la diferencia que hay entre la oferta de trabajo, las personas que están disponibles para trabajar, o lo que se denomina la población económicamente activa, y lo que las empresas demandan. “Lo que muestran las cifras es que por el lado de la población económicamente activa no ha habido cambios sustanciales, pero sí se han reducido una cantidad importante de puestos de trabajo. Concretamente, en el último año, comparando abril, son cerca de 800.000 puestos de trabajo a nivel nacional, personas que estaban ocupadas y que ya no lo están”, dijo el doctor en Economía.

De esas personas que tenían una ocupación, no todas pasaron a ser desempleados. Las cifras del Dane indican que son cerca de 150.000 nuevos desempleados, el resto, personas que pasan a la inactividad, ya sea porque no están buscando empleo, se van a dedicar al estudio o se pensionaron, entre otras causas.

 

La informalidad

El comportamiento, en términos de cifras, de la informalidad económica en Colombia ha sido constante, inclusive cuando se experimentaron tasas de desempleo de un dígito. Por esta razón, economistas como Quintero les parece interesante la cifra que entregó el Dane en la que se muestra que entre febrero y abril del presente año se redujo la informalidad en un 1.1% (de 48.6 a 47.7%) en las principales ciudades del país.

“Es un fenómenos curioso, pero lo que refleja es que la informalidad está disminuyendo más por una reducción en el empleo informal que por una mayor generación de puestos formales de trabajo. Es decir, el bajo ritmo de crecimiento de la economía colombiana está afectando principalmente a los sectores que concentran la mayor cantidad de empleos informales y la reducción de la ocupación en estos sectores está incrementando el desempleo”, explicó.  

Para Quintero, la informalidad es un tema estructural de nuestra economía y prueba de esto es precisamente el hecho de que su comportamiento no está directamente ligado a la tasa de desempleo. Señaló que medidas como la reducción de la cantidad de trámites legales que necesitan cumplir las empresas para poderse formalizar, mejoran el panorama para los informales y nuevos emprendedores. Sin embargo, estas iniciativas no generan cambios de la noche a la mañana.

 

Mejora gradual

“Es muy pronto todavía para evaluar qué tan buena es la reforma tributaria, pero se sabía de entrada que los efectos positivos no se iban a recoger inmediatamente. No son disminuciones fuertes o inmediatas a las tasas de impuestos sino reducciones graduales, un punto porcentual cada año”, anotó Quintero.  

Teniendo esto en cuenta, agregó, muchas empresas aplazan sus decisiones de inversión, primero para poder aprovechar un mayor beneficio, que ocurre cuando las tasas de impuestos sean menores, es decir, hacia 2022. Además, la coyuntura actual, de crecimiento económico lento, de polarización política y de dudas con lo que va a pasar con el acuerdo de paz, crea mucha incertidumbre que sienten los empresarios. Y, ante la incertidumbre, las decisiones de inversión se aplazan.

Otro elemento para tener en cuenta es la alta tasa de cambio del dólar. “El incremento de la tasa de cambio debería ser positivo en términos netos para la economía”, puntualizó Quintero. Las industrias exportadoras son las grandes beneficiadas y esto podría traducirse en más contratación y puestos de trabajo. Sin embargo, este efecto tampoco es inmediato, ya que alcanzar un precio más competitivo en el mercado no significa inversión inmediata, sino que se deben gestionar este alcance a nuevos mercados.





 

Por Leonardo Carvajalino

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