Análisis del OECC y ASCOFADE mide la calidad de la formación inicial de docentes en el Caribe 

Una caracterización de las actuales condiciones, procesos de aprendizaje y resultados de su formación inicial, con el objetivo de proponer acciones que puedan incidir en la toma de decisiones de políticas públicas educativas, que fortalezcan la formación de futuros maestros.  

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16 jun 2022

El Observatorio de Educación del Caribe Colombiano - OECC de la Universidad del Norte, en alianza con la Asociación Colombiana de Facultades de Educación – ASCOFADE, realizó una caracterización de las actuales condiciones, los procesos de aprendizaje y los resultados finales de la formación inicial de docentes en el Caribe. Todo esto con el objetivo de proponer acciones que puedan incidir en la toma de decisiones de políticas públicas educativas, que busquen fortalecer la formación de  los futuros maestros del país.  

Cabe destacar que la formación inicial es la que se da previo al ejercicio de docencia y puede darse en dos escenarios: la que reciben los estudiantes en las escuelas normales superiores y, por otro lado, la formación que reciben en las facultades de educación de las universidades.  

Ahora bien, el análisis liderado por el OECC y ASCOFADE permitió identificar las condiciones en las que se están dando los aprendizajes, así como el desarrollo de las competencias básicas y específicas de estudiantes de licenciaturas, estableciendo las características de los programas y de las universidades que están aportando al desarrollo de las competencias.  

“Quisimos concentrarnos en una problemática que ya habíamos identificado:  la Región Caribe y el país se van a enfrentar, en los próximos años, a la necesidad de renovar su planta docente. Hoy vemos que un porcentaje importante de los maestros del país son mayores de 50 años y se acercarán, eventualmente, a su edad de retiro”, mencionó Jorge Valencia, coordinador del Observatorio de Educación.  

Los principales hallazgos:  

El 70% de los docentes del Caribe son mujeres. “Esto nos sigue mostrando el peso y la alta participación que tienen las mujeres en la profesión. Existe la urgente necesidad de mejorar la remuneración de los docentes, por tanto, esta alta participación puede esconder algunos patrones de preferencia que pudiesen estar relacionados con la equidad de género”, indicó el coordinador.  

A su vez, el análisis permitió identificar que una importante proporción de los estudiantes financiaron sus estudios con el apoyo de sus padres o con su propio trabajo. “El 65% financió sus estudios con recursos privados y encontramos muy poca participación de estudiantes becarios que hayan elegido ser docentes o de estudiantes que hayan recurrido a esa formación a través de créditos”, expresó Valencia.  

En cuanto al contexto familiar, el análisis del Observatorio destacó algunas características de la composición o el núcleo familiar de estos estudiantes, donde el 66% provienen de familias donde los padres no han alcanzado niveles educativos más allá de la formación básica.  

Con relación a las ocupaciones, una cuarta parte de estos estudiantes provienen de hogares con fuentes de ingreso no constantes y relacionadas con la economía informal. Es decir, de familias que tienen menos capacidad adquisitiva en comparación con otras carreras. 

Entre tanto, cerca del 90% de los futuros maestros residen en zonas de estratos 1 y 2 con sus familias. “Este grupo de nuevos docentes provienen de los estratos menos favorecidos de la sociedad, encontrando en la carrera de la docencia, un incentivo para llegar a ciertos niveles de ingresos y de cierta estabilidad económica”, comentó Jorge Valencia Cobo.   

El análisis identificó, además, que cerca del 37% de estos futuros maestros no contaba con internet, y el 30% no tenía acceso a un computador. A pesar de la importancia de la tecnología como mediadora del aprendizaje, estos futuros maestros tuvieron menos posibilidades de tener acceso a estas herramientas y, por ende, no pudieron tampoco asociarlas con el ejercicio de su profesión.  

“Nos llama la atención que el 20% de los futuros maestros que analizamos manifestó haber trabajado más de 30 horas a la semana. Lo que los acerca a un empleo parcial. Es decir, que un 20% de ellos tuvieron que combinar gran parte de su tiempo de formación con trabajo formal o informal. Lo que también suele afectar las condiciones de aprendizaje y de formación”, resaltó el coordinador del Observatorio. 

Finalmente, el análisis de datos mostró que se trata de una población joven. El 49% de estos futuros maestros son menores de 24 años, por tanto, requieren un proceso de acompañamiento para que vayan ganando experiencia en la profesión. 

Conclusiones y recomendaciones  

El Observatorio de Educación de Uninorte y ASCOFADE comparten algunas recomendaciones que podrían incidir en la construcción de políticas públicas educativas que fortalezcan la formación inicial de docentes en el país: 

Acompañamiento en el mejoramiento de sus competencias, previo al ingreso de las licenciaturas. El desempeño académico de los estudiantes es explicado por sus condiciones socioeconómicas y de aprendizajes previos, casi en un 80%. Por tanto, se necesita  atraer a los mejores de ese grupo y ayudarlos a que potencien sus competencias durante su formación. 

Diseñar escenarios formales donde ellos puedan crear práctica. Por su edad, normalmente necesitarán un tiempo de adaptación y de socialización para que perfilen sus competencias. Es importante propiciar espacios donde puedan entrar en contacto con la población que van a atender para que, durante su formación, también piensen en los problemas a los que se enfrentará una vez se gradúen. 

Fortalecer programas de incentivos que aumenten la participación de becarios. Además, deben ser revisados los incentivos al retorno en la inversión de las licenciaturas: gran parte de los estudiantes realizan sus estudios con recursos propios. En este sentido, se hace necesario un mejor retorno económico para quienes están prestando un servicio social sobre un derecho que debe ser garantizado por el estado. 

Programas específicos de dotación tecnológica para las licenciaturas. Es deseable que las licenciaturas también tengan programas específicos de dotación tecnológica a los aprendices, a los profesores y a todo el ecosistema de formación. Es necesario pensar a la tecnología como un mediador y que estos estudiantes tengan más acceso a los recursos, para que piensen más en función de su práctica, que sean conscientes de qué es lo que les espera al salir.  

Por Lorena Torres - Observatorio de Educación

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