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Metacognición pedagógica: la pausa pedagógica

 

EDITORIAL REDIPE 812

Metacognición pedagógica: la pausa pedagógica

(Tomado del libro: Competencias pedagógicas, Arboleda,  J:C. Editorial Redipe)

La presente editorial, con las reflexiones y estrategias pedagógicas que presenta, se ofrece como un homenaje a todos los maestros iberoamericanos.

La metacognición es un proceso reflexivo y proactivo. El éxito de un desempeño (cognitivo operativo) en el marco de un compromiso, sea con otro o consigo mismo, está más cerca de alcanzar si el sujeto supervisa y controla sus acciones asociadas a este. Evaluar, tomar decisiones y llevar a cabo éstas representa el triángulo esencial de la metacognición. De este modo, la metacognición pedagógica, constructo propuesto, igual que la pausa pedagógica, en el libro en referencia,constituye un proceso mental y experiencial que desarrolla un docente para controlar su ascenso en el desempeño propio de su función formativa. Las competencias metacognitivas de los profesores estarán dadas, en consecuencia, por su conocimiento, capacidad, habilidad, destreza y disposición para realizar este proceso.

Una metacognición es más efectiva, así mismo, si el docente o directivo docente que la realiza tiene conocimientos en materia pedagógica, en el campo de las ciencias cognitivas (procesos de cognición y construcción del conocimiento, estilos de aprendizaje, estilos pedagógicos), si es crítico y analítico del contexto, si tiene grados importantes de pensamiento lateral y flexible, entre otros dominios. En un profesor que someta a los estudiantes a sus esquemas y a su propia experiencia de aprendizaje, no aflorará una metacognición pedagógica exitosa y edificadora, entendiendo por ésta lasestrategias reflexivas y hacedoras que permiten al profesor fortalecer sus éxitos y disminuir sus inconvenientes y fallas de cara a  las metas y propósitos formativos, incluida la función de intervenir ética y estéticamente (con idoneidad) en la formación de personas competentes y comprensivas. Según se expresó en el capítulo 3 de la primera parte (del texto aludido), el pensamiento flexible le permitirá al docente adecuarse a las características del entorno y del otro, tanto como el pensamiento lateral, el cual, además, le hará factible atreverse a formular y atender preguntas auto cuestionadoras de su práctica pedagógica, desmitificadoras de sí mismo, a contrapelo de sus hábitos, pensamientos, creencias, intereses, temores, frustraciones, experiencias, circunstancias y posibles perversidades.

Técnicas de metacognición pedagógica

Veamos algunas estrategias para fortalecer este potencial autorregulador.

 

La pausa pedagógica

La pausa pedagógica constituye un espacio o serie de oportunidades que genera un docente para reflexionar de manera actuante sobre su propia praxis. Es una estrategia que aplica exclusivamente el sujeto que procede antes, durante o luego del acto específico, sea este la intervención de facto en el aula o escenario educativo, la planeación, elaboración o diseño de materiales, la evaluación de desempeños de los estudiantes, su actitud frente a los comportamientos de éstos, y otros ámbitos del complejo horizonte que le corresponde como educador. 

Se trata de hacer consciencia sobre su responsabilidad frente a uno de estos compromisos, examinar cómo los está llevando a cabo, determinar oportunidades de mejoramiento, y entregarse a la mejora. Si se trata de una metacognición en el acto o durante, el docente puede aprender y ganar habilidades para superponerse a su acción y examinar el proceso. Por ejemplo, mientras reacciona frente a una acción o comportamiento de un estudiante o grupo de estudiantes puede examinar la manera como lo está haciendo, siendo deseable que lo haga a la luz de una noción consensuada del acto de educar. En tal caso, puede servirse de preguntas u otros enunciados del tipo: ¿es adecuada la manera como estoy reaccionando? ¿es mi respuesta  contestataria, o debo reorientarla razonablemente? Este joven actúa así (si se trata de una acción que contraviene los pactos de clase) por la situación que vive con su familia, por su condición social, económica o cultural. Esta última declaración puede constituir una hipótesis, lo que supone la metacognición como un proceso profundamente reflexivo.

En efecto, dependiendo de la situación los profesores pueden crear preguntas o escoger estas de un abanico de interrogantes que haya previsto para escenarios de esta naturaleza. Es claro que en el momento metacognitivo de facto, no es fácil formular las preguntas pertinentes para el caso, y mucho menos atenderlas propositivamente. De ahí la necesidad de construir dispositivos metacognitivos.  Justamente la metacognición a priori se dirige a la consciencia de actos posibles. En este sentido es importante que los profesores formulen estrategias frente a escenarios contingentes, a acciones que puedan ocurrir en un futuro, sea que correspondan a situaciones vividas en carne propia, que las hayan experimentado otros colegas, o simplemente novedosas. Tal mecanismo se hace relevante en la planeación. Una de las dificultades a este respecto es no realizar rigurosas planeaciones de clase, según se reflexiona en el aparte referido a competencias evaluativas. Por ejemplo, éstas no se pueden reducir a formular objetivos o metas de competencia o de comprensión: también se debe determinar los desempeños y algunas de las actividades inherentes a estos mediante las cuales los estudiantes y el profesor pueden alcanzar estos. Así mismo, debe involucrar criterios y el diseño de talleres, tareas, actividades o trabajos en el marco de los desempeños formulados (tema que se trata en el Tomo II, contenido en el dispositivo denominado guías formativas).

Otra posibilidad para desarrollar pausas pedagógicas es la retrospección, el análisis posterior a la actuación. Casi siempre, en algún momento los profesores reparan en casos de su cotidianidad laboral, sobre todo en aquellos que impactaron su ánimo: situaciones que los hayan exaltado, actuaciones a favor o en contra de los estudiantes, pruebas perdidas por la mayoría de estudiantes, dificultades de atención, comprensión y otros asuntos del aprendizaje. Empero, muchos otros soslayan, por ignorancia o deliberadamente, situaciones de atención pedagógica: abusos (que muchas veces y por la costumbre, no los advierten como tal), dificultades de dominio y manejo cognoscitivo, emocional o de aula, no aceptar frente a los estudiantes o colegas su desconocimiento de algunos aspectos, fenómenos o tópicos, la necesidad de ser agentes de cambio, de hacer docencia investigativa, de actualización permanente y continua, de diálogo interdisciplinar, de practicar, ser ejemplo de valores, actitudes y disposiciones, además de otras. Inclusive, independientemente de que hagan o no reparo en estas y aquellas, la introspección no se traduce siempre en una reflexión crítica, analítica, propositiva y actuante, según lo demanda la metacognición y la praxis pedagógica.

En síntesis, la metacognición pedagógica precisa del docente determinar oportunidades de mejoramiento antes, durante o después de la acción formativa que avance, lo que implica establecer las fallas y éxitos del desempeño, hacer consciencia de los lenguajes que usa en el proceso de mediación e intervención, tanto verbales como no verbales, analizarlos, advertir escenarios de mejora, tomar decisiones y llevarlas a cabo, reorientando las acciones, de ser necesario.

 

Matriz Fem de praxis pedagógica

Esta matriz la elabora (la asume) el propio docente, un equipo o unidad académica de la institución. Se aplica, más que antes, durante o después del acto pedagógico, en el marco de la praxis pedagógica. Valga recordar que la praxis pedagógica se refiere al proceso mediante el cual un docente se entrega con consciencia reflexiva y crítica a la tarea de educar, convirtiendo su práctica pedagógica en objeto de reflexión y de mejoramiento permanente y continuo.

Cuando un docente asume su labor como un acto mecánico, casi que por ósmosis, donde sólo interesa "dictar clase", estar allí, se dice que no ha podido convertir su práctica en praxis pedagógica. La metacognición, aplicada al ejercicio docente y formativo, es un dispositivo sustantivo en materia de praxis pedagógica; representa un espacio o serie de oportunidades que genera un docente para reflexionar de manera actuante sobre su propio quehacer.

Constituye un espacio o serie de oportunidades que genera un docente para reflexionar de manera actuante sobre su propia praxis. La autoevaluación en el componente académico y pedagógico, es un ejemplo de metacognición pedagógica, si se asume con rigor, es decir si los aspectos a evaluar superan los criterios técnicos que impone el sistema educativo y alcanza los rasgos característicos que debe poseer un educador, el maestro como agente de cambio en contexto y en sí mismo, que asume los procesos didáctico, curricular, metodológico, cognitivo, metacognitivo y evaluativo  de modo reflexivo, flexible y proactivo.

Qué es la matriz fem?

Matriz Fem de Educar

Estos dos apartes se tratarán en la próxima editorial.

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Santiago Arboleda 

 

Director Editorial REDIPE

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