La innovación pedagógica que refuerza el liderazgo estudiantil mientras fomenta hábitos de alimentación saludable
Publicado en: 2021-10-19

El proceso de innovación educativa involucró a estudiantes, familiares y docentes.

Conectar los procesos del aula con temáticas de la vida cotidiana, contribuir a la apropiación del conocimiento de los estudiantes de primer semestre de Medicina, fomentar hábitos de alimentación saludable en sus familias y, a su vez, fortalecer los procesos de aprendizaje entre docentes y el estudiantado de la materia Biología celular, es el propósito del proyecto  Ali-MENTES. La iniciativa, dirigida por los docentes de Uninorte Andrea Monroy, Ricardo Gutiérrez y el estudiante de Ingeniería Civil Wilmer Urango, fue seleccionada dentro de las experiencias destacadas por el Ministerio de Educación Nacional por integrar buenas prácticas en innovación educativa y transformación digital aplicadas en Colombia.

El proyecto, que se lleva a cabo desde el año 2019, fue postulado en la categoría de Innovación Pedagógica de la convocatoria para identificar buenas prácticas en innovación educativa y transformación digital, obteniendo un puntaje de 94.5, la séptima estrategia con mejor evaluación en su categoría. A esta convocatoria se postularon más de 300 buenas prácticas de las instituciones de educación superior de diferentes lugares de Colombia.

En la práctica titulada Cognición situada para fomentar habilidades de pensamiento crítico en estudiantes de medicina participaron 270 estudiantes de Medicina de primer semestre (52% mujeres, 48% hombres), 90 familias (en promedio de 4 miembros cada una), dos docentes y un estudiante de Ingeniería Civil, en total 540 personas hicieron parte de la experiencia. Para la profesora de biología celular, Andrea Monroy, una de las razones que impulsó la creación de esta estrategia educativa fue que los estudiantes en su mayoría no tenían muy clara la importancia de la alimentación saludable y los efectos negativos de la mala alimentación a corto y largo plazo.

“Hay tres elementos importantes: la familia, los estudiantes de primer semestre y los docentes. Entre los tres crean una comunidad de aprendizaje y durante todo el semestre desarrollan temas gruesos de alimentación saludable que los estudiantes llevan a sus hogares, permitiendo que se conviertan también en educadores de bienestar en sus familias”, aseguró Monroy.

La docente explicó que durante la práctica los estudiantes trabajaban en grupos de 10 personas escogiendo cuatro familias cada grupo y ubicándose bajo criterios temáticos como:  la alimentación y sus relaciones con la bulimia y la anorexia, la prevención de enfermedades cardiovasculares, prevención del sobrepeso, su relación con la probabilidad de padecer diabetes, entre otros. Los estudiantes hicieron una previa investigación y observación en las familias para luego construir sus estrategias, llevarlas a cabo y determinar los resultados.

Los estudiantes asumieron un liderazgo en sus familias educando sobre la alimentación saludable.

“Uno de los aspectos importantes de esta innovación es el impacto positivo que tienen los estudiantes, pues refuerzan sus habilidades de liderazgo y proyección en la comunidad porque es una experiencia que ellos desarrollan con su propia familia, donde proponen actividades para aplicar en otros entornos diferentes al salón de clases. En ese sentido, aprenden a ser organizados, a planificar actividades, a hacer seguimientos, a evaluar los procesos y con esto desarrollan unas capacidades que no se hacen en el trabajo habitual del salón de clases”, enfatizó el profesor del Departamento de Química y Biología, Ricardo Gutiérrez.

Una vez los estudiantes visitaban los hogares, hacían la observación y tomaban las informaciones, empezaron a aplicar los conocimientos aprendidos durante las clases con respecto a los índices glicémicos, explicando a las familias la cantidad de glucosa que aportan ciertos alimentos, cómo entender los indicadores que se encuentran estandarizados en una tabla, cómo debe ser su alimentación, entre otros. Lo anterior, con el fin de contribuir a mejorar los hábitos de alimentación en las familias y lograr la reducción del consumo de alimentos con (IG) alto e incrementar del consumo de alimentos con índice glicémico (IG) bajo.

Durante este proceso los estudiantes no solo lograron conectar el conocimiento con la práctica, sino que también ganaron espacios para compartir con sus familias, realizando las actividades de compra en el supermercado, lectura y explicación de las etiquetas nutricionales de los productos, preparación de los alimentos saludables junto con sus familias, hacer actividades físicas con sus abuelos, entre otros. Después de cuatro meses de trabajo conjunto entre docentes, estudiantes y familiares, los estudiantes presentaban los resultados de sus experiencias.

“Las familias estuvieron muy contentas, los abuelos hicieron unos videos diciendo que estaban orgullosos de sus nietos porque los educaron en temas que ellos no sabían”, afirmó la profesora Andrea Monroy, destacando que “uno como profesor le importa no solo que los estudiantes aprendan en otros contextos, sino que también sean buenas personas y este proyecto le apunta mucho a esto, a que los estudiantes tengan la capacidad de generar bienestar en sus comunidades”.

El proyecto participó en el Laboratorio Pedagógico, un programa liderado por el Centro de Excelencia Docente de Uninorte -CEDU-, quienes apoyaron con mentorías y con la organización metodológica del proyecto de innovación pedagógica. El estudiante de ingeniería civil Wilmer Urango, quien se encuentra en sus últimos semestres académicos, figuró como auxiliar de investigación aportando sus conocimientos en la recolección y el tratamiento de los datos obtenidos en la investigación.

"Con esta experiencia de innovación pedagógica un aprendizaje importante fue  guiar a los alumnos en su proceso. Nosotros como facilitadores los escuchamos, revisamos las propuestas y las actividades que ejecutaron. De igual forma esto es un aprendizaje para uno también", reflexionó el docente Ricardo Gutiérrez, para quien el reconocimiento nacional es una motivación para crear nuevas experiencias de aprendizaje en su ejercicio docente.

 

RESULTADOS DE LA PRÁCTICA

  • El 100 % de los grupos muestran avance en el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico.
  • El 90 % de las familias incrementan el consumo de alimentos con IG bajo e IG medio.
  • El 100 % de los estudiantes identifican los niveles de glucosa en la sangre y sus efectos.
  • La metodología de resolución de problemas permitió a los estudiantes participar activamente en su proceso de aprendizaje, incrementar la empatía, asertividad y potenciar el trabajo en equipo.

 

Más información de esta experiencia en el Laboratorio de Innovación Educativa para la Educación Superior Co-Lab.

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