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INTERÉS PROFESIONAL

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Por: 

Sergio Llano Aristizábal, (PhD) Profesor Departamento de Comunicación Social  

Inteligencia artificial es uno de esos temas tecnológicos que están por estos días en boca de todos. Desde aquellos que están aprovechando la oportunidad para evangelizar sobre su uso y bondades hasta quienes alertan sobre sus peligros y la necesidad de regular su implementación. ¿Peligro u oportunidad?


 

Para el mundo universitario y profesional la inteligencia artificial plantea numerosos retos que la vale la pena revisar: A nivel investigativo, aparece como un llamativo objeto de estudio transversal que merece abordarse desde todas las disciplinas; a nivel profesional, obliga a repensar todas las profesiones para identificar las oportunidades y amenazas para así aprovecharlas o mitigarlas, según sea el caso.  

Sobre lo segundo, el que más preocupa a estudiantes y egresados, los mismos medios de comunicación han venido insistiendo en la inminente desaparición de no pocas profesiones. Escritores, periodistas, contadores, asistentes administrativos, relacionistas públicos, asistentes legales, auxiliares médicos, comerciales, y un largo etcétera aparecen en la lista de quienes serían más afectados, incluso reemplazados por la inteligencia artificial. En las últimas semanas, sin embargo, también están llamando la atención sobre las nuevas profesiones que estarían apareciendo gracias a esta tecnología, que como puede verse, es una realidad que tiene dos caras y muchos matices.  

Nuevas profesiones estarían apareciendo gracias a la inteligencia artificial. Una tecnología que tiene dos caras y muchos matice"

Sergio Llano Aristizábal

Lo que está pasando con la inteligencia artificial en realidad no es nuevo. Si bien es cierto que el desarrollo tecnológico cada vez parece más sorprendente, a lo largo la historia el reemplazo de trabajos por la tecnología ha sucedido antes. Tener en cuenta la clave de lo que hace que una actividad, trabajo o profesión pierda demanda quizás podría ayudarnos a sobrevivir ante lo que no podemos impedir que se imponga. 

La clave se encuentra en la idea de que toda actividad repetitiva o cuyo esfuerzo puede ser reemplazado por una máquina, dispositivo o sistema tenderá a ello por razones económicas: Se tecnificó el campo y se remplazó el esfuerzo humano por la fuerza animal y de la maquinaria; se potenció la movilidad física con sistemas de transporte al implementar la energía del vapor, los combustibles fósiles y hoy día de las energías renovables, amén de muchas otras tecnologías; se industrializó la producción de artículos y bienes y el mismo esfuerzo fue reemplazado por sistemas de producción en serie. En todos estos casos los beneficios obtenidos y la reducción de costos impusieron el cambio por más que alguien hubiera querido resistirse. 
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Camilo Viera, docente del departamento de Educación, conversó en Uninorte FM Estéreo sobre cómo estas nuevas tecnologías están llevando a reimaginar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

 

Lo mismo sucede en la actualidad. Si contamos con sistemas informáticos cuya capacidad de almacenamiento y procesamiento de información ha igualado o superado la que puede realizar un humano, lo lógico es que todas aquellas labores que pueda soportarse en repositorios de datos e instrucciones informáticas no las deleguemos en las personas. De hecho, hoy en día son casi infinitas las tareas que hemos confiado en máquinas, robots, sistemas informáticos, etc.  

El asunto es que ahora lo estamos llevando a otro nivel ya que en la actualidad la tecnología puede realizar tareas de orden racional y no solo físico, capacidad que creíamos era exclusiva del ser humano. Es así como podemos interactuar con los dispositivos como lo hacemos con las personas. Pensemos en el Caso de Siri, Google Assistant o Alexa. Hacerles preguntas a estos sistemas, que cada vez son más precisos, poco a poco nos llevarán a preferirlos por encima de lo que nos pueda decir el experto más informado, porque simplemente lo hará mejor. Será entonces cuestión de tiempo que no se contraten traductores instantáneos, recepcionistas, presentadores, analistas de imágenes e información, y vaya uno a saber cuántas cosas más, porque las “inteligencias artificiales” podrán hacerlo de forma más confiable, y obvio, más barato.  

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Aquí surge la inquietud de hasta qué punto la sociedad futura confiará más de lo que hacemos a las máquinas y sistemas informáticos con una consecuente pérdida de trabajos y profesiones. Si ha de repetirse el ciclo del pasado, es muy seguro que eso suceda, pero también que esos trabajos sean reemplazados por otros nuevos. En el pasado, los trabajos que se liberaron de la agricultura fueron absorbidos por la industria, y los que liberó la industrialización, lo fueron por el sector servicios. Hoy en día las industrias de cuarta generación están haciendo lo propio. Esto no quiere decir que el proceso vaya a ser sin traumatismo, pero estos se podrán mitigar en la medida en que se puedan leer las señales de hacia donde se están moviendo las oportunidades.  

“¿Hasta qué punto la sociedad futura confiará más de lo que hacemos a las máquinas y sistemas informáticos con una consecuente pérdida de trabajos y profesiones?” 

Sergio Llano

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Los retos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial para la educación

En el XI Encuentro de Rectores se habló sobre el panorama de la educación en Colombia y cómo aprovechar las herramientas que ofrecen estos nuevos desarrollos para que sean aliados en el proceso de enseñanza.

Otro asunto que hay que considerar, y que también se ha vivido en el pasado, es que los avances se vuelven un espacio de conquista del poder, ya sea este de tipo económico, político, empresarial, etc., con la consecuente pérdida de libertades. Habrá que estar también muy atento, porque el control sobre la inteligencia artificial puede significar también el control sobre los individuos. Esto resulta algo un poco irónico, porque potencialmente la tecnología sirve para facilitarnos la vida, y no debería servir para crear nuevas dependencias. Ejemplos recientes los tenemos en las problemáticas que han surgido con el desarrollo de los medios y redes sociales. Esta será con seguridad otra batalla a librar para poder extraer los verdaderos beneficios de los avances por venir. 

“Estas tecnologías no son tan artificiales porque justo son de creación humana, y somos los humanos quienes las diseñamos, administramos, gestionamos y utilizamos” 

Sergio Llano


LAS MÁQUINASQUE APRENDEN

El avance en la inteligencia artificial ha permitido diseñar sistemas capaces de llegar a respuestas que a especialistas les toma décadas. No obstante, quienes las crean no están del todo seguros de cómo es que están llegando a dichas conclusiones.

 Por último, hay a quienes les parece ofensivo utilizar la palabra “inteligencia” para referirse a un constructo informático. Pero en esto hay que dirigir la atención sobre la capacidad e inventiva humanas que han hecho posible estos desarrollos. A decir verdad, estas tecnologías no son tan artificiales porque justo son de creación humana, y somos los humanos quienes las diseñamos, administramos, gestionamos y utilizamos. En todas estas tareas participan (y se necesitará la participación) profesionales adaptables, creativos, innovadores para que las herramientas y aplicaciones a que den lugar la inteligencia artificial contribuyan a un mejor futuro de todos los campos del conocimiento y en últimas para el avance de la humanidad.  

“En todas estas tareas participan profesionales adaptables, creativos, innovadores para que las herramientas y aplicaciones a que den lugar la inteligencia artificial contribuyan a un mejor futuro de todos los campos del conocimiento”.  

Sergio Llano