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Desde el mes de marzo de este año, la Universidad del Norte ha desarrollado sus ceremonias de grado de manera virtual. Todo un hito, en medio de una emergencia sanitaria y de un marco histórico en el que el contacto presencial ha sido protagonista. Valiosos aprendizajes, sentido de mejoramiento constante y mucha entrega han sido los pilares, a la hora de posicionarse como un referente para el Caribe en este espacio que ha traspasado los límites de un trámite institucional.


2804 profesionales, a lo largo de este año, han formado parte de las siete ceremonias virtuales que la Universidad del Norte ha realizado, durante la pandemia por la Covid-19. Es la primera vez que la institución desarrolla de forma virtual uno de los espacios más esperados, por quienes deciden confiar su formación en esta casa que enseña a triunfar.

Los aprendizajes han sido muchos y muy diversos, desde distintas perspectivas: las de los estudiantes, las de sus familias, las de las directivas, las de los funcionarios. Sin embargo, el objetivo ha sido uno solo: brindar un momento de felicidad, quizá no igual al que permite el contacto humano, pero con la misma alegría de saber que una meta ha culminado satisfactoriamente, que salud les acompaña y que pronto, muy pronto, habrá un reencuentro.

Cristina Torrents, secretaria académica, resalta que “ha sido todo un reto”. La Universidad del Norte fue la primera en el país en tomar la decisión de cancelar una ceremonia de grados, cuando aún las medidas gubernamentales no habían sido instauradas. No obstante, la determinación de prevalecer la vida siempre estará de primera.

Cristina Torrents

“Fue una decisión que tomamos con mucha prudencia, pero con mucha seguridad sabiendo que era lo mejor para el bien colectivo”, expresa Torrents, también egresada del programa de Administración de Empresas (2009), de la especialización en Desarrollo Organizacional y Derechos Humanos (2012) y de la maestría en Administración de Empresas (2013). Para nadie fue un secreto que hubo malestar, al principio, entre los estudiantes. Comprensible. La emoción de los preparativos, la satisfacción de las familias, las llamadas de los amigos, la foto con el rector, el apretón de manos con sus decanos y el abrazo de los compañeros son momentos que han quedado allí, en la memoria de todos, y que se habían constituido como las únicas formas de celebrar.

Sin embargo, la humanidad sabe sobreponerse y la Universidad del Norte, desde sus distintas acciones, también lo enseña. Al final, no fueron las únicas maneras, y aún sin saberlo, la Universidad ya venía preparándose. “Desde hace un tiempo venimos entregando diplomas con firma digital, encriptada, en los correos electrónicos de los graduandos”, afirma la colaboradora, y resalta que este fue uno de los primeros factores que permitió avanzar rápidamente en la adaptación de los grados al formato virtual.

No ha sido un trabajo de una persona, sino de todo un equipo que le ha apostado –no solo a la excelencia, aun en tiempos de adversidad– sino a que la sensación de estar en casa siguiera viva a través de la pantalla. Martha González, directora del departamento de Registro, lo confirma.

“Ha sido un trabajo enriquecedor e interesante, pues todo el equipo se despliega en los picos del proceso, todos participamos y esto nos ha permitido identificar oportunidades para seguir mejorando”, dice la directora y se nota: la transmisión de los grados inició de una forma más sencilla, para salirle al paso a la primera de las ceremonias. Hoy, estas incluyen fotos de los graduandos, saludos especiales de los decanos, del rector y de distintas autoridades institucionales que se suman al sentimiento de congratulación.

De la misma manera, se emplean y rotulan empaques especiales para el envío de los diplomas casa a casa y se destina una página web específica para los grados, en la que es posible ubicar infografías con datos de la población que recibe su grado. Como detalle adicional, la Universidad del Norte buscó estar presente en el momento del brindis, por lo que hace llegar un regalo que incluye una pequeña botella de vino y una copa, para alzarla ese día, en familia, y decir: ¡lo lograste, lo logramos!

González también señala que el trabajo interdependiente entre áreas también ha sido una realidad, enfocada en el objetivo de las ceremonias de grado virtuales. “Es increíble cómo todos nos alineamos inmediatamente; son muchas las oficinas que intervienen y hemos sido capaces de evolucionar rápidamente”, señala y destaca que “esto no nos ha venido, por el contrario, estamos con más ánimo para facilitarles la vida a los graduandos, especialmente, a quienes están en el exterior, para los que, por ejemplo, ya hemos realizado convenios con universidades en Estados Unidos para procesos de homologación”.

Voces estudiantiles

Luz Karine

Para Luz Karime Calle, graduada del doctorado en Educación, hubo sentimientos encontrados: le hizo falta el contacto presencial, pero agradece a la universidad por cada detalle en que se hizo presente. Además, señala que la oportunidad de una celebración diferente le permitió revivir el momento varias veces y prolongar la emoción, tanto del grado como de la distinción recibida. “Si hubiera sido presencial, a lo mejor no hubiéramos podido estar todos; yo soy de Montería y hubiera tenido que desplazarme a Barranquilla”, dice la hoy doctora. “Nos reunimos en mi casa y pudimos repetir la transmisión de la ceremonia muchas veces, así como compartirla con familiares y amigos”, menciona con la voz emocionada.


Luis Angel

En el caso de Luis Ángel Arismendy, graduado de Excelencia del programa de Ingeniería Electrónica del pasado 18 de septiembre, la situación fue similar. “La felicidad de recoger los frutos después de cinco años es un resultado que me motiva mucho, y aunque no se vivió de forma presencial, no me afectó porque tuve la oportunidad de compartir con mi familia y vivir un momento muy especial” expresa Luis Ángel quien –también– resalta las actividades que su departamento realizó, de forma previa, para celebrar con él y sus compañeros. Estas actividades han sido realizadas por los distintos programas de la Universidad del Norte, para que los graduandos también sientan cercanos a quienes les acompañaron a lo largo de los años: docentes, compañeros, decanos.


Eduardo Lombana, graduado del programa de Ingeniería Industrial en la misma ceremonia, comenta que durante el curso de su carrera siempre pensó en ese día, tanto por la alegría propia como por la de sus padres. Sin embargo, “estuve muy feliz y aunque las cosas no hayan sido iguales, pudimos disfrutar en familia”.

Un diploma, una copa y una botella de vino serán siempre un motivo para celebrar, y para mirar alrededor, como institución y como familia, a la hora de decir, como lo diría la gran Mercedes Sosa: Gracias a la vida, que me ha dado tanto.

Revive las ceremonias virtuales