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MUNDO LABORAL

Neus Ferrer
 
Por: Neus Ferrer
Licenciada en Psicología
Universidad de Barcelona


Cofundadora y CEO de NC. Más de 20 años de experiencia como Gerente Consultor y Partner Estratégico en la dirección de Proyectos Internacionales (España, Portugal, Colombia) de Talento Humano, Neuroliderazgo, Bienestar y SST. Auditor Certificado Sello 5Z de Empresa Saludable. Profesor Colaborador de Universidades de Barcelona y la Politécnica Catalunya. Coaching Integrativo y Sistémico.
No hay duda de que nuestra “nueva normalidad” ha cambiado, desde las medidas que tomamos para cuidarnos, hasta la manera en la que nos relacionamos. Conoce cómo prepararte por dentro y por fuera para retornar a tu lugar de trabajo sin que te atropelle la nueva rutina.

Nos encontramos en momentos complicados. La realidad en estos últimos meses, a nivel mundial, ha cambiado de manera drástica nuestras vidas.

La pandemia, el confinamiento, el miedo y la incertidumbre han estado presentes y sabemos que lo seguirán estando en nuestro futuro más o menos inmediato.

Todo ello, ha dado lugar a grandes cambios en nuestro diario vivir, algunos trabajando desde casa; compaginando sus responsabilidades laborales con la tarea de “maestros circunstanciales”; otros, desarrollando su actividad laboral fuera de ella con el miedo al contagio y a exponer a sus familiares, y hay quienes han perdido su trabajo o lo sienten en peligro, en definitiva, una vida llena de cambios y más cambios, inesperados y no deseados.

En estas circunstancias es importante conocer qué nos sucede cuando nos vemos sometidos a este tipo de situaciones. Los cambios no deseados nos llevan a transitar por una serie de fases emocionales, por las que inevitablemente nos toca pasar, pero con la conciencia y recursos adecuados podemos conseguir que su duración e intensidad nos impacten lo mínimo y, por lo tanto, minimicen sus efectos sobre nuestra salud física y mental.

Emociones como la rabia, el miedo y la tristeza van a estar presentes y es importante que aprendamos a identificarlas, reconocerlas, aceptarlas y gestionarlas. 

A continuación, un camino posible para gestionar nuestras emociones, de tal manera que cuidemos todo el tiempo de nuestra salud mental:

  1. Obsérvate con paciencia y con cariño, reconociendo en cada momento cómo estás, cómo te encuentras y cómo te sientes, entendiendo que es normal lo que estás sintiendo. No niegues tus emociones, si las reprimes te dañan y si las niegas ellas se manifestarán libremente. Solo tómate un respiro, reconócelas, obsérvalas y déjalas ir.
 

 2. Busca espacios a lo largo del día para relajarte y cuidarte, con ejercicios de respiración, meditación, pausas activas o la realización de actividades que te generen placer o bienestar como bailar, leer, cocinar, ver una película divertida o jugar.
 

 3. Desarrolla hábitos de autocuidado y compártelos con los tuyos, como la buena alimentación, realizar alguna actividad que implique movimiento o ejercicio y cuidar el sueño para que este sea reparador.
 

 4. Recuerda que las personas con las que compartes (familia, compañeros de trabajo, etc.) también están pasando por lo mismo, empatiza con ellos y sé compasivo.

Sabemos que no hemos escogido vivir esta situación, pero es importante entender que la vida es un cambio y que, en cualquier caso, si bien las circunstancias externas no dependen de nosotros, sí que está en nuestras manos decidir cómo vivirlas.

¡Cuídate!